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Seremi de Hacienda: “Esas platas nunca pertenecieron a la región”

Arturo Lillo señaló que la ley que dispone que el 28 por ciento de las ganancias brutas de la concesión se destine al
gobierno regional comenzó a regir dos años después de que dichos recursos fueran retenidos y “congelados”
en una cuenta corriente del Estado. Sin embargo, agregó que el actual gobierno tiene la voluntad política
de generar un mecanismo legal mediante el cual Magallanes reciba una suma importante de dinero.

Por La Prensa Austral Jueves 13 de Octubre del 2011

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El tema ha generado más de alguna molestia en diversos actores de la comunidad, especialmente en los parlamentarios de la zona, que lo han enarbolado como una de sus banderas de lucha. Se trata de los poco más de 4.200 millones de pesos de Zona Franca que permanecen “congelados” en una cuenta corriente del BancoEstado, desde el año 2007.

Por eso sorprendió y desconcertó el desconocimiento que dijo tener al respecto el subsecretario de Hacienda, Julio Dittborn, durante su visita a Punta Arenas, el jueves y viernes de la semana pasada.

Dittborn asumió el cargo hace alrededor de dos meses, luego de que Rodrigo Alvarez fuera nombrado, por el Presidente Sebastián Piñera, como ministro de Energía.

El secretario regional ministerial de dicha cartera, Arturo Lillo Díaz, aseguró que puso en antecedentes sobre el tema a la autoridad con antelación a su arribo a la capital regional.

“Este tema, junto con varios otros, en su momento, esta secretaría lo remitió a nivel central, como corresponde, en la antesala de la visita del subsecretario. Estamos hablando de una semana, semana y media antes”, afirmó.

Asimismo, Lillo apuntó a la reciente ascensión de Dittborn en dicho cargo, como también a que el tema “estaba zanjado desde la subsecretaría anterior, incluso por el propio ministro (Felipe Larraín). De hecho, él ha emitido numerosas cartas a parlamentarios, a consultas específicas que se le han hecho, como el señor Marinovic, por ejemplo, donde se le ha respondido con lujo de detalles qué es lo que pasa con estos dineros”.

“El intendente, en su oportunidad, dio una cuenta in extenso de qué pasaba con estos recursos y en alguna oportunidad me preguntaron a mí y también manifesté qué es lo que estaba pasando con estas platas que algunas personas suponían como extraviadas, perdidas o apropiadas a nivel central”, agregó el seremi de Hacienda.

Visión particular

Desde el punto de vista del seremi Lillo, los hechos ocurridos en el pasado, confundieron a la opinión pública en su momento, provocando que hasta ahora se crea que los $4.200 millones pertenecen a la región.

“En el sector público uno puede hacer las cosas que la ley permite y por muy atractiva que resulte la cifra, esas platas nunca pertenecieron a la región. Me estoy remitiendo a documentos oficiales del ministro (de Hacienda, Felipe Larraín). Hay un error conceptual que en más de una oportunidad lo manifesté. En el inconsciente colectivo se entendió que esa plata pertenecía a la región, tal vez porque con posterioridad (en el año 2009) una ley decretó que el 28% de los ingresos brutos que generara la concesión de la Zona Franca quedara a beneficio de la región”, explicó Lillo.

“Pero estas platas estaban de antes que se dictara esa ley, y fueron retiradas y retenidas por un conflicto, con motivo de una situación judicial entre el fisco y Parenazon, la anterior concesionaria. Al momento de liquidarse su contrato de concesión, porque asumió una nueva concesionaria luego de un proceso de licitación, se hace la liquidación de unos activos. Y ahí hubo una discrepancia, que significó que el gobierno regional de la época dijera que le iba a pagar 700 u 800 millones de pesos y la contraparte dijera que eran 2.700 millones de pesos. No hubo acuerdo y fueron a juicio”, añadió el seremi.

“Para resguardarse de los eventuales resultados adversos de ese juicio, el gobierno regional de la época retuvo esas platas. Pero esas platas, cuando la intendenta (Eugenia Mancilla) las recibió, lo hizo en representación del fisco y no como ejecutivo del gobierno regional. Entonces, al ser recibidas en representación del fisco, pasan a ser rentas generales de la Nación. Los recursos fiscales bajo el principio de universalidad de los ingresos, pasan a ser rentas generales de la Nación”, prosiguió.

Desde entonces han pasado más de cuatro años, tiempo en el cual dichos recursos se han desvalorizado, un costo oculto o alternativo, como explicó Lillo, lo que significa una doble pérdida. Mientras tanto, la comunidad magallánica sigue esperando su restitución, que Lillo se encarga de aclarar que no se trata de una “devolución”, porque, insistió, no pertenecen a la región. Sin embargo, enfatizó que el gobierno, a nivel central, tiene la voluntad de generar un mecanismo legal mediante el cual Magallanes pueda acceder a una suma importante de dinero, aunque no quedó claro si se trata de la misma cantidad o de una cifra menor.

– ¿Existe la voluntad del gobierno para, a través de una vía legal, entregar dicho monto de dinero a Magallanes?

– “Sí, esa voluntad existe, está por escrito y manifestada por el propio ministro de Hacienda, Felipe Larraín. Yo tengo un oficio en mi poder y se lo muestro cuando usted quiera. Y se dispuso que a través de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), que se encarga de toda la coordinación de la temática de gestión de los gobiernos regionales, fuera el canal a través del cual se fueran disponiendo de estos recursos”.

“Lo importante, lo que hay que rescatar acá es que dineros que nunca le pertenecieron a la región, por voluntad política del gobierno decidió crear los mecanismos para que esos recursos, en algún momento, sean destinados en beneficio de la Región de Magallanes. Pero no es ‘devolver’, está mal empleado ese término. No se puede devolver lo que a otro no le pertenece”.

“Ahora, hay otro aspecto que considero importante cuando se habla de ejecución presupuestaria. Una cosa es que existan recursos establecidos presupuestariamente y otra muy distinta la programación financiera para ejecutar ese gasto. Presupuestariamente yo puedo tener devengado mucho dinero, pero la programación financiera puede diferir mucho, porque mi capacidad de gasto está acotada a tal o cual característica: en función de la cantidad de proyectos que tengo, en función de la masa crítica de empresas constructoras que tengo en el mercado para poder colocar en el mercado todas mis obras de infraestructura, etc. No hay flexibilidad, hay ciertas rigideces para hacer los traspasos de dinero de un lado a otro, porque la ruta crítica de una iniciativa de inversión desde que partió hasta que se transformó en el primer estado de pago involucra cinco a siete meses, fácil. Cómo acortar ese tiempo es el dilema que nos tienen bastante preocupados, pero son procesos insoslayables, que están regulados y que son parte de la norma”.

“Entonces, lo importante es que los recursos estén y que la voluntad política esté decretada”.