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Superintendente de Bancos e Instituciones Financieras “Queremos que la banca tenga “un nuevo traje” y que la gente no sienta que los mercados se aprovechan de las personas”

Hoy por hoy preocupado del reclamo de los usuarios de la Región Metropolitana por el mal funcionamiento de los cajeros automáticos y de aportar a la recientemente anunciada reforma a la Ley General de Bancos, el superintendente de Bancos e Instituciones Financieras, Eric Parrado, planteó que estas entidades requieren “un nuevo traje” y hacer esfuerzos de autorregulación que les permita emparejar una cancha a favor de los usuarios.
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Por La Prensa Austral Sábado 25 de Octubre del 2014

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Hoy por hoy preocupado del reclamo de los usuarios de la Región Metropolitana por el mal funcionamiento de los cajeros automáticos y de aportar a la recientemente anunciada reforma a la Ley General de Bancos, el superintendente de Bancos e Instituciones Financieras, Eric Parrado, planteó que estas entidades requieren “un nuevo traje” y hacer esfuerzos de autorregulación que les permita emparejar una cancha a favor de los usuarios.
De hecho, hizo ver que esto será uno de los pilares de su gestión, por cuanto la percepción ciudadana es que está en desigualdad de condiciones y que la falta de información y de comprensión afecta la toma de decisiones de los usuarios.
Parrado estuvo en Punta Arenas para, entre otras actividades, participar en un seminario sobre educación financiera.
El superintendente conoció que uno de los problemas locales se relaciona con las fallas de conexión, de lo cual tomó nota y, respecto del caso Fit Research Corredores, dijo que es materia de la Superintendencia de Valores y que sólo tendrían algo que decir en caso de que se observara algún riesgo de contagio al sistema bancario.
Reforma Tributaria y
“nuevo traje” para la banca

¿En qué forma la inquietud expresada por los empresarios respecto de la Reforma Tributaria y la desaceleración han afectado a la banca y al sistema financiero?
“Por el lado del sistema financiero y bancario, lo que hemos visto es una reacción positiva respecto de la Reforma Tributaria y, por lo tanto, ahora se está realizando la implementación de ésta. La Reforma Tributaria es una reforma responsable porque implica un aumento de ingresos para financiar la Reforma Educacional y, por lo tanto, es simplemente el énfasis que ha tenido Chile con una política fiscal responsable”.

Usted ha dicho que la banca necesita “un nuevo traje”. ¿Cuáles son las medidas de ese “nuevo traje”?
“La idea de que la industria tenga un “nuevo traje” es que la gente no sienta que los mercados se aprovechan de la gente, de la población, sino que, al revés, que las personas, los usuarios de créditos, los depositantes sientan que están aprovechando bien los mercados, incluyendo los mercados financieros y, en particular, el mercado bancario. Hoy día está la percepción de que la relación no es muy justa, que la cancha no es muy pareja entre las instituciones financieras y el usuario . Lo importante es que la banca haga el trabajo para emparejar esa cancha”.

Sin embargo, usted mismo ha dicho que la banca ha estado demasiado concentrada en colocar créditos y no en capitalizarse o incentivar el ahorro.

“Exactamente. Esta es una banca en crédito y en contratos complejos que la gente no entiende muy bien y, por lo tanto, el énfasis que queremos darle en términos de recomendaciones es que esto sea más balanceado y no que no sólo existan instrumentos de crédito, sino de ahorro y eso es uno de los ejemplos para cambiar la percepción de que es una banca al servicio de las personas y no al revés”.

Sin embargo, el director del Sernac acaba de dar a conocer un informe sobre las quejas y los consumidores se sienten abusados.
“Es la misma percepción que te decía anteriormente, de que las personas sienten que el nivel de información y de entendimiento de entidades financieras es un poco injusto y, por lo tanto, el esfuerzo que tiene que hacer la banca a través de la autorregulación no es sólo informar, sino que la gente entienda lo que está firmando, entienda lo que está haciendo y ese es un esfuerzo constante. Si la autorregulación no funciona, obviamente que viene más regulación respecto de estándares mínimos para emparejar esta cancha”.

Cuando usted argumenta que debe haber mayor transparencia en el sistema, ¿pasa, en parte, porque la gente entienda los compromisos que asume y las condiciones que le ofrece la banca?
“Una de las cosas que hemos revisado constantemente es que hay mucha información que se entrega a la gente, pero ésta no la entiende. El ejemplo concreto es con la Carga Anual Equivalente (Cae). Hoy día los bancos están obligados a mostrar cuál es el Carga Anual Equivalente de los diferentes productos, pero la gente no entiende lo que es el Cae y , a veces, cree que significa que “cae”, en vez de medir el costo del préstamo y, al final, tiene un mensaje al revés. Por eso, estamos pidiendo a la industria que la transparencia no tiene que ser pasiva, sino proactiva. Es decir, yo informo, pero, además, enseño y educo y así la gente puede tomar mejores decisiones”.

¿La Superintendencia va a impulsar que haya mayor formación del usuario y que el sistema no sea tan críptico para quienes no son economistas?
“Exactamente y lo que estamos haciendo, y es uno de los pilares de esta nueva gestión, es poner mucho énfasis en los temas de inclusión y educación financiera y no sólo para los que usamos la industria bancaria, sino para las propias instituciones financieras. Hay una tarea que tenemos que hacer entre varias instituciones para aumentar los niveles de comprensión. Hoy día sabemos sumar, restar, leer; pero, a la hora de firmar un contrato, no lo leemos, no lo entendemos y, a la hora de hacer cálculos simples para ver cuánto nos cuesta el crédito, tampoco lo sabemos y ahí hay un esfuerzo grande que hay que hacer”.
Reforma a la Ley de Bancos

¿Cuál es su impresión de la banca chilena? ¿Está vigorosa? Usted cuestionó que no es dada a la capitalización.
“Si uno hace el diagnóstico hoy día, uno ve que la banca chilena es líquida, es estable en términos de su solvencia y de su capacidad de gestión para más adelante. Pero, lo que queremos hacer respecto a los niveles de capital es hacer una reforma a la Ley General de Bancos que cierre la brecha regulatoria que tenemos entre Chile y el resto del mundo y eso puede implicar, obviamente, mayor capital. Esto no es porque uno ve un problema específico hoy día, sino que, simplemente, adelantándose a posibles malos tiempos para tratar de mitigar esos riesgos y no enfrentarnos a crisis bancarias como la que tuvimos en los ‘80”.

¿Qué aspectos centrales mantienen esta brecha?

“Los estándares internacionales hoy día, al menos en el mundo desarrollado o lo que se discute en el Comité de Basilia, ya está en estándares asociados a Basilea III y hoy día en Chile recién tenemos Basilea I. ¿Cuál es la diferencia entre Basilea I y Basilea III? Obviamente, mayores tasas de adecuación de capital, pero también mayores riesgos. Hoy día Basilea I sólo incluye riesgo de crédito, pero también tenemos que considerar los riesgos de mercado -precios más volátiles, tasas más volátiles- y también riesgos operacionales. Entonces, esa es la brecha que tenemos que ir cerrando cuando se mande el proyecto de ley de la reforma a la Ley General de Bancos que anunció hace una semana el ministro de Hacienda en Londres”-

Se anunció que se remitirá durante el primer semestre del próximo año y usted ha dicho que tendrá cuatro pilares.
“Esta reforma va a contener cuatro aspectos principales: el primero es lo que se relaciona con el gobierno corporativo de la Superintendencia. Ahí estamos evaluando diferentes opciones. Aquí no hay una mejor práctica internacional en términos de tener algún esquema específico, pero estamos revisando distintas opciones para ver el que más se adecua y la idea de todas estas recomendaciones es entregarlas al Ministerio de Hacienda, para que éste las sancione y las remita al Congreso.
“Segundo, son los temas relacionados a Basilea III, es decir, cerrar esta brecha regulatoria en términos de adecuación de capital. Basilea III también tiene un componente de liquidez, que en eso se está trabajando en paralelo con normativas del Banco Central y después nuestra propia normativa de la Superintendencia. Pero, esto no requiere cambio legal, sino normativo.
“El tercer punto se relaciona con los conglomerados financieros, es decir, cómo se los supervisa porque hoy día es por silos y hay que tener una información más consolidada de los grupos.
“El cuarto punto se refiere a los temas de resolución bancaria para, ya dentro de una crisis bancaria, ver cómo se la resuelve”.

¿Son pocos los instrumentos que tiene el sistema para intervenir y prevenir una crisis?
“O son pocos o no son claros. Por lo tanto, lo que queremos hacer es revisar la mejor práctica internacional y aplicar la reforma para salir lo más rápido posible de un problema”.

¿Y la postura de la banca sobre esto?¿Puede estar reticente?
“No, creo que no. Lo hemos conversado. Afortunadamente, Hacienda compartió esta visión y estos temas no debieran ser sorpresivos para la banca. Lo que hemos hecho, y eso lo empezamos a hacer desde el primer minuto en que el ministro de Hacienda hizo el anuncio en Inglaterra, es ir conversando con las distintas instituciones bancarias para ir bajando los temas y aterrizando los asuntos en los cuales vamos a hacer las reformas respectivas. Explicar con detalles cuáles son los temas que vamos a recoger en la reforma a la Ley General de Bancos. La última reforma se hizo en 1997 y es harto el tiempo que adecuar y, de alguna manera, el mundo ya lo está haciendo. El mundo desarrollado más algunos países emergentes ya están implementando Basilea III, los bancos internacionales que están en Chile, los bancos españoles y los bancos brasileros que están en Chile ya están implementando Basilea III en las otras jurisdicciones donde se originan. Por lo tanto, se está produciendo una brecha regulatoria dentro de la misma banca chilena. Esto no debiera ser sorpresivo y debiéramos avanzar rápido en esto”.

¿Y cómo están abordado la temática de los delitos financieros?
“Hoy día estamos trabajando dentro de la Superintendencia en propuestas específicas y las entregaremos al Ministerio de Hacienda para que las canalice en las instancias que corresponda”.

De acuerdo a su percepción, ¿cómo está Chile en este ámbito? Los últimos grandes escándalos arrojan la sensación de que hay mucha impunidad y que el sistema permite que se armen estas grandes estructuras para defraudar al Estado o a los usuarios.
“Siempre hay malos ejemplos en diversos mercados y no sólo en el caso chileno. Obviamente, en nuestro caso, hemos tenido muy malos ejemplos y la impunidad no debiera existir en ningún caso. Lo que hemos visto últimamente es que se están haciendo todas las investigaciones de distintos casos y uno esperaría que las sanciones sean acorde a esos delitos”.

Usted ha sido un tanto reticente a dar declaraciones sobre el caso Penta.
“El sistema bancario se basa en la confianza y, por lo tanto, no vamos a ser parte de los rumores y hay que dejar que las instituciones funcionen en términos de las investigaciones y de revisar si alguien pasa de ser inocente a culpable. Por lo tanto, no correspondería adelantar juicios de valor respecto a lo que le está pasando al grupo Penta y al posible impacto en su banco”.
Cajeros automáticos

Uno de los temas más polémicos en los últimos meses ha sido el de la falta de dinero en los cajeros automáticos, aunque esto no es algo que inquiete particularmente a los magallánicos.
“Sí, me acabo de reunir con un grupo de banqueros locales y me dicen que no es un tema en contraste a lo que pasa en la Región Metropolitana”.

¿Qué medidas se van a implementar para presionar a la banca a tener que responder a sus clientes?
“En general, lo que vemos es que la operatividad, la posibilidad de sacar efectivo de los cajeros ha disminuido fuertemente pasando de tasas de no operatividad de 6%, 7% a 17%, lo que no es aceptable. Por lo tanto, lo que vamos a hacer ahí son dos cosas: una, hacer un análisis profundo del mercado de cajeros que nos va a servir para la segunda medida, que es implementar una normativa específica que tenga, al menos dos objetivos: uno, que les diga a la industria bancaria que tiene que tener políticas respecto de la operatividad de cajeros, es decir, que no sea la responsabilidad de un departamento al final del banco, sino que sea la responsabilidad de la administración general y, obviamente, del directorio…”.

¿Cuál es el problema de fondo? ¿Es desidia o es que, a través de esta no operatividad, la banca está ahorrando costos?
“Creo que es una mezcla de muchas cosas. Hay una mezcla de los siniestros que han ocurrido últimamente y que tienen que reemplazar esos cajeros y eso puede hacer que la operatividad disminuya; puede ocurrir por fallas técnicas de conexión, como es el caso que ocurre acá en la región; puede ser por implementación de nuevas medidas de seguridad; o, simplemente, por falta de efectivo. Hay muchas razones, pero la banca se haría un flaco favor si ellos lo estuvieran haciendo a propósito. Eso no debiera ser así y creo, firmemente, que no es así. Pero, hay que exigir: si tienen cajeros que están funcionando tienen que tener dinero y no hay excusa que valga. Si la autorregulación no funciona, uno tiene que poner estándares mínimos y, por eso, nuestro segundo objetivo es que éstos existan y que se establezca una tasa que se ajuste a la realidad chilena y esto debe estar sobre el 90%, por lo menos”.

En Magallanes, tenemos muchos problemas de conexión que afecta no sólo a cajeros, sino al pago con tarjetas.
“Ese es un tema que está relacionado con el riesgo operacional y es un tema que está siendo una preocupación a nivel internacional y nosotros nos preocupa hace mucho tiempo. Uno de los riesgos principales que estamos analizando es el riesgo operacional. Obviamente, a veces no depende de los bancos propiamente tal, sino de la infraestructura que tengan los países y ahí se están haciendo los esfuerzos para tratar de disminuir esos riesgos”.