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Todo un récord: vecina de población Williams celebró sus 104 años

“Estoy bien… Estoy cumpliendo cuatro mil años”, señala con humor, y haciéndole honor a su nombre, Feliz del Carmen Vidal González, quien ayer celebró sus 104 años de existencia, acompañada de su familia, en su hogar, ubicado en la población Juan Williams de Punta Arenas.
[…]

Por La Prensa Austral Jueves 17 de Julio del 2014

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“Estoy bien… Estoy cumpliendo cuatro mil años”, señala con humor, y haciéndole honor a su nombre, Feliz del Carmen Vidal González, quien ayer celebró sus 104 años de existencia, acompañada de su familia, en su hogar, ubicado en la población Juan Williams de Punta Arenas.
Ya habían comenzado los preparativos para la cena de cumpleaños que organizaba su única hija, Nelda Díaz Vidal, y mientras ello ocurría, la señora Feliz accedió a conversar algunos minutos. Antes lo había hecho con un canal de televisión local.
Ancuditana de nacimiento, llegó en 1933 a la capital de Magallanes, con 23 años. Hoy, ya viuda, y con sólo una hija (Nelda Díaz Vidal), tiene dos nietos, cuatro bisnietos y dos tataranietos.
“Así es la vida, cuando uno lo pasa bien, dura muchos años; y cuando lo pasa mal, también”, señaló. “Nunca pensé vivir tantos años”, agregó.
“Ahora estoy bien, pero mi gente se aburre también, de vez en cuando, de tenerme tanto en la cama, servirme en la cama, pero las piernas son las que no quieren caminar. Todo el resto de mi cuerpo está bien”, comentó sobre su estado de salud, por lo cual debe caminar con la ayuda de un aparato especial.
Son tantos los años que han pasado desde su niñez, que ya ni se acuerda cuántos hermanos eran. Sólo recuerda que vivos, eran diez.
Hija de padre y madre campesinos, llegó en búsqueda de un mejor porvenir a Punta Arenas, hace ya 71 años.
“Toda la gente (de Chiloé) venía a trabajar acá, llegaban bien vestidos con zapatos y lindas polleras y yo, ¿por qué no iba a hacer lo mismo?”, argumentó.
Sobre esos primeros años en Punta Arenas, contó, con un dejo de nostalgia: “Cuando llegué, andaban las vacas, las ovejas, los caballos en el parque, en la plaza. Había poca gente y pocos negocios (…) “Todo era bonito, cuando uno es joven todo es bonito”… Hoy los tiempos han cambiado, sin duda, pero la señora Feliz demostró que pese a ello, su alegría de vivir permanece intacta.