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Trabajador se lesionó al tropezar con barricada y denuncia discriminación

Una intensa lucha de tres meses ha tenido el ayudante de cocina, Marcelo Garín, con el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) para que éste se haga cargo de un accidente que tuvo cuando regresaba desde el trabajo a su casa, en enero pasado. El lunes 25 de abril, al no obtener respuesta, presentó una denuncia ante la Contraloría Regional acusando “discriminación” por parte de la entidad.
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Por La Prensa Austral Sábado 30 de Abril del 2011
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Una intensa lucha de tres meses ha tenido el ayudante de cocina, Marcelo Garín, con el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) para que éste se haga cargo de un accidente que tuvo cuando regresaba desde el trabajo a su casa, en enero pasado. El lunes 25 de abril, al no obtener respuesta, presentó una denuncia ante la Contraloría Regional acusando “discriminación” por parte de la entidad.

El hecho sucedió durante los primeros días del paro en Magallanes por el alza del gas, cuando volvía a su hogar proveniente de la Hostería Mirador del Paine, en las Torres del Paine, y debido al cierre de la carretera tuvo que detenerse a la altura de Río Seco para continuar su camino a pie. En el trayecto se tropezó con unos restos de barricada, torciéndose el pie y cayendo de golpe al suelo. En el Hospital Clínico le diagnosticaron corte total de ligamentos en una extremidad y el médico tratante, Patricio Soler, le sugirió operarse inmediatamente la rodilla izquierda, efectuándole dos procedimientos quirúrgicos en estos tres meses. Su jefa, Beatriz Portales, le explicó que al ser un accidente de trayecto laboral, debía recurrir al ISL, donde podrían atenderlo en la mutual y sin tener que esperar por una hora médica, sin embargo, el área de prestaciones médicas y económica le dio la espalda completamente. “Me dijeron que por mi cargo de ayudante de cocina pertenecía a un rango menor y no tenía los mismos beneficios que otros trabajadores porque yo calificaba como obrero”, aseguró Garín, agregando que “me sentí discriminado en mi propia cara y me quedó claro que las autoridades no se preocupan de la gente humilde, sólo de los que tienen recursos para pagarles”.

Carta de reclamo

“Yo quería ser atendido como corresponde ante un accidente laboral, sin embargo, he tenido que correr con los gastos del traslado, pagar la garantía de control médico y gestionar los elementos que necesito”, relató el trabajador, refiriéndose a un par de muletas y a un aparato ortopédico para una rodilla que mandó a buscar, todo por un valor cercano a los 100 mil pesos.

Molesto por esta situación, el 18 de abril redactó una carta dirigida a la jefa de la agencia regional del ISL, Marisol Cárcamo, manifestando la mala atención recibida y su sentir discriminado. “El único que se ha preocupado por mí ha sido el doctor Soler”, afirmó, señalando que hasta ahora no ha recibido ninguna respuesta por parte del instituto.