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Tres ex alumnos del Liceo San José denunciaron abusos sexuales del sacerdote Rimsky Rojas

En abril de 2011, una de las presuntas víctimas, un ex seminarista, opta por la vía judicial al denunciar su caso a la Fiscalía,
para que se persigan eventuales responsabilidades de algunas autoridades eclesiásticas de la última década.

Por La Prensa Austral Viernes 15 de Julio del 2011

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El destape del caso Karadima en abril del año pasado a través de una edición del programa Informe Especial de TVN, remeció la conciencia de casi todo un país y abrió las puertas para que otros jóvenes que habían sido abusados por sacerdotes recurrieran a los tribunales para denunciar a sus victimarios. Entre ellos figuran tres ex alumnos del Liceo Salesiano San José de Punta Arenas, quienes cuatro meses después de que estallara el escándalo Karadima, tuvieron la valentía necesaria para romper un silencio que cargaron por largas dos décadas y procedieron a desenmascarar a un carismático cura que estuvo por espacio de 13 años impartiendo educación en el colegio salesiano de calle Fagnano.

En agosto de 2010, en Santiago y ante la Congregación Salesiana, los tres ex alumnos salesianos interpusieron una demanda canónica en contra del sacerdote Rimsky Mario Alfonso Rojas Andrade, por los presuntos abusos sexuales de los que habrían sido víctimas mientras estudiaban.

Los abusos relatados habrían ocurrido en circunstancias que Rimsky Rojas ejercía funciones de director del prestigioso Liceo San José.

Las presuntas víctimas, que hoy tienen poco más de 30 años, narran haber sufrido los abusos en plena adolescencia, en un período que abarca gran parte de la década de los noventa.

El principal denunciante confiesa haber sido objeto de actos impropios por un hombre que gozó la aprobación y la confianza de sus superiores inmediatos que lo pusieron a cargo de la educación de menores como él en aquel entonces.

Atraídos por su figura

Ya en séptimo año básico muchos alumnos se sintieron atraídos por la figura de Rojas, quien a la salida de clases acostumbraba a despedirse de beso en la mejilla de sus alumnos en la puerta del colegio. Fue la antesala para que varios de ellos, años después, se unieran al grupo pastoral conocido como Movimiento Juvenil Salesiano (MJS) que lideraba el mismo Rimsky.

En muchos casos, el mencionado sacerdote se ganó la confianza de determinadas familias y no resultaba extraño verlo visitando los hogares de determinados alumnos.

A sus más cercanos, incluso, los invitaba a dormir a la comunidad religiosa del Liceo San José, en Waldo Seguel esquina Armando Sanhueza, donde, según los denunciantes, se consumaron muchos de los abusos.

Una de sus víctimas declaró que mientras en el aspecto público Rojas se convirtió en su guía espiritual y modelo, de manera privada, en la comunidad religiosa del liceo “me tocaba los genitales y sugería u ofrecía masturbarme él a mí, para así lograr controlar el deseo”.

Uno de los denunciantes, siendo seminarista salesiano, relató el año 2000, a un sacerdote en calidad de confesión, los abusos sufridos. Tres años después narró a otro religioso los mismos hechos y días después lo hizo personalmente ante el director del Instituto Teológico Salesiano Lo Cañas, el sacerdote Leonardo Santibáñez, actual superior provincial de los Salesianos en Chile.

Bernardo Bastres

Pero el año 2003 Santibáñez le recomendó al angustiado seminarista magallánico relatar los abusos al entonces provincial salesiano Bernardo Bastres, quien le habría asegurado al joven -de entonces 22 años- que el padre Rimsky estaba en tratamiento psicológico y psiquiátrico (en esa época el cuestionado sacerdote ya no estaba en Punta Arenas). No obstante, Rojas siguió en contacto con menores, ahora en Puerto Montt.

Fue en abril de 2003 cuando este denunciante tuvo un cara a cara con Rimsky, a quien enrostró el daño que le había causado. Le dijo que se había convertido en una persona maligna, recibiendo la siguiente respuesta por parte del acusado: “Siento que me voy a morir aquí mismo, perdóname”.

En julio se acercó nuevamente a Rojas mientras éste participaba de un retiro espiritual en Lo Cañas para reprocharle un abuso cometido contra un amigo y también ex alumno del Liceo San José. Allí le recomendó derechamente dejar el sacerdocio, a lo que Rimsky contestó: “Ni siquiera recuerdo. No es posible. El dormía al lado mío pero ni siquiera lo tacaba”.

Al ver la pasividad de las autoridades de la Iglesia para con los religiosos que abusaban de menores y que éstos en vez de ser sancionados eran cambiados de parroquia o ciudad, el año 2006 este seminarista expone los hechos ante el nuevo provincial Salesiano, Natale Vitali. Este señala no saber nada de esto y le pide que le redacte una carta en la que describa los abusos que había sufrido. Y así lo hizo. Pero todo quedó ahí. Al año siguiente este joven decide dar un paso al costado y abandona su formación sacerdotal dolido y frustrado porque Rimsky seguía haciendo de las suyas.
Hasta agosto de 2010, Rojas siguió teniendo contacto con menores.

El denunciante acusa a los ex provinciales de la Congregación Salesiana, Bernardo Bastres y Natale Vitali, y al actual provincial Leonardo Santibáñez, de haber expuesto a menores de colegios y parroquias a este presunto abusador, a pesar de tener conocimiento de su conducta.

Demanda canónica

Mientras el país era sacudido por los entretelones del caso Karadima y salían a la luz nuevos casos de sacerdotes pedófilos, en agosto de 2010 este ex seminarista acompañado de otros dos ex compañeros del Liceo San José de Punta Arenas llega hasta las oficinas de la Congregación Salesiana, en Santiago, donde interpone una demanda canónica en contra de Rimsky Rojas por abuso sexual en contra de ellos.

Curiosamente alrededor de dos semanas después (a mediados de septiembre) de que el padre Rimsky fuera notificado del inicio del proceso canónico en su contra, éste es internado en la Clínica Santa María de Santiago, afectado por una grave crisis de salud. Luego de obtener su alta médica, Rojas ya no volvería a tener contacto con menores, tras ser derivado a la Casa de Salud “Comunidad Beato Felipe Rinaldi” en Macul, Santiago.

Pero su oscuro pasado ya atormentaba al ex director del Liceo San José. En octubre de 2010, el ex alumno del Instituto Salesiano de Valdivia, Marcelo Vargas, había presentado una denuncia por abusos sexuales en contra de este sacerdote -donde Rimsky fue subdirector entre 1985 y 1987- en la Fiscalía de la ciudad del Calle Calle.

Suicidio y el caso Harex

En plena investigación de esta denuncia, un hecho trágico y coincidente se producía el 28 de febrero de 2011. Mientras en Punta Arenas la PDI parecía aclarar -nueve años después- la desaparición del ex alumno del San José, Ricardo Harex, en la Casa de Salud “Felipe Rinaldi”, en Santiago, se quitaba la vida Rimsky Rojas, acabando así con un fuerte cuadro depresivo que lo agobiaba. Una asfixia por ahorcamiento fue la causa del fallecimiento según el certificado de defunción. Y es que la fiscal que conoció la denuncia del ex estudiante valdiviano, también manejaba el eventual vínculo de este sacerdote con el caso Harex (ver entrevista en página 4).

Fiscalía conoce nueva denuncia

Dos meses más tarde, en abril de 2011 y tras el revuelo que genera la denuncia del ex estudiante valdiviano y ahora abogado Marcelo Vargas, quien vive en Santiago, en contra de Rimsky Rojas, uno de los tres ex alumnos del San José que en agosto pasado habían interpuesto una demanda canónica, opta seguir el camino judicial y por sí mismo presenta una denuncia en la Fiscalía de Valdivia en contra de Rojas y la presunta responsabilidad -en algún grado de encubridores- que le podría asistir en los hechos de los que fue víctima, a los sacerdotes Bernardo Bastres, Natale Vitali y Leonardo Santibáñez.

Sin embargo, el sentido de justicia y reparación de las personas que aparecen como víctimas que persigue el denunciante, ha enfrentado, hasta ahora, una serie de tropiezos.

A comienzos de mayo último la Fiscalía de Valdivia se declaró incompetente para conocer la denuncia por abusos sexuales interpuesta por el ex alumno puntarenense, invocando para ello el argumento que los hechos descritos habían tenido principio de ejecución antes de la instalación de la Reforma Procesal Penal, por tanto su conocimiento corresponde a la antigua justicia del Crimen.

En razón de dicha resolución, la Fiscalía valdiviana remitió los antecedentes a Punta Arenas a fin que se instruya investigación respecto de los hechos denunciados. No obstante, la juez del crimen de turno de esta ciudad no aceptó la competencia y devolvió los antecedentes a Valdivia.

Frente a tal escenario, lo más probable que el tema deba ser zanjado por la Corte de Apelaciones correspondiente, respecto a quien compete investigar la supuesta protección que habría otorgado la Congregación Salesiana al sacerdote Rimsky Rojas, particularmente en la última década, donde tal cual lo asegura uno de los denunciantes, varias autoridades eclesiásticas estaban en pleno conocimiento de los presuntos abusos cometidos por el ex director del Liceo San José.

Hace poco el fiscal nacional Sabas Chahuán ordenó investigar a la Congregación Salesiana, acerca del supuesto ocultamiento de abusos sexuales que habrían tenido en las ciudades de Concepción y Valdivia, por parte de los sacerdotes Audín Araya y Rimsky Rojas respectivamente.