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Venezolanos residentes vivieron con expectación y angustia proceso eleccionario en su país

No fue un domingo normal para Magarkys Velásquez y Eduardo Carrión. Venezolanos ambos, hace ocho años echaron raíces en Punta Arenas, dejando atrás el calor de su país, cansados del gobierno de Hugo Chávez, quien ayer se enfrentó en las elecciones presidenciales a Henrique Capriles, hasta ahora, su rival más fuerte para sucederlo en el cargo. Sin embargo, los “llaneros” residentes en el extranjero vivieron el proceso con nervios, incertidumbre y más de alguna sospecha, ya que sólo ellos conocen la realidad que les tocó vivir.
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Por La Prensa Austral Lunes 8 de Octubre del 2012

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No fue un domingo normal para Magarkys Velásquez y Eduardo Carrión. Venezolanos ambos, hace ocho años echaron raíces en Punta Arenas, dejando atrás el calor de su país, cansados del gobierno de Hugo Chávez, quien ayer se enfrentó en las elecciones presidenciales a Henrique Capriles, hasta ahora, su rival más fuerte para sucederlo en el cargo. Sin embargo, los “llaneros” residentes en el extranjero vivieron el proceso con nervios, incertidumbre y más de alguna sospecha, ya que sólo ellos conocen la realidad que les tocó vivir.

En Punta Arenas viven alrededor de quince ciudadanos de la República Bolivariana de Venezuela, como fue bautizada por su histriónico M andatario. Sin embargo, la figura de Chávez no causa mucha simpatía en Magarkys Velásquez y su familia. “Siempre me pareció soberbio y soez, pero independiente de eso y aunque ha hecho cosas buenas para el país, es cómo lo hace. Un ejemplo son las Misiones, que ayudan a la gente más pobre, pero al final es un pueblo unido por la miseria, porque no les dan las herramientas para que se desarrollen y si ves, todos los que hemos salido de Venezuela somos profesionales”, graficó esta abogada, que en Punta Arenas vive además con sus tres hijos.

La comunidad venezolana se reunió ayer por la mañana en la Comunidad Dios Padre, en la población Las Naciones, para rezar por un buen desarrollo del acto eleccionario, y especialmente por los familiares que quedaron en tierras llaneras. “Hay esperanza, pero es difícil. El gobierno tiene mucho poder y control, y si gana la oposición, no será fácil que entreguen el poder”, reconoció Velásquez, que junto a sus compatriotas, se pasó todo este domingo pendiente de Internet y de los canales internacionales, para no perderse detalle del proceso cívico, además de comunicarse con sus amigos y parientes. Claro que esto último, reconoció, es más complicado, porque “por ejemplo, la telefonía fija está estatizada, hay mucho temor a comunicarse, la gente se autolimita, te dicen ‘hablemos cuando estés acá”, ejemplificó la ciudadana venezolana.

Referéndum

Quienes siguen las elecciones desde afuera, comparten las dudas sobre la legalidad de los resultados. Magarkys Velásquez lo fundamenta, al recordar que “para las pasadas elecciones, se dieron los resultados en la madrugada, además que hubo situaciones raras, como papeletas de votaciones que fueron encontradas tiradas”. Además, recordó el referéndum que convocó Chávez hace unos años (una especie de plebiscito), donde “salieron publicados los resultados de todos los que estábamos en contra del gobierno. Un tiempo después mi esposo fue despedido y en mi trabajo, no me pagaban”. Eso terminó por cansarlos hasta que decidieron hacer las maletas y formar su hogar, primero en Santiago, y después en Punta Arenas, donde se sienten tranquilos. “Nos vinimos con nuestros niños y aquí nació nuestra hija, acá no ejerzo mi profesión y me dediqué a armar mi pequeña empresa de pastelería, mientras que mi marido, que es petrolero, trabaja en Enap”. Ni siquiera el clima, muy distinto al suyo, los espanta: “acá es chévere y por eso vemos difícil volver a Venezuela. Cuando visitamos a la familia, queremos volver a nuestra casa en Punta Arenas, uno se arraiga, tanto que mi marido y yo nos nacionalizamos”, comentó Magarkys Velásquez, que junto a sus compatriotas se reúnen de vez en cuando para bailar ritmos y degustar comida típica de su país.

Un momento de relax que, admite, no alcanzan para tapar la angustia de ver lo que pasa en su país. “El mejor escenario para Venezuela sería el triunfo de Capriles, pero es difícil que se produzca un cambio real, porque hay muchos intereses de por medio y Chávez lleva demasiados años en el poder, aunque ha perdido popularidad”, concluyó Magarkys Velásquez.