Necrológicas

“Chile es el centro mundial de la astronomía”

Por La Prensa Austral Lunes 4 de Septiembre del 2017

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Astrónomo del radiobservatorio Alma, Paulo Cortés

Invitado por Par Explora Magallanes, el integrante del staff científico de este centro ubicado en la Región de Atacama, ofreció charlas a estudiantes de Porvenir y Punta Arenas

Cristian Saralegui

csaralegui@laprensaaustral.cl

Enormes reservas ocultas de gas turbulento en galaxias distantes, el alborotado nacimiento de estrellas gemelas y un joven sistema de estrellas vecinas sorprendido en plena formación han sido algunos de los más recientes hallazgos que astrónomos de todo el mundo, pero desde territorio chileno, han realizado observando el universo.

Esta impresionante información y cómo puede ser posible obtenerla y comprenderla fue parte del conocimiento al cual tuvieron acceso los estudiantes del Liceo Hernando de Magallanes de Porvenir, del Colegio Punta Arenas y del Liceo María Auxiliadora, así como docentes, gracias a las charlas sobre el trabajo que se desarrolla en el radioobservatorio Alma, siglas que designan al Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, una asociación internacional entre Europa, Norteamérica y Asia del Este en colaboración con nuestro país.

El astrónomo Paulo Cortés llegó a la región por gestión de Par Explora Magallanes, para dar charlas en Porvenir y Punta Arenas. Foto Maximiliano Soto

La exposición titulada “Alma, en busca de nuestros orígenes cósmicos” fue encabezada por el astrónomo Paulo Cortés, quien explicó el trabajo que realiza como integrante del staff científico a 5 mil metros de altitud, en la cordillera del desierto de Atacama.

Allí se encuentra el radiotelescopio Alma, el mayor proyecto astronómico del mundo, y que se ha convertido en una herramienta clave para estudiar las primeras estrellas y galaxias. Se trata de un solo telescopio de diseño revolucionario, ya que está compuesto por 66 antenas de alta precisión ubicadas en el llano de Chajnantor.

Sobre ese trabajo expuso Cortés, quien respondió gustoso las inquietudes de los estudiantes, a los que motivaba para que no pierdan la curiosidad de saber más sobre el universo.

“Básicamente fue una introducción, porque el tema de la radioastronomía es bien foráneo y no es fácil de explicar. Chile ya es el centro mundial de la astronomía y de aquí a la próxima década probablemente va a acaparar más del 70% de la infraestructura astronómica en el mundo, entonces explicamos por qué acá y qué hace que Chile sea un país tan privilegiado”, partió explicando Cortés, que se desempeña como astrónomo de operaciones, trabajando directamente para el observatorio nacional de radioastronomía de Estados Unidos.

Con respecto a su labor dentro de Alma, Paulo Cortés detalló que va por tres vías: “La primera es operaciones, asegurarnos que todos los proyectos que el instrumento acepta son ejecutados a cabalidad y conforme a los criterios de calidad que tenemos. La segunda es que soy el líder técnico de la finalización de las capacidades que el instrumento ofrece para observar la emisión polarizada que viene del espacio, que es una parte de la luz, que tiene un orden preestablecido, que es la polarización de la luz. Y la tercera parte es la investigación científica particular, que es entre un 25-30% de mi tiempo y mi interés es ver cómo se forman las estrellas”.

66 miniojos que forman uno

Este observatorio tiene características que la diferencian de, por ejemplo, el de Paranal, más conocido a nivel nacional. Alma funciona llamando a un concurso para que astrónomos de todo el mundo presenten sus propuestas, por temáticas.

Para el último ciclo, que empieza en octubre, se presentaron cerca de 1.600 propuestas y un grupo de 100 astrónomos se encargó de categorizar y seleccionar esas propuestas.

“Desde que se inauguró Alma se ha ido abriendo por ciclos, se van entregando a la comunidad científica una cantidad mayor de antenas, todavía no están las 66 que componen el observatorio, a manos de los científicos para sus observaciones, aún se están incorporando más porque no es fácil que todas observen juntas, porque observan el mismo objeto y un súper computador reúne todas esas imágenes y las deja en una. El proyecto es ciego para nosotros, solamente hacemos lo que nos indican. Una vez que esos datos se adquieren, se envían. Otros astrónomos de Alma procesan los datos, a ver si la observación está bien calibrada y si está correcto el trabajo que se hizo, como paquetes de datos”, explicó Cortés.

Otra diferencia con otros centros es que se trata de un radioobservatorio. “Alma opera en un segmento que es lo más cercano a las microondas y esa emisión es milimétrica submilimétricas. O sea, el tamaño de las ondas son milímetros y décimas de milímetros y esas nos permiten estudiar el universo de una forma muy particular, porque todos los sujetos que emiten ese tipo de luz son muy fríos, entonces nos permiten ver cómo se forman las cosas a partir de objetos muy fríos, que de a poco se van juntando estrellas y formando estrellas, galaxias”, complementó el astrónomo.

Esto, porque “la luz que puedes ver con tus ojos es una parte muy pequeña de algo mucho más grande, que es el espectro electromagnético y eso involucra distintos tipos de luz, rayos X, radios Gama, luz ultravioleta, la radiación infrarroja, las microondas de ondas de radio; todo el resto de luz que nuestros ojos no ven, igual entregan información y a entender lo que pasa en el universo. El sol en el óptico no es tan activo como el ultravioleta o en rayos X, que permite ver muchas cosas que pasan en el sol”, profundizó.

El cielo de Chile… y de Magallanes

Siempre se ha pensado que Magallanes cuenta con condiciones ideales para desarrollar la astronomía. Sin embargo, centros como Alma requieren de otras características. “En Punta Arenas es más difícil contar con este tipo de observatorios porque está muy a nivel del mar, lo que implica que la cantidad de atmósfera por la que hay que pasar es considerable. Sin embargo, en la Antártica se hace mucha astronomía, hay un montón de telescopios, experimentos en globos aerostáticos que sobrevuelan el continente por completo. En ese sentido, Chile tiene una tremenda oportunidad por su presencia antártica, pero no es mucho lo que hacemos en ese ámbito, pero hay un potencial astronómico importante. El problema es la logística, es caro, y hay períodos en que no es accesible”, reconoció.

La ventaja que tiene la zona de Atacama es la accesibilidad, por los puertos de Mejillones o la conexión carretera. En ese sentido, Paulo Cortés establece que “el impacto en la imagen país de la astronomía es tremendo, es una posibilidad que Chile tiene de asociar la imagen país con ciencia, sin necesidad de invertir mucho dinero. Chile pone la infraestructura, servicios, terreno, franquicias tributarias, pero la inversión fuerte viene de todos los países que invierten en estos instrumentos, aunque sería ideal que Chile invierta en su telescopio”, concluyó el astrónomo de Alma.