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919 cuotas de $1.850: ¿la verdadera preocupación social de las AFP?

Por Eduardo Pino Viernes 21 de Abril del 2017

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Lo ocurrido con la Sra. Mirtha Vladilo Drapic, viene a dar una muestra más de la difícil tarea que los publicistas deben asumir para elaborar campañas que mejoren la imagen de las AFP en la ciudadanía. Un complejo desafío que sería muy atractivo si sus honorarios resultan  acorde a las jugosas ganancias que por décadas han recolectado estas empresas, cuyo desempeño cada vez resulta más cuestionado por usuarios que ya sufren sus consecuencias, mientras muchos otros proyectan un futuro poco auspicioso.
A la Sra. Mirtha le corresponde recibir $1.700.000 aproximadamente como Bono por hijos nacidos vivos, lo que ha tramitado entre el Instituto de Previsión Social (IPS) y su APF Habitat (“seguridad y confianza”, “ponle más interés a tu futuro”, se puede leer en su página web).  Después de 3 meses recibió la buena noticia de poder cobrar esta suma, aunque con un “pequeño detalle”, pues se le entregaría “un poquito parcelada” en montos mensuales de $1.850.- Doña Mirtha tendría que vivir hasta los 141 años para terminar de recibir el dinero que le corresponde.
Comparto totalmente el concepto de “aberrante” expresado por el actual seremi del Trabajo, Carlos Abarzúa, quien como autoridad competente se refirió a este insólito pero legal caso. Concuerdo con él que esta situación debe darse a conocer pues demuestra una vez más que la ley se encuentra confeccionada “a la medida” de los intereses de estas grandes empresas y en desmedro de los usuarios. Una cosa es administrar dinero para obtener ganancias y otra es la responsabilidad social que se asume en algo tan trascendente en la vida de las personas como es su jubilación. Está claro que ambos aspectos no son compatibles según las condiciones legales actuales.
No deja de llamar la atención la respuesta de la AFP Habitat ante los dichos de Abarzúa, calificándolos de “pocos rigurosos y carentes de verdad”, lamentando que esto sólo viene a “instalar mitos en relación a las AFP y desinformar a la ciudadanía”, destacando que siempre se actúa bajo el marco riguroso de la ley, llamando a que se establezca un debate serio e informado, sin posturas ideologizadas y donde la principal preocupación sea mejorar la pensión de los chilenos.  Este énfasis hizo pasar a segundo plano lo realmente importante: se admitió un error de la información entregada a la señora Mirtha, por lo que sería interesante seguir su caso a ver qué nuevas condiciones se le otorgarán. ¿Habrá influido la difusión mediática a través de la prensa o el anuncio de ir a Tribunales para que volviera la cordura?
Como humilde ciudadano y “usuario obligado” del sistema de previsión, tengo la esperanza que la discusión del 5% adicional tenga un fondo más social que económico, o que la idea de suprimir el fondo B no sea un maquillaje de un sistema parecido a una ruleta donde se juegan los fondos para un futuro más cercano de lo que parece. Quiero creer en los eslóganes de las AFP, que ahora “pololean” a sus usuarios enviándoles información  a cada rato pues se dan cuenta del empoderamiento progresivo del cliente, aburrido de asumir las pérdidas producto de los vaivenes económicos mundiales, mientras las AFP reciben sagradamente sus comisiones durante décadas, construyendo verdaderos imperios. Que ojalá estas empresas se den cuenta que por mucho avance tecnológico que ahora existe, no viviremos hasta los 110 años para que nos calculen nuestra jubilación. Quiero ver que situaciones tan “aberrantes” como esta ni siquiera existan, asumiendo las AFP una postura ética y decente producto de un análisis en que impere el sentido común, más que la interpretación legal de un sistema hecho a su propia conveniencia, en vez de “tirarle las orejas” a una autoridad que sólo expresa lo que mayoritamente pensamos.  Ojalá vayamos cambiando nuestro “hábitat”.