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Años con nieve, años sin nieve

Aquellos años en que estaba dedicado a administrar las instalaciones del Club Andino de Punta Arenas, recuerdo que siempre se cruzaban algunos intercambios de opiniones como por ejemplo, se me abordaba con la siguiente pregunta sin saber de mis labores invernales: ….¿Cómo estuvo el invierno?…y mi respuesta era…¡¡¡Excelente, muy buena !!!… “¿o sea no hubo frío, ni nieve, ni nada?….vuelvo a responder …¡¡¡ Noooo…todo lo contrario, hubo mucha nieve y frío…y el invierno fue largo…así mis compañeros de conversa se extrañaban y me rebatían que entonces el invierno había sido malo… Esto es un vivo ejemplo de que todo pasa por la mirada que uno le dé, desde la perspectiva de cómo uno puede interpretar las condiciones atmosféricas en que a veces puede ser bueno para algunos y para otros puede ser malo. Tiene sus ventajas y también sus desventajas, pero en lo que sí tengo claridad absoluta es que la naturaleza y sus componentes acude a la abundancia ante la carencia y viceversa, otorgando patrones cíclicos al clima general y también a las manifestaciones locales de tiempo atmosférico. Lo que es difícil es recurrir a la información de estos caracteres cíclicos porque la verdad es que es muy débil los antecedentes que se manejan, para ello nos vamos a situar en las informaciones más añejas que con el tiempo puedan confirmar ciertos patrones que se repiten con el tiempo, pero para ir a tiempos más lejanos ya se requiere de las prácticas y ejercicios de quienes se dedican a los estudios del paleoclima.
[…]

Por Alfredo Soto Martes 7 de Julio del 2015

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Aquellos años en que estaba dedicado a administrar las instalaciones del Club Andino de Punta Arenas, recuerdo que siempre se cruzaban algunos intercambios de opiniones como por ejemplo, se me abordaba con la siguiente pregunta sin saber de mis labores invernales: ….¿Cómo estuvo el invierno?…y mi respuesta era…¡¡¡Excelente, muy buena !!!… “¿o sea no hubo frío, ni nieve, ni nada?….vuelvo a responder …¡¡¡ Noooo…todo lo contrario, hubo mucha nieve y frío…y el invierno fue largo…así mis compañeros de conversa se extrañaban y me rebatían que entonces el invierno había sido malo… Esto es un vivo ejemplo de que todo pasa por la mirada que uno le dé, desde la perspectiva de cómo uno puede interpretar las condiciones atmosféricas en que a veces puede ser bueno para algunos y para otros puede ser malo. Tiene sus ventajas y también sus desventajas, pero en lo que sí tengo claridad absoluta es que la naturaleza y sus componentes acude a la abundancia ante la carencia y viceversa, otorgando patrones cíclicos al clima general y también a las manifestaciones locales de tiempo atmosférico. Lo que es difícil es recurrir a la información de estos caracteres cíclicos porque la verdad es que es muy débil los antecedentes que se manejan, para ello nos vamos a situar en las informaciones más añejas que con el tiempo puedan confirmar ciertos patrones que se repiten con el tiempo, pero para ir a tiempos más lejanos ya se requiere de las prácticas y ejercicios de quienes se dedican a los estudios del paleoclima.
Sudamérica es una región fundamental para comprender la dinámica del clima del hemisferio sur, ya que es la única masa de tierra que se extiende desde los trópicos hasta latitudes por debajo de los 50º S. Su clima está fuertemente relacionado con factores externos como la conocida corriente de El Niño, la Oscilación Antártica y la Oscilación del Pacífico. Al mismo tiempo toda esta región es un área clave para comprender la dinámica, la variabilidad y las conexiones de estos mismos fenómenos. Sin embargo, los ciclos meteorológicos largos son escasos y muy relativos, lo que complica la mantención de las tendencias en el largo plazo y de los cambios tanto de la variabilidad como de los eventos climáticos extremos. Esto ha conducido, en años recientes, a la búsqueda de registros y antecedentes en el tiempo más extensos para suplir esta carencia. Desde la mirada y la perspectiva de un cambio climático global también ha incentivado los estudios paleoclimáticos como contribución a la búsqueda de respuestas sobre la evolución futura del clima y sus repercusiones en los territorios mencionados. En este aspecto, utilizando diferentes archivos naturales se han realizado considerables progresos en el desarrollo de registros en el tiempo de alta resolución del pasado climático sudamericano, entre los que se incluyen investigaciones y sondeos en los anillos de árboles quienes como una huella digital sus líneas internas nos indican los veranos e inviernos más secos o más húmedos o eventos extraordinarios en cuanto al clima en general y sus cambios. Los testigos de hielo que se rescatan tanto de los campos de Hielo Patagónico Sur, en algunas cordilleras, sobre todo en las altas cumbres de los Andes Patagónicos y Andes Fueguinos, como así también en el Continente Antártico, estos testigos de hielo actúan como parte de una gran biblioteca que nos cuenta desde el estudio minucioso de sus entrañas y finalmente los sedimentos lacustres, depositados por milenios en el fondo de las lagunas que poseemos en nuestra región y que están a la espera de habilosos investigadores que concurren a sus contornos y profundidades para rescatar muestras que serán analizadas. Todo esto en conjunto pareciera que de manera transversal permitirá tener mayor claridad acerca de las oscilaciones de nuestro clima y que a la larga podrá mantener a la población informada de ciertos ciclos en donde tendremos mayores precipitaciones de nieve como otros en los que escaseará dicho elemento. Debemos vivir asi y asumir que estamos en el final de esta larga prolongación del territorio del cono Sur.