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Bombo Fica, el militante

Por Ramón Arriagada Miércoles 15 de Marzo del 2017

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Contradictorio, por decir lo menos, es que  sea un humorista quien le entregue aires renovadores al proceso de reinscripción de partidos políticos.

Cuando el ciudadano Daniel Haroldo Fica Roa, en los escenarios Bombo Fica, anunció su inscripción en el Partido Comunista, el mundo político quedó sin reacción. Como si de todo el espectro de partidos viniese una señal de alivio. Un ciudadano, nuestro más brillante humorista, aquel que con sus cuentos ha hecho tomar conciencia a todo un país de los abusos del capital especulativo, da una señal de respeto hacia una actividad tan irresponsablemente vilipendiada,  la política.

Quienes saben y valoran la vida cultural de este país, la firma militante del destacado artista, no fue una actitud disonante, pues el partido de su preferencia, el Comunista, ha sido en Chile refugio intelectual de parte importante de nuestra élite creativa. Pablo Neruda, militó en sus filas desde 1935 hasta el año aciago de su muerte en 1973. Aunque Fica no ha hablado públicamente de la motivación que conlleva su adhesión, ha trascendido que en los años duros de dictadura, participaba en las actividades pastorales de su parroquia, la Tomás Moro. En su población de niñez y adolescencia, producto de una operación sitio, fue muy cercano a los jóvenes que trabajaban activamente en la resistencia contra Pinochet.

Su vida de joven marginal, conlleva un chiste, él mismo festina con su profesión; estudió una carrera top en el Liceo Industrial A-20, donde se tituló de mecánico en máquinas de escribir. Pronto, al darse cuenta como dichos instrumentos vitales en el quehacer burocrático del Chile subdesarrollado desaparecían, arrojadas al desuso por la computación del país camino hacia un mundo desarrollado, busca sustento en múltiples oficios. Un vuelco en su vida se produce cuando asiste a las pruebas de talentos en un programa de televisión acompañado de su guitarra. Lo del bombo es otra historia.

El gesto generoso y altruista en lo político de Bombo Fica, me llevó a curiosear respecto de su habilidad para captar las señales del comportamiento social, expresadas a través de sus entretenidos cuentos. Es admirable el manejo del Roleplaying -jugar papeles- para desatar en la gente un desahogo de tensiones en una sociedad donde ha desaparecido la solidaridad, para ser reemplazada por el individualismo y la competencia no en “el ser” sino “el tener”. Lo de la tarjeta “Master Plop” es de antología en crítica social cruda en una sociedad -como la chilena- donde tal cual dice el tango, “el gato maula sigue jugando con el mísero ratón”.

No escribe sus libretos, “lo mío pasa de lo visual a la retención mental y de lo mental a lo verbal… es una técnica, empiezo a tener una observación de la gente, de las situaciones, del diario vivir, le voy buscando el lado gracioso para  poder interpretarlo en el escenario”. Es posible, sin saberlo, practica una técnica sociológica llamada “observación participante”. Anda en micro y en Metro y de esa  cotidianidad, ha confidenciado,  observa para capturar material útil para su trabajo.

Nuestra política nacional, hasta hace poco generadora de sucesos enmarañados con lo penal, está dando señales impensadas. Una Presidenta de la  República a pocos meses de terminar su segundo mandato; los tres partidos más importantes en Chile ( Udi, PS y DC) dirigidos por mujeres dan indicio claros de un matriarcado desatado. Un humorista, Bombo Fica,  apareciendo providencialmente para enaltecer y privilegiar una actividad fundada en hacer cada vez mejor la vida del hombre en sociedad. Y no es chiste.