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Cambios en regiones

Los últimos cambios de intendentes regionales, ocho en dos tandas, una a mediados de julio y otra, a fines de agosto, nos hacen recordar lo reiterado de dichos cambios en Chile. En enero 2001 decíamos que “no parece justo para la gente de las regiones ni menos para quienes son despedidos de esa forma”, agregando a renglón seguido que, “es la típica forma centralista de administrar Chile”.
[…]

Por Diego Benavente Viernes 4 de Septiembre del 2015
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Los últimos cambios de intendentes regionales, ocho en dos tandas, una a mediados de julio y otra, a fines de agosto, nos hacen recordar lo reiterado de dichos cambios en Chile. En enero 2001 decíamos que “no parece justo para la gente de las regiones ni menos para quienes son despedidos de esa forma”, agregando a renglón seguido que, “es la típica forma centralista de administrar Chile”.
Entre los recientes cambios estuvo el del intendente de La Araucanía Francisco Huenchumilla, comunicado vía llamada del ministro del Interior Jorge Burgos, que sin duda lo tomó por sorpresa, al igual que a muchos en su región y en el país. Más aún cuando ese día, por lo expresado por el propio ex intendente, le haría entrega de su propuesta al gobierno sobre la situación de La Araucanía. Desde enero de 2008 que esta región no experimentaba un cambio abrupto de intendente, los cuales al igual que en esta oportunidad, independiente de que la designación sea atribución exclusiva de la primera autoridad nacional, implican un trato no muy digno, con la persona ni la región. Basta recordar el caso del intendente regional de Los Lagos, Iván Navarro, quien en junio de 2001 subiéndose a un helicóptero, se enteró que el Presidente Lagos le había cursado su renuncia. Este trato discriminatorio, reafirma aún más la urgencia de poder acelerar el trámite de la legislación que le permita a las regiones elegir a sus intendentes.
Se puede o no estar de acuerdo con la propuesta de Huenchumilla, incluso la oportunidad no fue la mejor, al analizar lo expresado por él mismo en reciente entrevista, “me voy con una tremenda preocupación de quizás no haber sabido transmitir adecuadamente antes mi propuesta”. Quien sabe si este esfuerzo, con su especial salida, adquiere mayor relevancia y pueda representar un quiebre e impulso a la discusión, sobre cómo enfrentar la difícil y compleja realidad que afecta a La Araucanía.
Para Huenchumilla, un político que al decir del mismo, ya se había retirado a sus cuarteles de invierno, cuando recibió el llamado de la Presidenta para que la acompañara desde La Araucanía, hoy se le abren distintas oportunidades. Sin duda, su accionar llamativo, especialmente en lo mediático, lo ha vuelto a poner en la escena nacional. Esto, no sólo lo ha transformado nuevamente en un político plenamente activo gracias a su figuración pública, sino además le permitió posicionar en la agenda pública nacional, de una manera significativa, la difícil realidad de La Araucanía.
Los tiempos políticos auguran novedades para los años que vienen y junto con el surgimiento de movimientos de origen capitalino, a los que nos tiene acostumbrados nuestra política, la novedad esta vez será la irrupción de distintas iniciativas regionalistas alojadas en varias regiones. Así ya surgió, de manera pionera, el Partido Regionalista de Magallanes y están por surgir otros similares en Rancagua, Aysén y quien sabe si en La Araucanía, producto de los últimos acontecimientos pueda surgir con fuerza, el partido autonomista de origen mapuche Wallmapuwen, ya en vías de conformación. Sin duda, los momentos que se avecinan serán tiempos de regiones, en la medida que los esfuerzos regionalistas se puedan concretar y unir posteriormente en una potente Federación, que signifique constituir la tan necesaria plataforma para derrotar políticamente al centralismo que ahoga a los territorios.