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Censado 2017

Por Juan Francisco Miranda Jueves 20 de Abril del 2017

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Ayer se hizo un nuevo Censo, que en comparación al de 2012, tuvo importantes diferencias no sólo en el tipo de preguntas, sino que también en el carácter voluntario de los encuestadores ya que en 2012 se pagaba a quienes hacían la toma de datos, y en este no hubo compensación económica. Sabemos que en 2012 se dijo que iba a ser el mejor Censo de la historia según el Presidente de la época Sebastián Piñera, y que terminó siendo cuestionado por especialistas nacionales e internacionales, al punto que tuvo que realizarse el de ayer a sólo 5 años para saber con mayor exactitud no sólo cuántos somos, sino cómo vivimos. Cabe precisar que aun cuando el Censo de 2012 tuvo más preguntas, su principal debilidad fue la cobertura de la muestra, ya que surgieron dudas respecto a la contabilidad de la población, ya que entre otras cosas se hizo no sólo en un día.
Respecto al Censo de 2002, como lo mencioné precedentemente, en el de ayer se volvió a considerar el aporte voluntario de chilenos y chilenas que entendieron el carácter cívico y republicano de un proceso que es fundamental para conocer aspectos de nuestra población que permiten a futuro orientar y focalizar políticas públicas. En tiempos donde predomina la individualidad, y donde nada o poco se hace gratis, se agradece la labor, compromiso y dedicación de todos quienes hicieron posible este nuevo censo. Esto no fue un ejercicio de los políticos o de un gobierno, sino que, del Estado, y aunque muchos por falta de educación cívica hayan creído que negándose a ser encuestado cambian algo de lo que les disgusta, este censo será más útil que una individualista manera de protestar.
Los censos sirven no sólo para contar cuántos somos, sino que, para caracterizar a nuestra población. Por ello en todos los cuestionarios hay preguntas comunes que no cambian, pero también hay otras que dejaron de preguntarse, probablemente por la propia evolución de nuestra población. En 2002 aún se preguntaba si Ud. sabía o no sabía leer y escribir, y hoy ya no es parte del cuestionario. Quizás porque con orgullo podemos mostrar una alta tasa de alfabetización, aunque en estricto rigor en estos tiempos debería preguntarse si uno comprende lo que lee. Hasta 2012 se preguntaba por el tipo de religión o credo que se profesaba, y hoy parece no ser relevante.
¿Qué ha cambiado en nuestra sociedad que ya no se hacen este tipo de preguntas? Mi respuesta es que hemos avanzado en disminuir la discriminación, evitando incidir en preguntas que pudiesen afectar a las personas y encasillar respecto a su sexo, religión o credo religioso. Visto así, creo que es un gran avance, pues creo que una nación se enriquece en la diversidad y pluralidad.
Hasta 2012 se preguntaba por la tenencia de artefactos como TV, lavadora, congelador microondas, computador, etc. Hoy no se hace necesario, pues afortunadamente parece haber llegado el convencimiento que cosas materiales no sirven para caracterizar a una persona, familia, o población. Me alegro, pues por años se creyó que para optar a fondos públicos o ayuda del Estado había que esconder los bienes. Hoy se habla de vulnerabilidad y no de pobreza, pues Chile ha cambiado, y el concepto de pobreza igual, pues cada vez es más difícil de identificar ya que la falta de oportunidades no necesariamente se correlaciona con la falta de cosas materiales.
Por ello, hay que celebrar que con lo de ayer se corrige o complementa el Censo de 2012, lamentablemente etiquetado co-
mo el mejor Censo de la historia. Es bueno que sepamos cuántos somos y comparar los avances como país, pero lo más rescatable para mí, es que se volvió a apelar al compromiso de compatriotas dispuestos a hacer un servicio público sin pedir o demandar compensación económica. Felicitaciones a todos ellos.