Necrológicas
  • Orlando Vera Muñoz
  • Yerco González Cárcamo
  • Leonor Silva de la Fuente
  • Francisco Moreno Chávez
  • Luz Edulia de las Mercedes Chapa Muñoz
  • Margarita Ríos Collier
  • Elena Cea Vidaurre

¿Chile tiene miedo?

Mañana el país completo se paralizará para ver una final que era absolutamente previsible ante Argentina. Si bien la lógica esperaba semifinales con Colombia y Brasil, finalmente llegan los dos planteles que han demostrado el mejor juego durante esta Copa América.
[…]

Por Eduardo Pino Viernes 3 de Julio del 2015

Compartir esta noticia
217
Visitas

Mañana el país completo se paralizará para ver una final que era absolutamente previsible ante Argentina. Si bien la lógica esperaba semifinales con Colombia y Brasil, finalmente llegan los dos planteles que han demostrado el mejor juego durante esta Copa América.
Creo que muy difícil tenerles “bronca” a los argentinos. Nuestros vecinos de la Patagonia son personas amables, extraordinariamente sobrios y cordiales en su generalidad, incluso más hospitalarios que nosotros mismos. Por otra parte el porteño es un tipo que muchas veces se le observa fanfarrón, pero su energía, su labia, su idiosincrasia finalmente nos cautiva o simplemente nos cae en gracia, al comparar lo florido de su modo en contraste con el nuestro. Por eso resulta una exageración y un artificial voladero de luces cuando el diputado Matías Walker pide aplicar multas que van desde las 25 UTM más la prohibición de entrar a los estadios a los hinchas argentinos que cantan, según él, himnos xenófobos dedicados a los chilenos, en que se escuchan frases como “tiembla Chile” (alusión a los terremotos y tsunamis), “Chile traidor” (por la ayuda a Inglaterra en las Malvinas), etc. ¡Qué terrible!, parece que el parlamentario DC nunca ha asistido a un estadio, ya que estuvo robando cámara para exigir que turistas e hinchas argentinos sean sancionados por la intendencia de Coquimbo apoyado en la Ley Zamudio. Como era de esperarse su minuto de fama fue efímero y absolutamente intrascendente.
Es que a nivel de seguridad esta Copa América ha sido un éxito, sin que se registren hasta el momento incidentes de importancia en los estadios. ¿La razón?, a mi parecer la ausencia de Barras Bravas de los países asistentes y del nuestro. Los hinchas son turistas que vienen a pasarlo bien, con alta asistencia de mujeres, niños, de familias que desean pasar un momento agradable y alentar a sus naciones. Si a eso le sumamos la falta de alcohol en los recintos deportivos (a diferencia de “Plaza Italia” donde abundan las chelas y al rato las celebraciones terminan en desmanes), entonces tenemos una algarabía dentro de límites normales de convivencia adecuada, más allá de ganar o perder. Tuve la suerte de estar en medio de la hinchada argentina cuando enfrentó a Jamaica en el Sausalito, y a pesar de dedicarle a la afición chilena los mismos cánticos que escandalizaban al diputado Walker, todo quedaba ahí, sin amagos de violencia verbal ni menos física. Ojalá que este mismo parlamentario y sus colegas reformen la ley de “Estadio Seguro”, que hasta el momento ha sido un total fracaso en el control de los flaites criollos que alejan a las personas que desean ver fútbol de manera tranquila en nuestro vilipendiado campeonato nacional.
Mañana será una oportunidad que se da cada ciertas décadas: derrotar en casa a nuestra “bestia negra” histórica, para de paso levantar el primer trofeo a nivel de selecciones en 100 años de historia. Los “contras” parecen ser demasiado contundentes: el rival viene de ser subcampeón mundial, cuenta con 3 de los 4 jugadores más caros de esta copa (incluyendo al mejor del mundo), nunca le hemos ganado en este torneo (18 derrotas y 6 empates), y más encima viene a arrollar a su rival en semifinales mostrando un juego consistente y vistoso. Nuestros “pro” se basan en un equipo que ha ido superando límites que parecían utópicos en otros tiempos, pero que como ellos mismos han declarado: “todavía no hemos ganado nada”. Es que cuando pase esta generación, es probable que desgraciadamente se repita la triste realidad que hoy vive el Tenis, con un anémico recambio. Pero el gran plus en que parece avalarse nuestra ilusión es la localía. A pesar que estoy totalmente de acuerdo con la frase de Jock Stein, seleccionado y entrenador escocés: “Tenemos la mejor hinchada del mundo, pero desgraciadamente nunca he visto a un aficionado anotar un gol”; creo que si la hinchada alienta incondicionalmente a los nuestros, se puede lograr el funcionamiento óptimo que nos lleve a contar en el futuro que estuvimos presentes en un momento histórico de nuestro deporte (esto es fútbol, no la nación ni el honor patrio). Por eso a los pesimistas o indiferentes, les sugiero leer, ver telenovelas o una buena película a esa hora, a los que crearon o se ríen de los “memes” burlescos al único capitán que ha levantado una copa internacional en el recinto de Ñuñoa, con todo cariño les pido se guarden su “creatividad chaquetera”; y a todos los demás que no crean en la lógica, esta vez “Chile no tiene miedo”.