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¿Crisis final del modelo?

La acumulación de cifras resulta abrumadora.
[…]

Por Abraham Santibáñez Sábado 9 de Enero del 2016

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La acumulación de cifras resulta abrumadora.
Según recuerda en un nuevo libro el periodista Daniel Matamala, “en las farmacias, tres cadenas (Cruz Verde, Fasa y Salcobrand) concentran el 95 por ciento de las ventas. En los bancos, cuatro compañías (Chile, Santander, Estado y BCI) suman el 65 por ciento de las colocaciones. El transporte aéreo nacional está en un 74 por ciento en manos de una sola compañía (Lan). Tres proveedores de telefonía móvil (Movistar, Entel y Claro) se reparten el 97 por ciento del mercado. Dos productores de pollos (Súper Pollo y Ariztía) acumulan el 71 por ciento de las ventas. CCU y Capel acaparan el 69 por ciento de las ventas de licores. British American Tobacco Chile (BAT Chile) tiene el 95 por ciento del mercado de los cigarrillos. CCU, el 87 por ciento en las cervezas. Y la generación eléctrica se concentra en 74 por ciento entre Endesa, Colbún y Gener”.
En el pequeño mercado chileno, la aplicación sin control del neoliberalismo, ha generado muchas víctimas. Pero también ha enriquecido y dado poder a un pequeño sector.
Esta realidad se condensa en un libro de 350 páginas: “Poderoso Caballero. El peso del dinero en la política chilena”.
¿De qué se trata?
Responde el comentarista Carlos Peña:
“Daniel Matamala explora la manera en que se han entrelazado en Chile la política y el dinero, o, mejor todavía, la forma en que el dinero, colándose por casi todos los intersticios existentes, ha logrado influir en la política…Y  quienes tengan dudas de la importancia que la política posee para el dinero, pregúntense por qué las grandes fortunas financian la política hasta el extremo de torcer la ley para lograrlo en monto suficiente”.
Podría ser el epitafio de una época que se inició en 1974 cuando la dictadura impuso el pensamiento económico de los Chicago boys. Pero, por ahora, el “modelo” todavía  respira.
Así se vio la semana pasada cuando la Fiscalía Nacional Económica denunció que tres cadenas de supermercados “han participado de un acuerdo o práctica concertada destinado a fijar, por intermedio de sus proveedores, un precio de venta para la carne de pollo fresca en supermercados que fuera igual o superior a su precio de lista mayorista”.
Esta nueva colusión conmocionó al país, pero no es seguro que lleve a un esfuerzo por ponerle fin a los escándalos. Y no faltaron quienes creen que se trata de una maniobra perversa.
Lo dijo el empresario Nicolás Ibáñez, ex propietario de una de las cadenas denunciadas: “Rechazo enfáticamente el intento de la Fiscalía Nacional Económica de perseguir, desprestigiar y enlodar a las empresas de supermercados aludidas…Somos empresarios responsables de cumplir con la ley, la ética y las buenas costumbres y orgullosos de aportar nuestro esfuerzo en bien de la patria.
Por ahora su voz no tuvo más eco.