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¿Cuánto vale un kilo de guanaco?

Por Ramón Arriagada Miércoles 13 de Julio del 2016

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Muchas de las opiniones que han girado alrededor de la caza controlada del guanaco en el Parque Nacional Torres del Paine son muestras contradictorias de como en el tiempo nos relacionamos con nuestra flora y fauna.

La autoridad al justificar la caza de 500  guanacos  ha expresado que este manejo es aceptado por los organismos internacionales, concluyendo,  “esto permite a su vez, que las personas que habitan estos territorios, logren de alguna manera ver al guanaco como algo útil (sic), no como una competencia para el pastoreo de las especies domésticas”.

Cae de maduro que la “utilidad” de nuestro camélido se da cuando respecto de él hay programas de manejo y el dueño del hábitat se beneficie, como también resulte de beneficio para las economías locales. De lo contrario -dicen los expertos- los animalitos pasan a la categoría de pestes o plagas, competidores del ganado doméstico. De ahí nace la caza ilegal que echa por los suelos los logros de programas de conservación.

Entonces aparece la gran contradicción. El único sector favorecido con la población de 4 mil guanacos -hoy vagando al interior del Parque- es el sector turístico que se luce mostrando a los turistas los simpáticos piños, amigables y fotografiables. Recordemos que la actual población de guanacos fue posible gracias a programas de protección para estabilizarlos en número y distribución en los años setenta del siglo pasado, cuando la existencia de esta especie  fue declarada como vulnerable. De  hecho la ONG Wildlife Conservation Society, tiene al “lana guanicoe” en la lista de los 74  herbívoros-rumiantes en peligro de extinción por la pérdida del hábitat. Somos responsables prioritarios de la sobrevivencia del guanaco, pues un 60 por ciento de los individuos en Chile están en Magallanes (véase Raedeke y Simonetti).

El servicio estatal que autoriza la caza de guanacos en el Parque Nacional Torres del Paine,  en este caso el Sag, ha solicitado dos cosas: el respeto de principios éticos básicos de caza y la mayor discreción posible en el proceso  de caza, transporte y faenamiento de los animales. En otras palabras, trabajo limpio que no ensucie la postal turística de la “Octava  Maravilla”.

Los comunicados de  los organismos a cargo de la operación son escuetos. Sería positivo saber si se han realizado experiencias con ganaderos para su aprovechamiento y, por lo tanto, convivencia en las praderas con el ganado. Es decir, el guanaco como una posibilidad no como una amenaza.

Luego sería bueno conocer si en los programas del Parque Nacional Torres del Paine, como reserva de la biósfera, en cuanto a la extensión de la zona de amortiguación, están considerados los ganaderos ubicados en los límites de la reserva, para quienes el guanaco come más que 4 ovejas.

Y la última pregunta… ¿Cuánto  vale el kilo de guanaco?, pues en Chile caemos en la absoluta desvalorización de nuestras riquezas mineras, forestales, pesqueras y faunísticas. En una carnicería de Madrid, la semana pasada, el kilo del lomo estaba a un equivalente de $32.000 chilenos.