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DD.HH.: preocupación vigente

Había dicho que no iría a la cárcel. También aseguró que no moriría en prisión.
[…]

Por Abraham Santibáñez Sábado 8 de Agosto del 2015
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Había dicho que no iría a la cárcel. También aseguró que no moriría en prisión.
Manuel Contreras Sepúlveda, condenado a 526 años de reclusión, estaba seguro de su poder. Siempre creyó que, en su caso, las posiciones de autoridad no tenían límites. Así lo consignó el periodista Manuel Salazar en su obra “Contreras”. El “Mamo”, escribió en 1995, castigaba bárbaramente los errores de los cadetes a su cargo en la Escuela Militar. Un capitán de Ejército ya retirado, lo acusó de “prepotente, perverso, explosivo y desalmado, por decir lo menos”.
A fines de 1972, ya coronel, asumió como director de la Escuela de Ingenieros, en Tejas Verde. En menos de un año se compenetró sistemáticamente de la situación política en todo el litoral central. Hacía vigilar, incluso, al resto de los miliares de la zona Por ello, de inmediato, después del 11 de septiembre, logró el control de la situación. Y, como señaló Salazar en su libro, lo hizo sin miramientos; “en los días siguientes, en los subterráneo… se practicaron crueles torturas a los detenidos, utilizando incluso sopletes de acetileno para perforar los cuerpos de las víctimas”.
La tenaz negativa de Contreras de reconocer cualquier violación de los derechos humanos, lo marcó desde que fue detenido tras su asilo momentáneo, primero en su fundo el Viejo Roble, y luego en el Hospital Naval de Talcahuano.
Empezó así una etapa de inevitable declinación, pese a que, nunca dobló la cerviz. La mayor parte de la opinión pública terminó por repudiarlo, incluyendo representantes de los civiles de derecha que apoyaron la dictadura. El fundador de la Udi, Jaime Guzmán, fue su permanente adversario, duro crítico de sus procedimientos.
Lo sorprendente, sin embargo, es que quienes condenan a Contreras, no han dejado de apoyar al régimen militar.
Un cuarto de siglo desde el retorno de la democracia, uno de cada cinco chilenos tiene una buena opinión de Pinochet y su gobierno según un reciente sondeo del Barómetro de la política de CERC-MORI julio 2015. La misma proporción de encuestados justifica actualmente el Golpe de Estado de 1973. Hay una precisión importante respecto de la edad de quienes responden: “Las opiniones favorables hacia la dictadura y el general Pinochet son mayores entre los chilenos y chilenas de más educación y edad, pero principalmente entre quienes declaran haber votado por la derecha y, especialmente, de los votantes de la Udi”.
Según la encuesta, un 68 por ciento de chilenos cree que el golpe de Estado nunca es justificable. Pero hay un 21 por ciento que piensa que los militares tenían razón al dar el golpe. Es una proporción que ha bajado desde 2003, pero que revela las dificultades de la transición, en especial en cuanto a la reconciliación.
En días en que se está revisando el caso Quemados y trascienden sus horrorosos detalles, hay motivos para preocuparse.