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Desastres naturales en Magallanes

Parece que estamos lejos de los terremotos y tsunamis. Parece que hasta en los desastres naturales nos toca de manera diferente. Técnicamente, la Región de Magallanes se ubica por sobre otras placas tectónicas a las del resto del país. Pero no estamos alejados o benditos ante la fragilidad que cada cierto tiempo la naturaleza se encarga de hacernos ver. Terremotos ha habido en 1879 y en 1949. Desbordes de ríos de manera más frecuente, nevazones o terremotos blancos quizás con menos frecuencia. ¡Y seguirán ocurriendo!
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Por Juan Francisco Miranda Jueves 24 de Septiembre del 2015

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Parece que estamos lejos de los terremotos y tsunamis. Parece que hasta en los desastres naturales nos toca de manera diferente. Técnicamente, la Región de Magallanes se ubica por sobre otras placas tectónicas a las del resto del país. Pero no estamos alejados o benditos ante la fragilidad que cada cierto tiempo la naturaleza se encarga de hacernos ver. Terremotos ha habido en 1879 y en 1949. Desbordes de ríos de manera más frecuente, nevazones o terremotos blancos quizás con menos frecuencia. ¡Y seguirán ocurriendo!
De derrota en derrota somos algo escribía Mario Benedetti, y en nuestro caso, de tragedia en tragedia aprendemos algo. Hoy el mundo reconoce el nivel de ingeniería estructural de las edificaciones e infraestructuras públicas y privadas en Chile, con normas de primer nivel comparadas con las normas japonesas. ¿Cómo no? si el país es sinónimo de terremotos. En otras partes con un terremoto como el de la semana pasada, 8,4 escala Richter, probablemente los daños habrían sido mucho mayores. Pero esto que puede ser motivo de orgullo, se minimiza al ver los efectos en las costas producto de los tsunamis.
Parece contradictorio, a pesar de tener las costas más extensas de Sudamérica, que de ingeniería de costas apliquemos tan poco el conocimiento científico y de experiencias similares en otras partes del mundo. Lo mismo ocurre en el caso de la ingeniería de ríos (basta recordar los aluviones en Copiapó hace unos meses atrás y el último aluvión en el río de las Minas en 2012). En mi opinión esto se debe a aspectos normativos y la liviandad en la fiscalización, a la falta de una planificación urbana coherente y menos atrapada por intereses económicos, y al desconocimiento o poca preparación de la autoridad y los equipos que debe velar por el desarrollo de la infraestructura pública y fiscalizar el desarrollo de infraestructura privada.
Creo necesario aprovechar tanta tragedia para repensar las ciudades, en nuestro caso en el caso del río de las Minas no bastan las obras de control sedimentológico que se construirán, ni el reemplazo de puentes que ya comenzaron (creo demasiado el plazo de ejecución teniendo en cuenta la urgencia y la existencia de tecnología de primer nivel, pero ese es otro tema donde Vialidad debería hacerse cargo). Se deben adecuar las áreas sujetas a inundación por desbordes y también debe exigirse que la empresa sanitaria demuestre que el embalse Lynch cumple con los actuales estándares de prevención de ruptura de su presa, los planes de alerta y prevención, y en el caso de falla que dé a conocer la potencial área afectada.
Por otra parte, dejando de lado iluminados que se jactan de predecir terremotos (la ciencia reconoce que se está lejos de hacerlo), en el caso de tsunamis y aumentos de caudales de crecidas si existe tecnología y aplicaciones que bien pueden alertar de manera oportuna para al menos salvar vidas. En el caso del río de las Minas parece obvio instrumentalizar con ecosondas para medir sedimentos en diferentes sectores de la canalización y con la información de estaciones fluviométricas confiables construir proyecciones de hidrogramas de crecidas de modo de informar con una o dos horas, diferentes situaciones de riesgos por desbordes y no estar en el puente viendo en qué momento se va a salir. También pudiesen implementarse otras medidas más simples como demarcar niveles en la canalización con diferentes colores que permitan a la comunidad observar con claridad el aumento del caudal para que todos conscientes del lugar donde viven, puedan tomar las medidas necesarias para minimizar los riesgos. Se puede hacer mucho más…