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Dicen que tarda, pero llega…

Cuando parece que nada sorprende, ni por lo que se dice ni por lo que se ve, la realidad siempre golpea con desatinadas, nefastas e indignantes frases de algún personaje, incluso cuando reaparecen posiciones de personajes de la historia dichas hace tiempo, pero que siguen sorprendiendo. Para las generaciones que no vivieron esos años, o para la mía que tenía menos de una década, sorprenden frases tan nefastas como las de la Sra. del Dictador, quien respecto al caso de Carmen Gloria Quintana, quemada junto a Rodrigo Rojas de Negri en julio de 1986 por una patrulla militar, señalaba en una entrevista “Para qué se queja tanto esta niña, si se quemó tan poco”. Esta frase motivada por el desprecio de la vida del que piensa distinto, son igual de indignantes como la del dictador cuando dijo “la parka estaba quemada por adentro”.
[…]

Por Juan Francisco Miranda Jueves 30 de Julio del 2015

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Cuando parece que nada sorprende, ni por lo que se dice ni por lo que se ve, la realidad siempre golpea con desatinadas, nefastas e indignantes frases de algún personaje, incluso cuando reaparecen posiciones de personajes de la historia dichas hace tiempo, pero que siguen sorprendiendo. Para las generaciones que no vivieron esos años, o para la mía que tenía menos de una década, sorprenden frases tan nefastas como las de la Sra. del Dictador, quien respecto al caso de Carmen Gloria Quintana, quemada junto a Rodrigo Rojas de Negri en julio de 1986 por una patrulla militar, señalaba en una entrevista “Para qué se queja tanto esta niña, si se quemó tan poco”. Esta frase motivada por el desprecio de la vida del que piensa distinto, son igual de indignantes como la del dictador cuando dijo “la parka estaba quemada por adentro”.
Es cierto que eso se dijo en esos años, pero hoy, rememoradas por un caso que afortunadamente se vuelve a abrir para buscar la verdad y la justicia, no evitan sentir rabia e indignación. La verdad siempre es necesaria, y la justicia aunque haya sido postergada no pierde su imperativo. Frente a la defensa de la vida y la dignidad del ser humano no se puede relativizar, ni menos minimizar atropellos y vulneración de los derechos. Y aunque algunos “ilustrados” consideren que “pasó la vieja”, para quien cree y valora la humanidad, estos casos son esenciales para construir la memoria colectiva que sirve de seguro y garantía para un nunca más…
Algunos dirán acomodando su testimonio de vida de esos años que no sabían o le creían al gobierno, pero después de varias décadas resulta absurdo justificar estos casos y atropellos. Pero aun cuando líderes políticos hablan del contexto para defender lo indefendible (secretario general de la Udi).
Duele, molesta e indigna cuando la cobardía de quienes juraron alguna vez defender la patria fue protegida o escondida institucionalmente como en este caso y probablemente en tantos otros. Indigna cuando el grado se impone sobre el subalterno para esconder la verdad y hacerlos cómplice de la impunidad. El abuso no sólo fue contra las víctimas, sino que también frente a un país que sin saberlo mantuvo con excelentes ingresos a victimarios.
De igual forma, la rabia que nos ha ido contaminando el ambiente, motivada ante tantos casos de abusos de parte de inescrupulosos empresarios y políticos, nos ha ido fastidiando, pues se repite en otra dimensión la cultura de abuso de poder. Hemos visto cómo secretarias conseguían boletas para justificar dineros para campañas políticas, hemos visto cómo no sólo se eludían y evadían impuestos sino que se buscaba competir con ventaja. Aquí como ocurría en el 1900, se castiga más al que roba una gallina que al que se adueña de fundos, minas o empresas. En estos años se castiga más al que piratea CD que al que se colude para estafar a los enfermos que necesitan remedios. Se castiga más al que se estaciona mal, que al que no respeta la Ley Electoral.
No sé qué debe pasar para tener una vida buena, una vida en paz, con respeto por el otro, por uno, y por los demás. No sé si tanta tragedia natural ha remecido los valores de este Chile adolorido. Sólo sé que los males no viven 100 años, y que la justicia generalmente llega tarde, pero llega, y que sin verdad no hay libertad…