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Dudar de las frases fáciles

Por Juan Francisco Miranda Jueves 14 de Julio del 2016

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El descontento y rabia tiene diversas formas para expresarse. La molestia frente a una situación, una persona, un grupo, un sector, o con uno mismo, generalmente se hace sentir acompañada de violencia y no de racionalidad. Lamentablemente la violencia toma expresiones físicas (actos donde los defensores del pueblo atentan contra el propio pueblo como ha ocurrido en tantas marchas y protestas), y otras verbales como desde hace un buen tiempo nos estamos acostumbrando en voces de diversos dirigentes y en anónimos iluminados escondidos en algún perfil de red social. Se critica con vehemencia la actitud de otros, y los malos pasos sobre todo cuando son dados por un poderoso. Las frases hechas y las frases fáciles han ido copando las redes sociales. El juicio rápido, y el infundio, han dejado atrás la presunción de inocencia, pues hemos sido engañados tantas veces que “no hay en quien creer”. Así las cosas, en Chile, juzgamos en fácil, a menos que se trate de nosotros.
Es cierto que hemos ido conociendo casos que indignan. Donde el poderoso en algunos casos fue comprando conciencias, en otros donde la avaricia fue adueñándose de convicciones débiles, y otros donde con excusas absurdas se sigue prolongando el daño con la mentira. La fe pública ha sido golpeada brutalmente, y hoy reina la desconfianza en las personas y en las instituciones políticas, deportivas, religiosas, empresariales y gremiales. Una vez más es fácil decir “no hay en quien creer”.
No sólo es el sistema político y económico el dañado, sino que también la base de valores y principios fue golpeada y dañada. ¿Qué pasó con la credibilidad de quienes generaban trabajo? Por culpa de unos avaros, explotadores y concentradores de riqueza, hoy pocos creen en ellos. ¿Qué pasó con la Iglesia que guiaba en el camino de la esperanza anunciado por un Cristo que sufre? Por culpa de algunos curas pedófilos y otros curas acomodados se fue alejando del pueblo de Cristo. ¿Qué pasó con los líderes políticos? Por culpa de algunos que han hecho y hacen política para ellos y no para el pueblo, hoy pocos se sienten representados. Y así ocurre en el deporte, en sindicatos, en agrupaciones gremiales, etc. Donde hay personas, hay error.
El panorama no parece para nada positivo. Pero ante todo lo que pasa, hay un imperativo moral por justicia y paz. Esperar que otros arreglen la situación del país, o que las cosas se arreglen por sí sola, es cómodo e igualmente condenable. La paz social requiere de buen trato entre todos y de todos. Como diría San Agustín y repitiera tantas veces el Padre Hurtado “Si los tiempos están malos, seamos nosotros mejores. Los tiempos serán mejores, porque nosotros somos el tiempo”.
Hablando de tiempo y para que sean mejores, dado que vienen tiempos de elecciones, no se enoje y participe, de Ud. depende también que las cosas mejoren. No se rinda a la indiferencia. Infórmese y escuche con atención a todos, y a quien diga que la crisis de representatividad y confianza se superará rápido, dude, pues es un populista que quiere aprovecharse. Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia y en colectivo. Sugiero no creer en frases fáciles, ante el lema o eslogan pregunte por el cómo y con quién. Si alguien esconde su origen, pregunte de dónde viene para saber  a dónde va o a dónde quiere ir. Si alguien le dice que es independiente pregunte desde cuándo. Si alguien le dice que es apolítico no le crea, pues también es una postura política. Participe, aunque sea con un voto de molestia, pero vote. La abstención oculta su verdadera intención y no sirve para que las cosas cambien.