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Educando a los niños…

Por Jorge Abasolo Lunes 17 de Julio del 2017

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Los niños de una misma familia suelen ser muy distintos.
Conocí el caso de dos chicos bien educados, con padres casi ejemplares. Sin embargo, uno era muy optimista y el otro demasiado pesimista.
¡Vaya a saber uno por qué!
El hecho es que previo a Navidad, los padres decidieron regalarle al niño pesimista una preciosa bicicleta. Al optimista -en cambio- le regalaron una bolsa con excremento de caballo. Lo que deseaban era ver la reacción de los muchachos.
La noche de Navidad los chicos abrieron los regalos delante de sus padres.
El pesimista -al ver la bicicleta- exclamó:
– “No me gusta el regalo. Lo más probable es que cuando salga a recorrer el barrio choque con un árbol o con un auto, me quebraré una pierna y terminaré en el hospital”.
A su vez, el chico optimista espetó:
– “Qué sorpresa más grande. El Viejo Pascuero me trajo un caballo de regalo, pero parece que abrí tarde el regalo porque el caballo ya se fue”.
Traigo esto a colación luego de leer el libro “Educando a los hijos con inteligencia emocional”, de Neva Milicic (Ediciones El Mercurio, 226 páginas).
Este libro debiera ser lectura obligada en la enseñanza básica y hasta primero medio.
Neva Milicic nos hace hincapié en que una de las influencias más marcatorias en el desarrollo del ser humano es el clima social y emocional en que se desarrolla su infancia.
Un chico educado en un hogar donde los padres se marihuanean tupido y parejo, lo más probable es que salga “seco p’al pito”.
Bueno, también he visto hijos buenos p’al pito en hogares estables, pero donde el padre es árbitro de fútbol.
Ejemplos hay para todos los gustos.
En “Educando a los niños…”, la autora nos advierte que los hijos que crecen en hogares disfuncionales (por separación de sus padres) o donde existen severas dificultades maritales, están sometidos a un mayor grado de estrés y ansiedad.
Esto lo viví yo en carne propia, pues sufrí de enuresis durante mucho tiempo. Yo me orinaba y me hacía caca regularmente a las 9 de la mañana.
El problema es que yo me despertaba a las 10 y media.
Neva Milicic (autora del libro en cuestión) nos señala que las ansiedades infantiles suelen manifestarse en problemas de disciplina, alteraciones de sueño y apetito, dificultades de atención, interés y motivación, y en el rendimiento escolar.
La autora nos señala también que la evidencia empírica ha puesto en evidencia que las personas (sean niños o adultos), cuando sienten que no tienen ningún control sobre lo que les sucede, experimentan perturbaciones en el plano emocional y ello dificulta que encuentren un buen trabajo. Por eso, este tipo de personas terminan como dirigentes deportivos, directivos de la Onemi…o en el Congreso Nacional.
Neva Milicic lamenta que los juegos infantiles de hoy sean tan obvios y donde la violencia campea por todos lados. Ya no existen esos juegos didácticos que obligaban a extremar la imaginación de los chicos, como los famosos mecanos. ¿Los recuerdan?
Esto me llega profundamente, pues tengo un sobrino al que su padre (mi hermano) le ha regalado un avión a pilas, un auto a pilas y hasta un tren a pilas.
El chico se lo pasa las tardes enteras y muy entretenido…jugando con las pilas.