Necrológicas
  • Odette Salles Naudin
  • Francisco Cárcamo Cárdenas
  • Luzmira Macías Silva
  • Alfredo Andrade Hrdalo

El áspero estilo de Trump

Por Abraham Santibáñez Sábado 23 de Julio del 2016

Compartir esta noticia
48
Visitas

Donald Trump, su designación como candidato republicano a la presidencia de Estados es “un gran honor”. En un primer mensaje desde Nueva York tras ser proclamado, tuiteó su satisfacción y prometió: “Nunca los abandonaré”.
Trump solo puede ser descrito como incombustible e insumergible y, por lo tanto, indestructible. Cuando empezó su lucha por la nominación, lo hizo contra todos los pronósticos. Sin embargo, de manera inapelable, terminó juntando con sorprendente rapidez los votos necesarios. Fue tal el impulso que, contra la tradición, fue oficialmente consagrado al segundo día de la Convención de su partido en Cleveland.
No ha sido fácil. El primer día un número considerable de asistentes en el encuentro se manifestó furiosamente en su contra. Querían cambiar las reglas del juego a fin de liberar a los delegados de todo compromiso con su candidatura. Tampoco tuvo un buen apoyo en su esposa, Melania, una ex modelo y diseñadora de joyas y relojes, nacida en Eslovenia hace 46 años.
Su discurso debía precisar el marco de referencia del proceso de consagración de su marido. Desde el primer momento se enfatizó que lo había escrito sin ayuda. Pronto se hizo evidente que había copiado párrafos enteros de una pieza oratorio de la actual Primera Dama, Michele Obama. Finalmente apareció la verdadera autora. Meredith McIver, su asesora, admitió su culpa, dijo que se trataba de un error suyo y que se sentía muy mal. Ofreció renunciar pero Trump, en un gesto poco habitual, rechazó su dimisión.
Nada de esto parece hacer mella en el candidato. Pero se siguen acumulando problemas: el miércoles el senador de Texas, Ted Cruz, quien perdió su batalla por ser candidato, habló en la reunión pero no le dio su apoyo explícito. Los asistentes terminaron abucheándolo en un clima de duras recriminaciones.
Para cualquier candidato, la prueba de fuego sería el cierre de la convención. Pero Trump, fiel a su polémica estrategia de no decir nada concreto, parece haber reiterado lo que dijo en la campaña.
Ni siquiera fueron novedosos sus duros ataques a su segura rival, la ex Primera Dama Hillary Clinton. Tampoco su convicción de que su prometida rebaja de impuestos mejorará la economía de Estados Unidos.
“Cada día, dijo, me despierto determinado a asegurarle una mejor vida a la gente a lo largo de toda nuestra nación que ha sido descuidada, ignorada y abandonada”.
De manera lapidaria el vicepresidente del Cato Institute, John Samples, resumió su impresión: “No hay nada (nuevo) detrás de todo eso. Tampoco ha asumido la responsabilidad de nada de lo que ha dicho, así que no se sabe cómo será su mandato”.
Así las cosas, la mayoría de los comentaristas cree poco probable que obtenga el triunfo en noviembre. Pero ya sabemos que en política -tanto en Chile como en Estados Unidos- nada es seguro. Todo puede suceder.