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El contrato de trabajo individual

Nuestra legislación en el Código del Trabajo, señala que el contrato individual de trabajo es una convención por la cual el empleador y el trabajador se obligan recíprocamente, éste a prestar servicios personales bajo dependencia y subordinación del primero, y aquél a pagar por estos servicios una remuneración determinada.
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Por Palmira Muñoz Miércoles 1 de Julio del 2015

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Nuestra legislación en el Código del Trabajo, señala que el contrato individual de trabajo es una convención por la cual el empleador y el trabajador se obligan recíprocamente, éste a prestar servicios personales bajo dependencia y subordinación del primero, y aquél a pagar por estos servicios una remuneración determinada.

En consecuencia, toda prestación de servicios en los términos señalados, hace presumir la existencia de un contrato de trabajo. Sin embargo hay que hacer la salvedad de que los servicios prestados por personas que realizan oficios o ejecutan trabajos directamente al público, o aquellos que se efectúan discontinua o esporádicamente a domicilio, no dan origen al contrato de trabajo; y tampoco los servicios que preste un alumno o egresado de una institución de educación superior o de la enseñanza media técnico – profesional, durante un tiempo determinado, a fin de dar cumplimiento al requisito de práctica profesional.

Las normas de este Código Laboral sólo se aplicarán a los trabajadores independientes en los casos en que expresamente se refieran a ellos, por cuanto los empleados públicos y otros, en general, se rigen por normas legales distintas.

Cabe señalar que el contrato de trabajo es consensual, deberá constar por escrito y firmarse por ambas partes en dos ejemplares, quedando uno en poder de cada contratante. El empleador que no haga constar por escrito el contrato dentro del plazo de quince días de incorporado el trabajador, o de cinco días si se trata de contratos por obra, trabajo o servicio determinado o de duración inferior a treinta días, será sancionado con una multa a beneficio fiscal de 1 a 5 UTM. Si el trabajador se negare a firmar, el empleador enviará el contrato a la respectiva Inspección del Trabajo para que ésta requiera la firma. Si el trabajador insistiere en su actitud ante dicha Inspección, podrá ser despedido, sin derecho a indemnización, a menos que pruebe haber sido contratado en condiciones distintas a las consignadas en el documento escrito. Si el empleador no hiciere uso de este derecho, dentro del respectivo plazo, la falta de contrato escrito hará presumir legalmente que son estipulaciones del contrato las que declare el trabajador.

El contrato de trabajo debe contener, a lo menos, las siguientes estipulaciones: 1.- Lugar y fecha del contrato; 2.- Individualización de las partes con indicación de la nacionalidad y fechas de nacimiento e ingreso del trabajador; 3.- Determinación de la naturaleza de los servicios y del lugar en que hayan de prestarse, pudiendo señalarse dos o más funciones específicas, sean éstas alternativas o complementarias; 4.- Monto, forma y período de pago de la remuneración acordada; 5.- Duración y distribución de la jornada de trabajo; 6.- Plazo del contrato, y 7.- Demás pactos que acordaren las partes. Deberán señalarse también, en su caso, los beneficios adicionales que suministrará el empleador en forma de casa habitación, luz, combustible, alimento u otras prestaciones en especie o servicios. Cuando para la contratación de un trabajador se le haga cambiar de domicilio, deberá dejarse testimonio del lugar de su procedencia.

En cuanto a las modificaciones del contrato de trabajo se consignarán por escrito y serán firmadas por las partes al dorso de los ejemplares del mismo o en documento anexo. No será necesario modificar los contratos para consignar por escrito en ellos los aumentos derivados de reajustes de remuneraciones, ya sean legales, convencionales u otros. Sin embargo, aun en este caso, la remuneración del trabajador deberá aparecer actualizada en los contratos por lo menos una vez al año.

Cabe hacer presente que el empleador podrá alterar la naturaleza de los servicios o el sitio o recinto en que ellos deban prestarse, a condición de que se trate de labores similares, que el nuevo sitio o recinto quede dentro del mismo lugar o ciudad, sin que ello importe menoscabo para el trabajador. Por circunstancias especiales, podrá el empleador alterar la distribución de la jornada de trabajo convenida hasta en sesenta minutos, sea anticipando o postergando la hora de ingreso al trabajo, debiendo dar el aviso correspondiente al trabajador con treinta días de anticipación a lo menos. En ambas situaciones, el afectado podrá reclamar en el plazo de treinta días hábiles a contar de la ocurrencia del hecho o de la notificación del aviso, ante la Inspección del Trabajo, pudiendo recurrirse de su resolución ante el juez competente dentro de quinto día de notificada, quien resolverá en única instancia, sin forma de juicio y oyendo a las partes.