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En la cuerda floja

De las muchas di-ficultades que en-
[…]

Por Abraham Santibáñez Sábado 5 de Septiembre del 2015
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De las muchas di-ficultades que en-
frenta nuestro país, hay una que sólo parece estar creciendo con el paso del tiempo. Se trata de la demanda boliviana por una “salida soberana al mar”.
La perseverancia del Presidente Morales le ha permitido ganar grandes apoyos. Ha creado la imagen de una potencia (Chile) que abusa de un país pobre y pequeño.
Lo que ha ganado Bolivia con esta campaña incansable y vehemente, lo ha perdido sin embargo en nuestro propio país. La gran mayoría de los chilenos ha sido educada bajo el axioma de que los tratados son intocables (“intangibles”) y por eso el cierre de la Guerra con el tratado de “paz y amistad” (1904), no es negociable. Esa convicción, sólo tiene una posible salida: en un clima de cordialidad, un tratado se podría modificar con otro tratado.
Pero la agresividad mostrada por el Presidente boliviano conspira contra cualquier entendimiento.
El 6 de agosto, día nacional boliviano, la cónsul en Santiago, Magdalena Cajías hizo un vehemente llamado: “Creemos firmemente que más allá de los dimes y diretes que pueden producirse a diario, estamos en condiciones entre Bolivia y Chile de restablecer en algún momento nuestras relaciones y sentarnos de manera franca y sincera a debatir nuestros problemas”. Podría ser… pero, en esos mismos días, el cónsul chileno en La Paz, Milenko Skoknic, estaba bajo amenaza de expulsión.
Y así todo el mes.
Según el diario paceño La Razón, entre el 27 y 28 de agosto pasado en Montevideo, sede de la Aladi, Bolivia puso en conocimiento de la delegación chilena sus críticas observaciones al trato que recibe la mercadería boliviana en tránsito por Chile.
Más tarde, la visita del Vicepresidente boliviano,  Alvaro García Linera, anunciada para la celebración del aniversario Nº50 de la Revista Punto Final, provocó un conflicto con las autoridades del Museo de la Memoria donde se iba a celebrar la fecha. En una entrevista con un canal privado de TV, García Linera explicó que los encargados del museo “dijeron que si estaba el Vicepresidente de Bolivia, iban a tener problemas”…“lo hemos tomado como un veto político injustificado”.
En este clima, la situación no es fácil. En un momento, en estas tensas semanas, se habló de reanudar relaciones -medida propuesta por Chile- pero la aceptación sólo sería bajo nuevas condiciones: que en cinco años se solucionara el acceso soberano al mar y que el Papa fuera garante de esas conversaciones.
Obviamente Morales no sabe que ningún país -por más respeto que le tenga al Papa- aceptaría condiciones de este tipo.