Necrológicas
  • Norma Lidia Ojeda Santana
  • Ricardo Bravo Palma
  • María Cristina Mancilla Gómez
  • Ricardo “Lumpi” Bórquez Schultz
  • Dina Gómez Alba

En reparaciones

Por Jorge Abasolo Lunes 19 de Diciembre del 2016

Compartir esta noticia
53
Visitas

Ese martes iba yo raudo encaminando mis pasos a la oficina, cuando me acordé que tenía que hacer un depósito a un vecino al que le debía una plata.

No podía fallarle a mi amigo, pues se había tenido que someter a una severa intervención quirúrgica y estaba en la Clínica “en reparaciones”.

Por cierto, la operación le había salido más cara que una cabeza ortopédica y la plata que le debía lo ayudaría a amortizar la deuda.

Pasé a la sucursal del BancoEstado más cercano, pero me detuvo un letrero que decía: “Cajero en reparaciones”.

Definitivamente en nuestro país ya es parte del paisaje. Sea en el sur, centro o en el norte nunca falta ese rótulo poco simpático que reza: “En reparaciones”.

Si usted sube a un taxi y abre la puerta, muchas veces quedará con la perilla en la mano. En los baños públicos la descarga suele estar “en reparaciones” y lo que pida en un restaurante, de seguro ya se lo han comido antes.

Si sube al Transantiago en este tiempo no intente bajar el vidrio para que entre aire fresco. Por lo general la ventanilla está trabada. Pero como estamos en Chile, no falta el vidrio roto por donde se cuela un poco de viento que atenúa el calor imperante.

Tengo una vecina que cuenta con una preciosa casa y una muralla que hace las delicias de los operadores políticos en tiempos de elecciones. La muralla es democrática, pues allí han puesto nombres de candidatos de la Udi, del PC, pasando por la DC y el PPD.

Mi vecina ha pintado su muralla más de 25 veces. Tanto así, que “Pinturas Cerecita” la ha declarado socia honoraria.

Ella me solía confidenciar que no hallaba las horas de que pasaran las elecciones para pintar la muralla con su color preferido: el blanco. Pasó la fiebre eleccionaria y unos flaites que nunca faltan le pintaron la clásica palabreja de cuatro letras que alude al apéndice sexual del hombre. Parece que a estos ociosos les sobró pintura porque le agregaron un dibujo, como si el nombre no bastara.

En nuestro país frecuentemente hay algo que no marcha o funciona a medias y que debe reponerse en forma transitoria. Pero acá lo transitorio suele durar más allá de lo prudente. En el edificio donde trabajo hay un ascensor del año en que las cartas aéreas las tiraban con honda. Una vez a la semana me encuentro con el inefable letrero que dice: “En reparaciones”, lo que me impele a subir las escaleras. El ejercicio me hace bastante bien para mis piernas, a las cuales les falta poco para entrar “en reparaciones”.

Razón tenía ese presidente chancero que se llamó Ramón Barros Luco cuando decía que en Chile lo único eterno son las inauguraciones de los puentes provisorios.

Esta epidemia no respeta nada y el mes pasado atacó a nuestro medio de transporte más cotizado y verdadero orgullo nacional: el Metro. Una inundación de padre y Señor mío hizo poner en la Estación Universidad de Chile un letrero que decía: “En reparaciones”.

Si nos atenemos a los sucesivos cambios de gabinete, salidas de intendentes y cambios de gobernadores, es fácil inferir que políticamente nuestro país hace rato está “en reparaciones”.