Necrológicas
  • María Ofelia Laguarda Sánchez
  • María Julia Cárcamo H.
  • Amelia Miranda Navarro

Encuestas y política

Por Diego Benavente Viernes 9 de Diciembre del 2016

Compartir esta noticia
20
Visitas

Si se endiosa a las encuestas dándoles una importancia casi de oráculo, la pregunta natural es ¿para que votamos?, incluso sale más barato eliminar todas las instancias participativas o las regulamos de forma tal que no inhiban o impidan la participación activa tan necesaria y vital para cualquier sociedad.
Muchos critican a Guillier como el fenómeno que refleja el estado de la política, donde la imagen lo es todo. Un columnista capitalino se quejaba amargamente que la “política ya no es el arte de gobernar sino solo el de ganar”, amenazando que el fenómeno probablemente se repetirá después de Bachelet.
Los candidatos y programas se van definiendo o endilgando en la premura de la campaña y por las cifras de las encuestas de opiniones, que están sujetas al fragor de la contingencia, lo más alejado de una reflexión como lo requeriría un proceso de maduración de ideas para trazar y definir el futuro de un país.
El desastre en términos de participación de la última elección municipal, es una constatación del escaso interés ciudadano, varios echaron de menos el clima electoral. Otros pocos lo atribuyeron a que, las campañas antes eran más marketineras, donde el poderoso caballero don dinero, inundaba territorios con publicidad. La señal que primó, es que la política volvió al sitial que le corresponde, sin tanto mercado publicitario, pero sí con más ideas, debates, confrontación política, en dos palabras, más política y de la buena, sin tanta repetición de cuñas y eslogan huecos.
La política perdió tribuna producto de la disminución de la influencia del dinero, con esto los candidatos a futuro tendrán que volver al encantamiento político esencial que no depende sólo del financiamiento sino que se basa en lo espiritual, lo anímico y el aporte de cada candidato y de quienes le apoyan con generosidad y desprendimiento porque realmente creen en él.
Que no exista tanto interés por parte de la ciudadanía también es sano, ya que permite que impere una discusión más reflexionada, la cual se debe dar en las distintas esferas y sectores. Con lo ocurrido en la reciente contienda electoral, quedó demostrado que no es necesario inundar el ring político con campañas millonarias de difusión masiva. Además la gente hoy se informa cada vez más, por redes sociales y distintas plataformas, por ende se hace necesario adecuar y cambiar las maneras de comunicar, hoy en día un Meme comunica más que mil volantes e incluso se puede direccionar al público al cual se quiere llegar.
La abstención es “el que calla otorga” y en el fondo lo que sucede, es que se vota por el promedio, a mucha gente le da lo mismo quien resulta elegido y cede su voto, para de paso darle más poder a aquellos que sí están interesados en el tema. En resumen, delega en ellos la responsabilidad de quien debe gobernar su territorio en el futuro, emulando la letra de la canción, no estaba muerto, andaba de parranda.
En materia de encuestas, también es útil tener presente, como lo expresa Patricio Navia que éstas tienden a perpetuar la falta de renovación y recambio en la elite política, ya que generalmente reflejan reconocimiento de nombre, cuestión que, comprensiblemente, favorece a los candidatos que tienen una trayectoria política más larga en los distritos y dañan a los desafiantes.