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Exportando “patos malos”

En los últimos días ha vuelto a estar en el debate público el tema de la delincuencia. Ya en el pasado el entonces presidente Ricardo Lagos se quejó –con justa razón- de que cuando veía televisión en Nueva York, ésta no cubría la delincuencia como sí lo hace Chile. Tiene toda la razón el ex presidente. Cuando nuestra TV no habla de hechos delictuales, lo hace de inundaciones, erupciones volcánicas, temporales, separaciones de famosos y un gran stock de desastres naturales.
[…]

Por Jorge Abasolo Lunes 25 de Enero del 2016

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En los últimos días ha vuelto a estar en el debate público el tema de la delincuencia. Ya en el pasado el entonces presidente Ricardo Lagos se quejó –con justa razón- de que cuando veía televisión en Nueva York, ésta no cubría la delincuencia como sí lo hace Chile. Tiene toda la razón el ex presidente. Cuando nuestra TV no habla de hechos delictuales, lo hace de inundaciones, erupciones volcánicas, temporales, separaciones de famosos y un gran stock de desastres naturales.
Ahora, si comparamos las tasas de robo con violencia, podemos concluir que en Nueva York ellas alcanzan a 290 robos por cada cien mil habitantes, mientras que en Santiago el nivel alcanza a 625. Es decir, las muestras son algo más del doble.
Lo penoso es que la probabilidad de que un delincuente sea sancionado en Chile ha disminuido sistemáticamente a lo largo de estas dos últimas décadas. Pruebas al canto: en el año 1990 de cada 100 denuncias realizadas por haber sufrido un delito de connotación social, un 7,2 de ellas recibían algún tipo de condena.
Hoy por hoy, reciben una sanción sólo un 3,6 de las denuncias. Es decir, la posibilidad de ser condenado es menor al 1,5 %
Feo, feo, feo…
Frente a una justicia blandengue para enfrentar a los “patos malos”, propongo una idea muy original. Exportarlos. Tal como lo oye, amigo lector. No…no estoy loco, no voté por Camila Vallejo ni espero abrir cuenta en La Polar.
Lo que pasa es que los patos malos encontrarían pega con mucha facilidad  y hasta dejarían bastante bien puesto el nombre de Chile.
¿Por qué sugiero esto? Muy simple.
Ocurre que el equipo de Fórmula 1 de la famosa sucedería Ferrari despidió el mes pasado a todo su equipo de boxes. El anuncio fue la consecuencia de la decisión de la Ferrari de aprovechar las “ventajas comparativas” que presentan algunos delincuentes chilenos, cuya fama hace rato llegó a Europa y sigue recorriendo el mundo. La decisión de la Ferrari se tomó luego de ver un documental acerca de cómo los “patos malos” chilenos eran capaces de hurtar motos y cambiarle las cuatro ruedas a los autos que se robaban en menos de 6 segundos.
Tomando en cuenta la experiencia acumulada, este resultado es bastante mejor que el que conseguía el equipo de la Ferrari, que lo hacía en 8 segundos. La idea de llevar chilenos fue muy bien acogida por los directivos de la Ferrari, pues casi todas las carreras se pierden o se ganan en los boxes y Ferrari se espera que con esto logre una ventaja sobre el resto de los equipos de Fórmula 1.
Las expectativas de la Ferrari fueron fácilmente superadas. Durante la primera sesión de entrenamiento del nuevo equipo, los “patos malos” chilenos no sólo fueron capaces de cambiar las ruedas en menos de seis segundos, sino que en 18 segundos pintaron el auto, le pusieron autoadhesivos nuevos y se lo vendieron al equipo de Mc Laren a cambio de diez botellas de whisky, medio kilo de marihuana y 50 gramos de cocaína.
Insisto, si el gobierno quiere reducir la delincuencia en Chile, debe partir por exportar “patos malos”.