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Gaspar Rivas: ¿el “héroe” que Chile necesita?

Por Eduardo Pino Viernes 30 de Diciembre del 2016

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Finalmente se conoció la sentencia al diputado Gaspar Rivas por insultos e injurias al millonario Andrónico Luksic. Como es de público conocimiento, hace algunos meses el parlamentario en el fragor de un discurso trató de “hijo de puta” al megaempresario, para “lucirse” posteriormente en algunos medios de comunicación pidiendo disculpas a las mujeres que ejercen el oficio más antiguo del mundo, mostrándole los dedos del medio a una foto de Luksic y definitivamente “muriendo con los botas puestas”, al no referir arrepentimiento por lo realizado. El abogado de 38 años pasó de ser un diputado que sólo es conocido en su jurisdicción electoral, a una figura pública a nivel nacional. Como genialmente lo bautizó alguien por ahí, es como el “Robin Hood de las Chuchadas”, simbolizando la valentía de enfrentarse a los ricos y poderosos.
Más allá de la multa de 40 UTM en cómodas cuotas mensuales, lo que llama la atención es la inhabilitación de ejercer su cargo durante la pena remitida de 180 días, mientras entre el Congreso y Contraloría se ponen de acuerdo si en ese tiempo Rivas debe seguir recibiendo su generoso cheque mensual, que en estos meses de desafuero ha recibido religiosamente.
El proceso tuvo una de las anécdotas más pintorescas que se han visto en tribunales, cuando el secretario de la Academia Chilena de la Lengua, José Luis Samaniego, explicó que el real significado de la expresión “hijo de puta” sólo se refería a calificar a alguien de “mala persona”, aunque con un poco más de carga emocional. Si bien en otros países como Argentina o España esta expresión se utiliza de manera bastante habitual, todos sabemos que dentro de nuestras fronteras la violencia de este burdo calificativo resulta innegable, por lo que la intervención de este intelectual en el juicio oral es preferible evaluarla como algo rebuscado, más que inferir la intención de tratar de estúpidos a quienes se pretende convencer.
Si bien a Andrónico Luksic se le pueden cuestionar varios de sus manejos empresariales, especialmente relacionados con la preservación del medio ambiente y aspectos de tipo social (los que son relevantes y deberían estar en la discusión), el estilo de Rivas lo veo más cercano a una estrategia populista pensando en su próxima reelección que a una genuina necesidad de denunciar una injusticia. Más allá del triste espectáculo que la clase política en general viene entregando hace un buen tiempo, lo peor que podría pasarnos como sociedad es perder el modelo que esperamos de nuestros representantes, exigiéndoles que deben dar un ejemplo tanto valórico como de eficiencia. A pesar que Rivas se ganó la admiración de muchos que lo ven como un héroe, creo que la legitimidad de los argumentos va de la mano con el respeto necesario, si no sólo es una manifestación rabiosa que espera la ovación de una galería escasamente pensante.
Curiosamente muchos de los que ovacionan a Rivas, critican a Boric y Jackson cuando han solicitado bajar la dieta parlamentaria, calificándolos de “populistas”. Los ex dirigentes universitarios han entregado una argumentación que no resiste análisis, pidiendo que los ingresos de los parlamentarios bajen de 38 sueldos mínimos a 20, que aún sigue siendo un muy buen sueldo que los sitúa dentro del 5% más privilegiado de la población.  Si bien hoy se observa mayor “intención” de tratar el tema que hace dos años, el ritmo de cambio ante esto está claro no será el mismo que para decretar un feriado que ayude a pasar la resaca, si es que alguna vez se toma en serio la propuesta de estos jóvenes políticos que han dado muestras reales de denunciar y cambiar para buscar un Chile más justo. Sin embargo, para muchos ellos serían los populistas.
Esperemos que en 2017 haya más consecuencia que populismo, más argumentos que vociferaciones violentas, mayor voluntad que mezquindades, más líderes que caudillos, más Boric y Jackson que Rivas.