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¡Gracias, Daniel…!

La noticia me golpeó y me aislé un rato para masticarla. El viernes 21 de agosto falleció Daniel Rabinovich, alma, mentor y guía del grupo humorístico musical argentino Les Luthiers.
[…]

Por Jorge Abasolo Lunes 7 de Septiembre del 2015
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La noticia me golpeó y me aislé un rato para masticarla. El viernes 21 de agosto falleció Daniel Rabinovich, alma, mentor y guía del grupo humorístico musical argentino Les Luthiers.

Sencillo, afable y el más histriónico fuera del escenario, era amante del fútbol, afición que compartía con su amigo Joan Manuel Serrat. Sí, el mismo cantautor español y fanático del Barcelona.

Daniel Rabinovich Areatuz, más conocido por sus amigos como “Neneco”, nació en Buenos Aires y se hizo conocido como actor, comediante, compositor y escritor. Eran sus facetas más conocidas, pero muchos ignoran que fue abogado…y que llegó a ser Notario. Decía que no le gustaba admitir que era abogado, porque temía que los aplausos se transformaran en piedrazos. ..y luego lanzaba una atronadora carcajada.

Yo creo que Daniel nació para el humor; y también creo que no quiso ejercer como abogado…por amor a la justicia.

Me es imposible olvidar ese chispeante monólogo en que Daniel, solo frente al público, leía una carta, pero titubeaba pues la misiva estaba manuscrita y él -desesperado- leía a trastabillones. No entendía la letra y los hechos se cohonestaban ante su creciente angustia.

El texto decía más o menos así:

– “En los más prestigiosos foros internacionales en que estuve excitado…perdón…en que estuve excitado….no, no, no. Invitado, eso es. Invitado.

Muchas veces he citado el fracaso de su operación. No…el fracaso de su ópera…Sión y el judío era antes. No, no, no, perdón. El judío errante…”

¡A qué seguir! Junto a Marcos Mundstok era el más histriónico del grupo.

¿Por qué les cuento esto?

Fue allá por la década del 80 que me encuentro en pleno centro de Santiago con mi amigo Marco Gómez, apodado “El Negro”, quien tras saludarme, me dijo:

– Jorge…me acordé mucho de ti y traté de ubicarte, pero fue imposible. El mes pasado traje a Chile a Les Luthiers por seis presentaciones.

Por aquellos días “El Negro” Gómez era representante de los más cotizados artistas chilenos, y se daba el lujo de traer números internacionales.

Yo me quise hacer el harakiri. ¡Lo que me había perdido!

Tenía mis eximentes, eso sí. Por razones de trabajo me encontraba en el sur y no supe de la visita del grupo trasandino. Más encima mi amigo, el negro Gómez  me invitaba gratis a cuanto show traía a la capital.

Me frustré de ver a Les Luthiers, en el Teatro Oriente…¡y gratis más encima!

Bohemio empedernido, el Negro me contó que Les Luthiers era un grupo hiper profesional. Algún día contaré detalles de eso. Todos eran muy serios, excepto uno: Daniel Rabinovich, con quien el negro Gómez recorrió Santiago como hasta las cuatro de la mañana. Me duele pensar que pude haber estado ahí, pues el negro es AMIGO de esos con mayúscula.

Por cierto, ahora el quinteto mutará en cuarteto.

Pero Les Luthiers sin Daniel Rabinovich será como un Drácula con anemia.

Muchas veces he escuchado que cuando muere un poeta, muere una estrella.

En lo personal, agregaría que cuando muere un humorista, el alma se viste de luto…aunque sea por un rato.