Necrológicas
  • Marcelo Silva Toledo
  • María Luisa Aguilar Gutiérrez
  • Tránsito Barría Barría
  • Ruth Casanova Villegas
  • Zoila Levien Manquemilla
  • Sergio Saldivia López

“Juegos artificiales”

Hace unos meses hice una encuesta entre conocidos preguntando dónde había columpios para guaguas en Punta Arenas (los que, hasta el momento, habíamos buscado infructuosamente en familia). La respuesta unánime fue “en la Zona Franca”. Claro, todos asumían que lo que queríamos era comprar un columpio e instalarlo en el patio de la casa, cuando lo que en verdad buscábamos era alguna plaza con juegos para infantes que viniera con columpio incluido. Los encuestados quedaban tan sorprendidos con nuestra petición como nosotros con su respuesta. ¿Para qué llevar a la guagua a una plaza pública cuando puede tener sus juegos en casa?, se preguntaban ellos. ¿Para qué comprar un columpio para una guagua sola, cuando el chiste de los juegos infantiles es que sean compartidos?, nos preguntábamos nosotros. Finalmente, de tanto dar vueltas por avenidas, calles y pasajes, encontramos lo que andábamos buscando, para dicha absoluta de la novel usuaria. No en la Zona Franca, pero muy cerca, dimos con una pequeña placita realmente pensada para niños pequeños, con juegos impecables (no sabemos si por nuevos o por falta de uso). Cuando vamos siempre estamos casi solos, y los autos que pasan por el costado nos miran como si viniéramos aterrizando de Marte. ¡Qué bonito sería si la plaza se llenara de niños que, estoy segura, lo pasarían mucho mejor que encerrados solos con sus juegos!
[…]

Por Alejandra Mancilla Domingo 16 de Agosto del 2015

Compartir esta noticia
206
Visitas

Hace unos meses hice una encuesta entre conocidos preguntando dónde había columpios para guaguas en Punta Arenas (los que, hasta el momento, habíamos buscado infructuosamente en familia). La respuesta unánime fue “en la Zona Franca”. Claro, todos asumían que lo que queríamos era comprar un columpio e instalarlo en el patio de la casa, cuando lo que en verdad buscábamos era alguna plaza con juegos para infantes que viniera con columpio incluido. Los encuestados quedaban tan sorprendidos con nuestra petición como nosotros con su respuesta. ¿Para qué llevar a la guagua a una plaza pública cuando puede tener sus juegos en casa?, se preguntaban ellos. ¿Para qué comprar un columpio para una guagua sola, cuando el chiste de los juegos infantiles es que sean compartidos?, nos preguntábamos nosotros. Finalmente, de tanto dar vueltas por avenidas, calles y pasajes, encontramos lo que andábamos buscando, para dicha absoluta de la novel usuaria. No en la Zona Franca, pero muy cerca, dimos con una pequeña placita realmente pensada para niños pequeños, con juegos impecables (no sabemos si por nuevos o por falta de uso). Cuando vamos siempre estamos casi solos, y los autos que pasan por el costado nos miran como si viniéramos aterrizando de Marte. ¡Qué bonito sería si la plaza se llenara de niños que, estoy segura, lo pasarían mucho mejor que encerrados solos con sus juegos!

En julio pasado, como parte de las Invernadas, escuché que se gastaron unos 60 millones de pesos en los fuegos artificiales que iluminaron por un cuarto de hora el estrecho de Magallanes. El despliegue pirotécnico atrajo cerca de treinta mil personas y fue la culminación de la semana de festejos. Para Año Nuevo, seguramente con un costo similar, se repetirá el show.

¿Qué tienen que ver los dos párrafos de arriba? No mucho, a primera vista. Un montón, a mi parecer. Pues, ¿qué pasaría -me digo yo- si el dinero invertido cada año en los efímeros espectáculos de fuegos se destinara a financiar juegos permanentes para los niños de Punta Arenas? Claro está, con 60 millones no alcanza para llenar la ciudad de parques de entretención, pero si se sumara lo gastado cada julio y primero de enero se podría de a poco ir repoblando de juegos (y, por ende, vida infantil) las plazas y parques de la ciudad.

Considerando que la fortaleza turística de Punta Arenas no son los fuegos artificiales (a diferencia de una ciudad como Valparaíso, para la cual este tipo de espectáculo sí hace una diferencia para la economía local), me parece que reinvertir estos recursos sería una sabia decisión por parte de la municipalidad. Muchos objetarán la medida por austera, y dirán que lo que quiere la gente es pan y circo, Carnaval y cielo nocturno iluminado. Sin embargo, no veo la austeridad de invertir en columpios, resbalines y  balancines de colores que harán felices a miles de niños durante todo el año (y no sólo por un cuarto de hora). Si a esto la municipalidad agregara una buena campaña comunicacional, creo casi garantizado el éxito de la medida. A cada plaza financiada con el dinero de los fuegos, así, podría ponérsele un cartel que dijera “Juegos artificiales” como recordatorio. Con el tiempo, distintas áreas verdes de la ciudad, hoy descuidadas y olvidadas, irían reviviendo. Si los puntarenenses creen que la respuesta obvia a la pregunta de dónde hay columpios para guaguas es “la Zona Franca”, parte de la razón es que los espacios públicos para niños han ido desapareciendo en lugar de aumentar. Revertir esta tendencia sería el objetivo principal de la campaña “Juegos Artificiales”. Me parece que valdría la pena darle una oportunidad.