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La curaduría de bienes (I Parte)

Por Palmira Muñoz Miércoles 13 de Julio del 2016
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Es aquella que se da a los bienes de ciertas personas, pero que no alcanzan a su persona. La ley señala que habrá lugar al nombramiento de curador de los bienes respecto de una persona ausente, de una herencia yacente, y de los derechos eventuales del que está por nacer.
En cuanto al curador de los bienes de una persona ausente, se dará cuando se reúnan las circunstancias siguientes: 1ª. Que no se sepa de su paradero, o que haya dejado de estar en comunicación con los suyos, y de ello se originen perjuicios graves al mismo ausente o a terceros; 2ª. Que no haya constituido procurador, o sólo le haya constituido para cosas o negocios especiales.
Podrá provocar este nombramiento el cónyuge no separado judicialmente del supuesto disipador, cualquiera de sus consanguíneos hasta en el cuarto grado, y el Defensor Público. Además, los acreedores del ausente tendrán derecho para pedir que se nombre curador a los bienes para responder a sus demandas. Se comprende entre los ausentes al deudor que se oculta.
Asimismo, pueden ser nombradas para la curaduría de bienes del ausente: 1º. Su cónyuge no separado judicialmente, 2º. Sus descendientes; 3º. Sus ascendientes, pero el padre o madre cuya paternidad o maternidad haya sido determinada judicialmente contra su oposición o que esté casado con un tercero no podrá ejercer el cargo; 4º. Sus hermanos, y 5º. Otros colaterales hasta en el cuarto grado. El tribunal elegirá en cada clase de las designadas en los números 2º, 3º, 4º y 5º, la persona que más idónea le pareciere, pudiendo separarse de este orden, a petición de herederos legítimos o acreedores, si lo estimare conveniente; y pudiendo nombrar más de un curador y dividir entre ellos la administración, en el caso de bienes cuantiosos, situados en diferentes comunas.
En estos actos de nombramiento, la ley señala expresamente que Intervendrá el Defensor de Ausentes.
Por otra parte, si el ausente ha dejado mujer no separada judicialmente, se observará lo prevenido para la sociedad conyugal. Si la persona ausente es mujer casada, el marido y la mujer no podrán ser curadores del otro cónyuge si están totalmente separados de bienes. Esta inhabilidad no regirá en el caso de sociedad de bienes entre los cónyuges y respecto de los casados en país extranjero que se mirarán en Chile como separados de bienes, a menos que inscriban su matrimonio en el Registro de la Primera Sección de la comuna de Santiago, y pacten en ese acto sociedad conyugal o régimen de participación en los gananciales. Tampoco en el caso de separación convencional ni en el evento de haber entre los cónyuges régimen de participación en los gananciales, en todos los cuales podrá el tribunal, oyendo a los parientes, deferir la guarda al marido o a la mujer.
El procurador constituido para ciertos actos o negocios del ausente, estará subordinado al curador, el cual no podrá separarse de las instrucciones dadas por el ausente al procurador, sino con autorización del tribunal.
Cabe señalar que si no se supiere el paradero del ausente, será el primer deber del curador averiguarlo. Sabido su paradero, hará cuanto esté de su parte para ponerse en comunicación con él.
Por otra parte, el curador de los bienes de una persona ausente, está sujeto en su administración a todas las trabas de los tutores o curadores, y además se le prohíbe ejecutar otros actos administrativos que los de mera custodia y conservación, y los necesarios para el cobro de créditos y pago de deudas de sus respectivos representados. Se le prohíbe especialmente alterar la forma de los bienes, contraer empréstitos, y enajenar aun los bienes muebles que no sean corruptibles, a no ser que esta enajenación pertenezca al giro ordinario de los negocios del ausente, o que el pago de las deudas la requiera. Sin embargo, los actos prohibidos en ellos a los curadores de bienes serán válidos, si justificada su necesidad o utilidad, los autorizare el Tribunal previamente.
Cabe hacer presente que el dueño de los bienes tendrá derecho para que se declare la nulidad de cualquiera de tales actos no autorizados por el tribunal; y declarada la nulidad, será responsable el curador de todo perjuicio que de ello se hubiere originado a dicha persona o a terceros.
Como consecuencia de lo anterior, toca a los curadores de bienes el ejercicio de las acciones y defensas judiciales de sus respectivos representados; y las personas que tengan créditos contra los bienes podrán hacerlos valer contra los respectivos curadores.
Finalmente, cabe señalar que la curaduría de los derechos del ausente expira a su regreso; o por el hecho de hacerse cargo de sus negocios un procurador general debidamente constituido; a consecuencia de su fallecimiento; o por el decreto que en el caso de desaparecimiento conceda la posesión provisoria. Toda curaduría de bienes cesa por la extinción o inversión completa de los mismos bienes.