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La ética privada

La ética es una sola…, pero parece que, al igual que ciertos conceptos como “delincuencia” y “probidad”, tiene un significado distinto dependiendo de la perspectiva política o ideológica con que se mire. Lo destacable y atendible es que, aparentemente, la ciudadanía ya está asimilando esta situación y exigiendo con mayor decisión y resolución el correspondiente respeto.
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Por Carlos Contreras Martes 26 de Enero del 2016

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La ética es una sola…, pero parece que, al igual que ciertos conceptos como “delincuencia” y “probidad”, tiene un significado distinto dependiendo de la perspectiva política o ideológica con que se mire. Lo destacable y atendible es que, aparentemente, la ciudadanía ya está asimilando esta situación y exigiendo con mayor decisión y resolución el correspondiente respeto.
Definiciones de ética hay muchas y en el devenir de la historia su desarrollo se ha transformado en la ciencia que se ocupa de los objetos morales en todas sus formas.
Para precisar lo que estamos planteando, yo diría que ética es la acción que idealmente debe ejecutar un ser humano frente a determinadas situaciones, acción que debe estar determinada (en el concepto de Sócrates) por la verdad, la bondad y la utilidad, acciones que permiten el orden de la vida del Estado, la justicia, los valores y otras según Aristóteles.
Pues bien, así las cosas, el mundo público y la actuación de sus integrantes o representantes siempre ha estado sujeto al escrutinio popular y hoy con el apoyo de los medios virtuales podemos asegurar que nada escapa al juicio popular. Lo anterior es natural y necesario, pues los asuntos públicos atañen o interesan a todos.
Pero hoy también existen muchas acciones privadas que están sujetas al escrutinio del pueblo porque las consecuencias de ellas afectan a una parte importante a los ciudadanos, sea desde una perspectiva monetaria o material, sea desde una perspectiva emocional o emotiva que también, sobre todo en estos días, tiene un valor fundamental para aspirar al bienestar… a la felicidad.
Así las cosas, es probable que una colusión en el papel, en las frutas, en el cerdo o en el pollo por parte de los supermercados no sea, en principio, un gran golpe al patrimonio familiar, pero ello ya no es tolerado y esto es así porque efectivamente es un golpe para el patrimonio familiar cuando se gana el sueldo mínimo; es un golpe al sistema de libre mercado que muchos pregonan como la panacea, pues, al final del día, se supone que es el mercado el que regula y no los dueños del mercado. Aquí la falta de ética afecta el bolsillo y la libre determinación del ciudadano en materia económica pues participamos de una charada.
Por otro lado, tenemos el espectáculo de nuestro adiestrador nacional que acusa una situación de secuestro respecto a su persona por no liberarlo sin pagar la indemnización que corresponde contractualmente si quiere dejar estas lindas tierras… esto ha producido afección en el alma de muchos ciudadanos que le debe al fútbol una de las pocas alegrías que han tendido en mucho tiempo.
En uno y otro caso, no se trata de si ha sido bueno o no económicamente fijar precios para el “consumidor” o si era esto necesario por la razón que fuere; ni tampoco, en el caso del entrenador, que efectivamente Chile le haya dado todo o mucho, ni tampoco que deba ser agradecido por la valoración mundial que ha adquirido… Sólo se trata de hacer las cosas correctamente, fijar precios en colusión es malo y exigir respeto del contrato sólo en lo que me favorece y no en lo que me obliga también es malo… Simple ética.