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La gota que rebasó el vaso

Por Alfredo Soto Martes 16 de Febrero del 2016

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Nos sorprende lo que ocurre en la Antártica cuando leemos que en un lugar determinado, cambió drásticamente desde el momento en que un iceberg, llamado B09B, se incrustara en la tierra firme en diciembre de 2010. Hace 6 años el B09B  chocó con la lengua de hielo del glaciar Mertz, y a partir de ello, la presencia de un enorme glaciar de 2.900 kilómetros cuadrados en la bahía Commonwealth, ha disminuido de manera drástica la población de pingüinos nativos de la zona.

La noticia recorre el mundo por la trágica pérdida de más de 1.500 pingüinos Adelia…así es…hace 6 años que ya se sabía esta noticia, pero nadie hizo nada, es obvio que deben ser muchas las dificultades para llevar a cabo una operación de esta índole y haber evitado tal magnitud de muertes de estos pequeños pingüinos. Pero aun así, pareciera que no nos afecta y sólo somos testigos a través de estas noticias que impactan pero no dimensionamos en la realidad de qué es lo que está pasando en nuestro Planeta Tierra.

Quiero recordarles que nos enfrentamos a un problema, el Cambio Climático, cuyo origen está en el comportamiento humano, por tanto aunque las soluciones técnicas sean necesarias, no son suficientes. Sólo podremos responder efectivamente al cambio climático con un cambio social y este tiene que ser de manera rápida. No es una utopía lo que estoy mencionando porque está comprobado y somos protagonistas de muchos cambios sociales que se producen de manera inesperada y rápida como resultado de pequeños acontecimientos como si fueran epidemias: basta una pequeña modificación como detonante y a continuación el cambio comienza a extenderse muy…pero muy rápido. Cada vez los impactos serán mayores y claro seremos sólo testigos en la medida que estos cambios sucedan a miles de kilómetros y le sucedan a los pingüinos y no a la especie humana, pero la alerta ya esta dada, nos estamos acercando de manera alarmante a un punto de no retorno en cuanto al clima, también es cierto que podríamos actuar antes provocando un punto de no retorno social. Se debería encender la llama imparable del cambio aquel momento en que la gota colma el vaso y lo hace rebosar. Si no hacemos que el vaso se rebalse ya para iniciar el cambio, después podría ser demasiado tarde y tendría un costo altísimo en vidas humanas como lo han tenido esta vez los pingüinos.

La naturaleza sigue siendo generosa y sacrifica parte de ella para llamar nuestra atención pero nada ocurre. Sabemos que se está produciendo un calentamiento global y que nos enfrentamos a un cambio climático que además de afectar a la atmósfera, es reconocible que las alteraciones que se están produciendo en otros elementos del planeta, como pueden ser los océanos, los glaciares o los suelos, así como también en algunas especies, como el caso del Iceberg en cuestión y los Pingüinos Adelia.

La ciencia y la investigación están enfocados en determinar proyecciones tratando de descubrir hasta dónde podemos llegar, como si el calentamiento global fuera tan así como el llenado de una tina para el baño y cortamos el agua cuando ya decidimos que está lo suficientemente caliente para poder usarlo. El clima no es así, el cambio climático no es lineal por lo que si traspasa un determinado umbral que aún desconocemos podría producirse un cambio climático abrupto, esto significa una afección repentina con el incremento de fenómenos atmosféricos extremos como pueden ser las lluvias, nevazos y vientos torrenciales, las sequías o las olas de calor y su repercusión en los recursos hídricos. Este es el momento de actuar, de responder al cambio climático con las transformaciones necesarias para crear un futuro mejor.