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La naturaleza, combustible para el alma

Hace bastante tiempo y en concordancia con las innumerables actividades que he realizado en mi vida como educador al aire libre con grupos de jóvenes y adultos y también niños con los cuales compartir mis enseñanzas tomando como gran escenario didáctico nuestros entornos más cercanos y algunas veces no tan cerca de nuestra ciudad en algunos parques nacionales y otros lugares que no siéndolo tienen las mismas características prístinas y salvajes y que en cada rincón de esta naturaleza llena de montañas, bosques, ríos, glaciares, etc. nos permiten tener este ansiado contraste de emociones y una serie de reacciones humanas previas a la visita de lugares en la naturaleza, ésta no sólo de los componentes propios que le dan la vida, la estética y la conformación de sus partes como tal, sean de estados líquidos, sólidos o gaseosos, sino que también generan ciertos estados de  felicidad en los seres humanos luego de algunas experiencias que puedan tener con matices de sentirse descubridores, exploradores, primeros viajeros, obtener información particular de algún lugar específico que lo hace único en su propia experiencia.
[…]

Por Alfredo Soto Martes 2 de Febrero del 2016

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Hace bastante tiempo y en concordancia con las innumerables actividades que he realizado en mi vida como educador al aire libre con grupos de jóvenes y adultos y también niños con los cuales compartir mis enseñanzas tomando como gran escenario didáctico nuestros entornos más cercanos y algunas veces no tan cerca de nuestra ciudad en algunos parques nacionales y otros lugares que no siéndolo tienen las mismas características prístinas y salvajes y que en cada rincón de esta naturaleza llena de montañas, bosques, ríos, glaciares, etc. nos permiten tener este ansiado contraste de emociones y una serie de reacciones humanas previas a la visita de lugares en la naturaleza, ésta no sólo de los componentes propios que le dan la vida, la estética y la conformación de sus partes como tal, sean de estados líquidos, sólidos o gaseosos, sino que también generan ciertos estados de  felicidad en los seres humanos luego de algunas experiencias que puedan tener con matices de sentirse descubridores, exploradores, primeros viajeros, obtener información particular de algún lugar específico que lo hace único en su propia experiencia.

Salir al campo o a otro entorno natural comparable hace que las personas se sientan más vivas. Y así lo corroboran mis conversaciones con los que alguna vez fueron mis alumnos y hoy día profesionales, que reclaman para sí el gran valor de haberse permitido estas experiencias en la naturaleza.

Además, esa sensación de la vitalidad incrementada que se experimenta al estar en contacto con la naturaleza va más allá de los efectos energizantes de la actividad física y la interacción social que a menudo están vinculadas a las actividades al aire libre.

En años recientes, numerosos estudios psicológicos han correlacionado la exposición a la naturaleza con el incremento de la vitalidad y una mayor sensación de bienestar. Por ejemplo, se ha constatado que las personas que participan en excursiones a entornos naturales declaran sentirse más vivas y que el mero recuerdo de sus experiencias al aire libre en tales lugares las hace sentirse más felices y vivificadas. Otros estudios sugieren que la mera presencia de la naturaleza ayuda a evitar la sensación de agotamiento que, sin causa física aparente, algunas personas experimentan a veces en entornos urbanos. También, que el 90 por ciento de las personas declara sentirse con más energías cuando realiza actividades al aire libre.

Está claro que el humano depende de los ecosistemas de la Tierra y de los servicios que ofrecen estos ecosistemas, tales como alimentos, agua potable, clima y regulación de inundaciones así como el disfrute recreacional, pero este último punto no está tan desarrollado como lo están todos los aspectos económicos de cómo debemos utilizar esta Naturaleza. Somos privilegiados con nuestros entornos, saquémosle provecho. No tema a la lluvia ni al frío, es parte de ella y la ciencia y la aventura está en convivir con ella. Adelante, entonces….las puertas están abiertas….crucen el umbral de lo urbano a lo natural….no se arrepentirán.