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Las servidumbres (II Parte)

Por Palmira Muñoz Miércoles 14 de Diciembre del 2016
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Nuestro ordenamiento jurídico, como se señalara anteriormente, establece que Servidumbre es un gravamen impuesto sobre un predio en utilidad de otro de distinto dueño, denominándose predio sirviente el que sufre el gravamen, y, predio dominante el que reporta la utilidad, existiendo en consecuencia una servidumbre activa para el primer caso, y pasiva para el segundo.
Las servidumbres son naturales, si provienen de la natural situación de los lugares; legales, si son impuestas por la ley; o voluntarias, aquellas constituidas por un hecho del hombre.
Así tenemos que constituye una servidumbre natural el hecho de que el predio inferior está sujeto a recibir las aguas que descienden del predio superior naturalmente, es decir, sin que la mano del hombre contribuya a ello. En el predio servil no se puede hacer cosa alguna que estorbe la servidumbre natural, ni en el predio dominante, que la grave. Mayormente estas servidumbres se rigen por leyes especiales como lo es el Código de Aguas.
En cuanto a las servidumbres legales, son relativas al uso público, o a la utilidad de los particulares. Las servidumbres legales relativas al uso público son el uso de las riberas en cuanto necesario para la navegación o flote, que se regirá por el Código de Aguas; y las demás determinadas por los Reglamentos u Ordenanzas respectivas. Las servidumbres legales de la segunda especie son asimismo determinadas por las Ordenanzas respectivas.
En cuanto a las servidumbres voluntarias, cada cual podrá sujetar su predio a las servidumbres que quiera, y adquirirlas sobre los predios vecinos con la voluntad de sus dueños, con tal que no se dañe con ellas al orden público, ni se contravenga a las leyes. Las servidumbres de esta especie pueden también adquirirse por sentencia del tribunal en los casos previstos por las leyes.
Cabe señalar que si el dueño de un predio establece un servicio continuo y aparente a favor de otro predio que también le pertenece, y enajena después uno de ellos, o pasan a ser de diversos dueños por partición, subsistirá el mismo servicio con el carácter de servidumbre entre los dos predios, a menos que en el título constitutivo de la enajenación o de la partición se haya establecido expresamente otra cosa.
Por su parte las servidumbres discontinuas de todas clases y las servidumbres continuas inaparentes sólo pueden adquirirse por medio de un título; ni aun el goce inmemorial bastará para constituirlas. Las servidumbres continuas y aparentes pueden adquirirse por título, o por prescripción de cinco años. El título, o la posesión de la servidumbre por el tiempo señalado precedentemente, determinan los derechos del predio dominante y las obligaciones del predio sirviente. El título constitutivo de servidumbre puede suplirse por el reconocimiento expreso del dueño del predio sirviente. La destinación anterior, puede también servir de título.
Finalmente cabe señalar que no hay servidumbre legal de aguas lluvias. Los techos de todo edificio deben verter sus aguas lluvias sobre el predio a que pertenecen, o sobre la calle o camino público o vecinal, y no sobre otro predio, sino con voluntad de su dueño.