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Las tutelas y curadurías (I Parte)

Nuestra legislación define a las tutelas y las curadurías o curatelas como aquellos cargos impuestos a ciertas personas a favor de aquellos que no pueden dirigirse a sí mismos o administrar competentemente sus negocios, y que no se hallan bajo potestad de padre o madre, que pueda darles la protección debida. Las personas que ejercen estos cargos se llaman tutores o curadores y generalmente guardadores. Y los individuos sujetos a tutela o curaduría se llaman pupilos.
[…]

Por Palmira Muñoz Miércoles 20 de Abril del 2016

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Nuestra legislación define a las tutelas y las curadurías o curatelas como aquellos cargos impuestos a ciertas personas a favor de aquellos que no pueden dirigirse a sí mismos o administrar competentemente sus negocios, y que no se hallan bajo potestad de padre o madre, que pueda darles la protección debida. Las personas que ejercen estos cargos se llaman tutores o curadores y generalmente guardadores. Y los individuos sujetos a tutela o curaduría se llaman pupilos.
Cabe señalar que la tutela y las curadurías generales se extienden no sólo a los bienes sino a la persona de los individuos sometidos a ellas.
En cuanto a las personas que están  sujetos a tutela son los impúberes. Y están sujetos a curaduría general los menores adultos; los que por prodigalidad o demencia han sido puestos en entredicho de administrar sus bienes; y los sordos o sordomudos que no pueden darse a entender claramente. Y se llaman curadores de bienes los que se dan a los bienes del ausente, a la herencia yacente, y a los derechos eventuales del que está por nacer. Se llaman curadores adjuntos los que se dan en ciertos casos a las personas que están bajo potestad de padre o madre, o bajo tutela o curaduría general, para que ejerzan una administración separada. Y Curador especial es el que se nombra para un negocio particular.
Es necesario señalar que podrán colocarse bajo una misma tutela o curaduría dos o más individuos, con tal que haya entre ellos indivisión de patrimonios. Divididos los patrimonios, se considerarán tantas tutelas o curadurías como patrimonios distintos, aunque las ejerza una misma persona. Por otra parte, una misma tutela o curaduría puede ser ejercida conjuntamente por dos o más tutores o curadores.
No se puede dar tutor ni curador general al que está bajo la patria potestad, salvo que ésta se suspenda en alguno de los casos enumerados en la ley como es el caso de demencia del padre o madre que la ejerce, por su menor edad, por estar en entredicho de administrar sus propios bienes, y por su larga ausencia u otro impedimento físico, de los cuales se siga perjuicio grave en los intereses del hijo, a que el padre o madre ausente o impedido no provee. En estos casos la patria potestad la ejercerá el otro padre, respecto de quien se suspenderá por las mismas causales. Si se suspende respecto de ambos, el hijo quedará sujeto a guarda.
Generalmente, no se puede dar tutor ni curador al que ya lo tiene, sólo podrá dársele curador adjunto, en los casos que la ley designa. Así, se dará curador adjunto al hijo cuando el padre o la madre son privados de la administración de los bienes del hijo o de una parte de ellos. Se dará curador a los cónyuges en los mismos casos en que, si fueren solteros, necesitarían de curador para la administración de sus bienes. También, si el tutor o curador, alegando la excesiva complicación de los negocios del pupilo y su insuficiencia para administrarlos cumplidamente, pidiere que se le agregue un curador, podrá el tribunal acceder, habiendo oído sobre ello a los parientes del pupilo y al respectivo Defensor Público Judicial. El juez dividirá entonces la administración del modo que más conveniente le parezca.
Es importante tener presente que si al que se halla bajo tutela o curaduría se hiciere una donación, herencia o legado, con la precisa condición de que los bienes comprendidos en la donación, herencia o legado, se administren por una persona que el donante o testador designa, se accederá a los deseos de éstos; a menos que, oídos los parientes y el respectivo Defensor Público Judicial, apareciere que conviene más al pupilo repudiar la donación, herencia o legado, que aceptarlo en esos términos.  Si se acepta la donación, herencia o legado, y el donante o testador no hubiere designado la persona, o la que ha sido designada no fuere idónea, hará el tribunal tal designación.
Finalmente cabe señalar que las tutelas o curadurías pueden ser testamentarias, legítimas o dativas. Son testamentarias las que se constituyen por acto testamentario. Legítimas, las que se confieren por la ley a los parientes o cónyuge del pupilo. Y Dativas, las que confiere el tribunal. Hay que hacer presente que sigue las reglas de la guarda testamentaria la que se confiere por acto entre vivos, según la ley, vale decir, el padre, la madre y cualquier otra persona, podrán nombrar un curador, por testamento o por acto entre vivos, cuando donen o dejen al pupilo alguna parte de sus bienes, que no se les deba a título de legítima. Esta curaduría se limitará a los bienes que se donan o dejan al pupilo. (Segunda parte se publicará el miércoles 4 de mayo).