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Lázaro, anda…y roba

Por Jorge Abasolo Lunes 9 de Mayo del 2016

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ESCRIBO esta columna desde el Hotel Viamonte, en pleno centro de Buenos Aires.

La llegada a Ezeiza esta vez me fue distinta.

La delincuencia -sumada a las estafas- llegó para instalarse y por los parlantes nos dan la bienvenida con una advertencia:

-For you own safety, do not contract services offered verbally.

O sea, hay que poner ojo, pestaña y ceja con los taxistas truchos…y con los punguistas en el centro.

La noticia de la semana -y tal vez del año- corre por cuenta de Lázaro Báez, el mafioso contratista favorito de los Kirchner, que salió más pillo que gato de feria.

De haber nacido antes y en Estados Unidos, Báez habría desplazado al mismísimo Al Capone, por ese cóctel de trampas, ardides y maulas de que es propietario. Es el símbolo del carerrajismo sudaca elevado a la máxima potencia.

En tan sólo cinco años aumentó su capital financiero en…¡1.200 veces!

Sí, amigo lector…leyó bien: mil doscientas veces.

Los terrenos de los cuales se apropió equivalen a 20 veces la extensión de la ciudad de Buenos Aires…

El fiscal Guillermo Marijuan allanó las casas de la familia del empresario símbolo de los Kirchner, descubriendo mansiones de lujo, autos “a todo cachete”, 90 mil dólares en efectivo y hasta una estatua de bronce en honor a Néstor Kirchner, su “padrino”, mecenas y padre putativo.

Lázaro Báez es todo un ejemplo de la maledicencia. Ya se parece al aloe vera. Mientras más lo investigan, más propiedades tiene.

A eso de las tres de la tarde me baja el hambre y me invitan al “Lahore Darbar”, un restaurante pakistaní que queda en calle Rivadavia 7.317, en pleno barrio Flores. Entre otras cosas me sirven un sheek kebab (costilla de cordero) con unos aderezos que jamás había probado.

Gran restaurante, donde la hospitalidad fluye a raudales.

Se los recomiendo.

Arrancando del estrés y del tedio existencial me voy al Paseo de la Plaza, donde mi amigo el comediante Fernando Quintans, que la está rompiendo con su nuevo show. Desde luego aborda el tema de la corrupción en este zarandeado país. Y se dirige a los asistentes:

-“Hay que reconocer que Argentina ocupa el quinto lugar entre los países más corruptos del mundo.  Pero el gobierno acaba de poner cien mil dólares para que quedemos en el noveno lugar”.

Y lanza una carcajada estentórea, de esas que inundan la sala.

Quintans es flaco, desgarbado y más entretenido que un camarín de coristas.

No se lo pierdan cuando vengan. Por 90 pesos argentinos se van a reír harto y quedarán con cuerda por varios días.

En la 42° versión de la Feria del Libro me encuentro con Pilar Sordo. Me invita al lanzamiento de su nuevo best-seller y compruebo que la sala está llena. Grande. Pilar. Cada libro suyo hace las delicias de la “piratería literaria”.

Buenos Aires sigue siendo la ciudad de las sensaciones.

Debe ser por eso que la seriedad de los argentinos no pasa nunca más allá de las siete de la tarde. A esa hora se olfatea la juerga y se piensa en “la joda”.

Buenos Aires sigue bipolar, ecléctica, jodida y dislocada… aunque siempre fascinante.