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Magallanes al futuro

Es muy común para un magallánico tener la conversación con la familia o los amigos respecto a las diferencias entre trabajar o vivir en Punta Arenas o Santiago. Siempre se arman debates con los puntos a favor y los puntos en contra. Generalmente las personas comparan el mejor acceso a cultura y servicios en la capital, contra una vida más calmada, tranquila y familiar en Magallanes.
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Por Gabriel Boric Domingo 9 de Agosto del 2015

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Es muy común para un magallánico tener la conversación con la familia o los amigos respecto a las diferencias entre trabajar o vivir en Punta Arenas o Santiago. Siempre se arman debates con los puntos a favor y los puntos en contra. Generalmente las personas comparan el mejor acceso a cultura y servicios en la capital, contra una vida más calmada, tranquila y familiar en Magallanes.
Las largas distancias y costos para salir de la región y múltiples carencias que ayer y hoy seguimos teniendo se terminan supliendo. Muchos amamos la vida de la provincia, el reconocer rostros conocidos cuando salimos a la calle, la facilidad de tener amigos a cinco minutos de distancia, poder ver a nuestros padres, abuelos o tíos con facilidad, tener la tranquilidad aún de que los niños juegan en la calle sin tantos problemas como en Santiago. En definitiva, hacer más vida en comunidad.
Sin embargo, a pesar de que nosotros los magallánicos hemos aprendido a sobrellevar el aislamiento; a nivel político la discusión es bien compleja. El país debe cuestionarse cómo tratar a las regiones extremas por una cuestión de defensa del territorio y por un tema aún más importante, por una cuestión de descentralización, es decir, de garantizar las condiciones de desarrollo en nuestra zona.
¿Qué significa desarrollo? Si vemos las acciones del gobierno y su Plan de Zonas Extremas, la visión de desarrollo se concreta en “más infraestructura”. Si vemos la discusión sobre las leyes de excepción; pareciera que desarrollo significa “encontrar las condiciones tributarias necesarias para que el empresariado invierta en Magallanes”.
Y estamos de acuerdo, se necesitan condiciones especiales, y que el Estado garantice tanto una infraestructura de primer nivel en la región, como una definición concreta de políticas específicas en materias de impuestos. El esfuerzo del Plan de Zonas Extremas, en este sentido, es una buena noticia. Pero falta.
Así como se reconoce que el Estado debe subsanar las condiciones para que los privados tengan condiciones propias de viabilidad financiera y de negocios, también el Estado debe hacerse cargo de los/as trabajadores que viven en el fin del mundo. Hoy, por ejemplo, existen cerca de 11.900 trabajadores del sector público; que están demandando con justicia los 5 días de vacaciones adicionales y que se compensen las diferencias internas que se producen en las asignaciones de zonas extremas.
La propuesta y demanda de la Mesa del Sector Público, no es solamente una petición de puntos en particular, es una propuesta más al desarrollo de la región.
Garantizar para Magallanes un salto hacia el futuro, es primero, garantizar la calidad de vida de sus trabajadores y que con ellos como protagonistas podamos en conjunto hacer crecer a Magallanes.