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No + AFP

Por Gabriel Boric Domingo 31 de Julio del 2016
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La gran mayoría de los chilenos ya se enteró de la noticia: a pesar de estar trabajando desde muy poco después de iniciar su adolescencia, recibirán una pensión absolutamente insuficiente para vivir. Así, tendrán que decidir entre trabajar hasta el día de su muerte o dejar de comprar medicamentos y apretarse el cinturón. Luego de ello se enteran que durante años han pagado comisiones millonarias a quienes han administrado sus fondos de pensión, con suculentas utilidades.  Ante esta situación, miles de personas marchamos en ciudades de todo el país para decir un mensaje sumamente rebelde, claro, potente, esperanzador y unificador a la vez que insuficiente: No + AFP. Es claro y es rebelde porque entiende que somos todos los chilenos y chilenas los que estamos involucrados en este baile; es potente porque sabemos que es uno de los pilares del modelo de sociedad que nos impusieron en dictadura, y representa el espíritu de dicho modelo señalando que nuestra vejez es un problema individual en que la sociedad y/o comunidad en que nos desenvolvemos no tiene ningún rol. La solidaridad, interesadamente,  es presentada como  una cosa del pasado. Es necesario también entender la historia, un sistema de estas características, tan abundantemente beneficioso para unos pocos y tan dramáticamente perjudicial para la mayoría, sólo podría haber sido implementado en un contexto de ausencia total de democracia y en contexto en que lo mejor del pensamiento crítico de nuestro país estaba encerrado y perseguido. Por eso resulta indignante cuando se plantea por algunos “es que en ese momento era lo mejor que había”. Es esperanzador, porque nos dice que nuestro pueblo, ese pueblo que aparece en los ranking como uno de los países que más horas trabaja y que recibe una pensión promedio de 190.000, se está organizando para exigir el fin de este abuso. Pero a la vez es insuficiente por cuanto debemos ser capaces de pensar ahora en democracia un sistema eficiente que sea capaz de reemplazar al sistema de AFP, y para ello necesitamos, acción y reflexión al servicio de la deliberación colectiva. También es insuficiente porque tenemos un problema político para resolver este asunto: ambos bloques dominantes de la política chilena tienen en sus filas a directores y ex directores de AFPs. Ya hemos visto  que cuando se mezclan política y dinero, los intereses de unos pocos secuestran a las instituciones democráticas, hacen de la institucionalidad una simple pantomima y con ello la deslegitiman ante la ciudadanía. Ante ello, debemos exigirle al gobierno un poco de coherencia y transparencia, que sea capaz de distinguir entre los intereses de sus financistas de lo mejor para los chilenos. Si no lo hacen, este será uno más de los problemas que la Nueva Mayoría no puede solucionar por intentar ser juez y parte al mismo tiempo. Nosotros creemos que la solidaridad debe ser el pilar del sistema, terminar con la cotización individual y dar paso a una cotización solidaria con aportes del trabajador, el empleador y el Estado. Pero lo más relevante de todo es que los chilenos debemos ser capaces de tomar la política en nuestras manos, porque quienes viven de este sistema no lo van a cambiar por nosotros.