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Política y ciudadanía

Por Diego Benavente Viernes 17 de Febrero del 2017

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Los políticos no están diciendo ni priorizando lo que la gente está valorando. “Hay que acoplar estas dos cuestiones”, expresaba a fines del año pasado, el reconocido arquitecto Iván Poduje. De manera similar, en la última Enade organizada por Icare, Luis Almagro el Secretario General de la OEA, nos recordaba que la democracia es el instrumento fundamental para el desarrollo. Agregando que “hoy tenemos que tener confianza en el ciudadano, es el puesto más importante de la sociedad, es la alerta temprana y la comunidad la que puede dar la primera respuesta”. La falta de diálogo es la que impide detectar los problemas reales, entre otros a los políticos y empresarios en su interacción con la ciudadanía. En el mismo encuentro empresarial, Sebastián Piñera acotaba que, “la colaboración de la sociedad civil y el Estado es lo que produce el progreso”.

Sin duda todos tienen mucha razón, pero en el caso del presidenciable aun no declarado, si quiere tener posibilidades de triunfo, más le valdría demostrar que acusó el golpe de los errores de su primer mandato y por ende, que aprendió la lección. Esto ejemplificado con, darle importancia al gobernar con los partidos y no contra ellos o sin ellos como lo fue en su primera incursión en La Moneda. Complementar el gabinete con figuras de peso político ya que sólo técnicos en esta área, quedó demostrado que no permite dar el ancho en muchas cosas. Asimismo debe preocuparse de la proyección u sucesión de su gobierno, alguien que continúe la obra, que no es solo gestión sino también requiere mirada de mediano y largo plazo, donde tener un relato político es esencial. Como nunca, esto puede ser elaborado con el aporte de los distintos jóvenes de los centros de estudios de la centroderecha, como Hugo Herrera, Daniel Mansuy y Juan Luis Ossa. Es clave poder tener un gobierno con gente diversa y representativa de lo que es el país, enriquece la gestión y la visibilidad de éste. La gente se siente reflejada en la diversidad, no así en el gobierno de los mejores, más aún cuando son todos de la misma elite. Aquí también es básico tener gente de regiones. Y no estaría mal que le hiciera caso a Sebastián Edwards, quien le sugirió donar su fortuna al igual como lo han hecho otros millonarios famosos, como Bill Gates.

Un eje estratégico ineludible para cualquier presidenciable, de los que aspiran a llegar a La Moneda, debe ser el atacar de raíz el centralismo, sus causas y efectos. Ya que el poder concentrado acentuadamente en gobernantes y entramados de influencias capitalinos, según Hugo Herrera, en blog de un matutino nacional, “termina atentando contra la libertad de las provincias, súbditas de fuerzas en las que carecen de toda influencia y control”. Y por ende, “las élites políticas de regiones son impotentes, meras administradoras de tareas menores, sin recursos ni capacidad efectiva de representar y enfrentarse a las decisiones adoptadas desde Santiago. Parafraseando a Salazar: la oligarquía santiaguina se impuso a los pueblos. Y los habitantes y empresarios locales no pueden contra un poder económico santiaguino que campea sobre los recursos del país”.

Finalmente y como lo expresa Herrera, “es imposible lograr una integración nacional sin distribución del poder territorial, en la cual todos puedan sentirse ciudadanos partícipes de condiciones comunes razonables de vida”.