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¿Quién dijo que todo se hizo mal?

Por Juan Francisco Miranda Jueves 18 de Mayo del 2017

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Dicen  que toda generación cumple una misión, y que tan pronto como emerge una nueva se produce una tensión por el control de los destinos de un país. Ocurre en la naturaleza cuando un león joven lucha con el león que gobierna la manada, ocurre en las manadas de nuestros conocidos guanacos. Siempre la lucha por el poder enfrenta a las generaciones más próximas.

En nuestro país se vive algo similar en la política, pues en forma creciente se escuchan voces de líderes del Frente Amplio como Jackson, Boric, la propia candidata Beatriz Sánchez, y otros que a partir de la crítica de los gobiernos de la Concertación intentan buscar adherentes a partir del inconformismo, de la frustración y de la rabia acumulada ante los abusos que enfrenta la ciudadanía en esta economía de “libre mercado”. Su postura crítica se puede entender y en algunos casos estar de acuerdo con ella, pero no es menos cierto que el abuso del argumento de que todo se hizo mal, que hubo abandono de ideales, que las cosas se pudieron haber hecho mejor, sumado a su nítido desprecio frente a la transición a la democracia por la que tanto se luchó, agota y cansa. Cansa cuando frente a la crítica de ellos uno pide alternativas y la respuesta es que se está en construcción. Parece que no es tan fácil pasar de la consigna a la política pública, y de un hito comunicacional a la acción.

Es cierto que los gobiernos de la Concertación cometieron errores, pero los aciertos fueron muchos más, al menos es lo que yo he podido constatar, al tener edad suficiente como para darme cuenta del avance que se fue dando. Pocos se acuerdan que en 1990 había un déficit de 1.000.000 de viviendas, que el 39% de la población se encontraba bajo la línea de la pobreza, que el país no estaba inserto en el mundo como lo está ahora, y que sólo una parte de los jóvenes acudía a la universidad (sólo quienes tenían el poder adquisitivo, y sólo los que pudimos acceder a crédito universitario o fiscal después de haber rendido pruebas de selección académica PAA hoy PSU). En materia de infraestructura pocos se acuerdan de que el Mop gastaba su presupuesto principalmente en la reparación de la ruta 5 norte-sur, y que muy poca inversión llegaba a regiones. Gracias al sistema de concesiones se pudo pavimentar la Ruta 9 en dos fajas y las principales rutas internacionales de Magallanes. La mano del Estado pudo llegar a rincones apartados con los programas de agua potable rural, con caminos básicos, con aeródromos y caletas de pescadores. El 2010 la pobreza medida no superaba el 14% (aun alta aunque mucho menor que 39%). Se enfrentaron problemas y se dieron soluciones. Que pudiesen haber sido mejores es probable, pero seriamente pocos pueden sostener que lo peor para la historia de Chile fueron los gobiernos de la Concertación.

Es curioso que quienes critican el sistema de concesiones de carreteras, y que se dicen regionalistas no entiendan que no hay nada más centralista que mejorar la calidad de vida de los santiaguinos a costa de los habitantes de regiones. ¿Por qué los impuestos que pagamos todos nosotros tendrían que haber financiado las vías concesionadas urbanas como la Costanera Norte o la Autopista del Sol? ¿Dónde queda la equidad territorial?

Del mismo modo, es importante en avanzar en gratuidad en la educación, pero creo que los estudiantes que provienen de familias de mayor ingreso bien pueden esperar la universalidad del derecho. Yo creo que cuando los recuAsignar imagen destacadarsos fiscales no son muchos, como es el caso de Chile, es importante focalizar y priorizar. Para mí es mucho más urgente mejorar las pensiones y el acceso a la salud de los adultos mayores que seguir exigiendo gratuidad universal en la educación. Por eso sigo sosteniendo que no se quiere ni valora lo que no se conoce.