Necrológicas
  • Proselia Alvarez Marín
  • René Armando Silva Miranda
  • Susana Barría Vigna
  • Humberto Barrientos Barrientos

Todos somos migrantes (III)

Por Marcos Buvinic Domingo 11 de Diciembre del 2016

Compartir esta noticia
80
Visitas

Ya se instaló entre nosotros la discusión sobre la inmigración, pero ocurrió del peor modo para el país y los migrantes; me refiero a que se politizó el tema. Digo esto porque en la lógica de un grupo importante de los políticos, significa que se vuelve un asunto de eslóganes a instalar en el discurso social, en negociaciones para obtener dividendos y en un modo de ganar pantalla para vender la propia imagen, legitimando así el populismo que reduce la complejidad del problema a unas cuantas frases simples que polarizan las posturas, y evitando la reflexión y discusión sobre el tema.

Como lo han hecho ver expertos en migraciones, en el modo en que se trate el tema están en juego dimensiones importantes de nuestro futuro como sociedad. Me permito señalar algunos tópicos a considerar en una reflexión sobre el tema.

El modo en que tratamos el tema nos deja al descubierto, muestra lo que somos y queremos para nosotros y para esos “otros” que están llegando: la xenofobia (hostilidad hacia los extranjeros), la legitimación de comentarios racistas y de acciones de discriminación no habla mal de los migrantes, sino que habla muy mal de nosotros mismos.

Es urgente despejar dos mitos que parecen alentar el rechazo: la delincuencia y el  nivel educacional. Los datos oficiales sobre delincuencia muestran que los extranjeros no participan más que los chilenos en hechos delictivos, más bien es el revés. Acerca del nivel educacional: en promedio, las personas migrantes tienen 12,5 años de escolaridad, superando los 10,9 años de escolaridad de los chilenos.

Otro aspecto a considerar es que tras las actitudes discriminatorias se esconde la ceguera al hecho de que, si bien hay casi medio millón de migrantes en Chile (más o menos el 3% de la población del país), es más de un millón de chilenos que viven como inmigrantes en otros países.

Necesitamos con urgencia una legislación que no sólo regule adecuadamente el ingreso y permanencia de personas extranjeras al país, sino que facilite las relaciones sociales, laborales y culturales entre chilenos y extranjeros, de manera que se pueda sancionar a los ciudadanos, empresarios, vecinos, políticos y medios de comunicación que estigmaticen, ofendan, exploten o trafiquen con hombres y mujeres a causa de ser extranjeros o de otra raza.

En Magallanes tenemos la experiencia de una historia migratoria y creación de una sociedad multicultural como un componente esencial de nuestra identidad regional, lo cual nos enorgullece a los descendientes de croatas, suizos, españoles, italianos, indianos, ingleses, griegos, chilotes y nortinos. La Plaza de las Banderas, en la entrada norte de la ciudad, es un símbolo de nuestra historia migratoria y de nuestra identidad multicultural.

Por último, pero no menos importante: la cercana celebración de Navidad nos hace presente que Dios se hace hombre en una familia migrante, para la cual “no había sitio en la posada” y nació marginado en la pobreza de un pesebre.