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Tomas de terreno: la rebelión de los que sobran

Una de los grandes espejismos de la economía de libre mercado, como es el acceso a la casa propia, se va cayendo a pedazos y con ello la ilusión justa de muchos. Las tomas de terrenos por pobladores y las críticas a un sistema de acceso a la vivienda perverso, van a ir desnudando un símbolo, dejando en evidencia en el recuento, que todo fue para los favorecidos de la trama, los bancos y las empresas constructoras.
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Por Ramón Arriagada Miércoles 13 de Abril del 2016

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Una de los grandes espejismos de la economía de libre mercado, como es el acceso a la casa propia, se va cayendo a pedazos y con ello la ilusión justa de muchos. Las tomas de terrenos por pobladores y las críticas a un sistema de acceso a la vivienda perverso, van a ir desnudando un símbolo, dejando en evidencia en el recuento, que todo fue para los favorecidos de la trama, los bancos y las empresas constructoras.

Invito a leer los argumentos entregados por los actores de la toma de terrenos de Punta Arenas;  son grandes verdades. Indican el papel pasivo del  Estado hacia un asunto que va ir colocando en la discusión la negligencia oficial hacia un problema social, mostrando la hilacha de nuestro subdesarrollo, pese a los mentados aumentos del per-cápita que nos acercan a los países de medio pelo de Europa.

Los motivos aspiracionales de quienes pretenden un techo propio, son entregados en bandeja a los bancos con el enganche del “crédito pre aprobado”, contribuyendo al endeudamiento de nuestras clases emergentes. Los futuros pobladores consideran indigno que se les entreguen viviendas de tamaños cada vez más mezquinos, con patios incompatibles con lo que ha sido culturalmente la vivienda patagónica. Obligados a ampliarse en altura, ni pensar el futuro de dichos conjuntos habitacionales en lo arquitectónico. Además en la ubicación de los grupos habitacionales existe un afán inconsciente de los planificadores urbanos, mientras más afuera, en la periferia, mejor. No hay la búsqueda de un hábitat que humanice las relaciones familiares ni vecinales.

Agreguemos a lo anterior, la cantidad de especuladores, que se ofrecen “gentilmente” para gestionar ante los organismos oficiales de la vivienda y que muchas de las veces terminan estafando a los postulantes. Acusaciones graves de quienes protestan participando en la toma de Enrique Abello, pues argumentan que no les  alcanza con el sueldo mínimo para pagar 300 mil pesos, que es el canon de arriendo de quienes ya han obtenido recientemente casas a través del Serviu.

En nuestra ciudad, Puerto Natales, esto de la vivienda es un tema recurrente. Está claro, que en cuanto a los sectores medios, definitivamente el mercado de sitios para la vivienda ha caído en el marco de lo especulativo en el casco urbano. De  ahí el crecimiento de la población natalina en el sector de los Huertos Familiares. Poco a poco va desapareciendo un sector productivo de nuestra economía local, dando paso a un urbanismo desordenado. Por otra parte, el crecimiento poblacional, necesariamente debiera llevarnos a romper con la maldita barrera de superar los 20 mil habitantes. 

Aún no he escuchado a autoridades con un sentido futurista respecto de nuestro crecimiento urbano. El afán de predicción está ausente. Medite usted lo que se  viene. La amenaza de la migración de las empresas salmoneras de los contaminados mares y canales de Llanquihue y Chiloé, hacia nuestros paisajes vírgenes e intocados. Con seguridad vamos a seguir propiciando que nuestro Parque Nacional Torres del Paine, se convierta en el  Nº1 de los escenarios de “trekking” a nivel mundial. El futuro nos vislumbra un escenario exultante en materia de conectividad; con tres transbordadores semanales uniéndonos con Chile y un aeropuerto alimentando de viajeros a la ciudad. Livianamente, no podemos seguir pidiendo que vengan y nadie los detenga.

Son las amenazas de nuestro futuro y una invitación para depositar en él nuestros sueños.