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Un año menos, un año más

Por Juan Francisco Miranda Jueves 29 de Diciembre del 2016

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A días de que se vaya el año viejo, y que se venga el año nuevo, resulta inevitable no hacer balances, aunque sea apurado, medio pensado, o a medio hacer, todos tenemos un calificativo para el año que se va. Cada quien en lo personal podrá evaluar o valorar esta última vuelta al sol, pero si se quiere resumir el año para una comunidad, un país o una nación resulta aun más desafiante, considerando tantos puntos de vista, y tantas cosas que sucedieron. Se va el 2016 y entramos de lleno a la segunda mitad de la segunda década de este siglo XXI, que cuesta tanto vislumbrar, y que parece moverse tan rápido.
Para poder tener un contraste y pensar en todo lo que puede pasar en los próximos 100 años es bueno situarse en 1916. Hace 100 años estaba en desarrollo la I Guerra Mundial, y los bolcheviques estaban ad portas de iniciar la revolución Rusa construyendo las bases de los socialismos totalitarios que marcaron el siglo XX con todas sus letras y bemoles. En el mundo entraban en crisis los modelos coloniales, la era industrial mostraba el peor rostro inhumano de desarrollo con todas sus contradicciones y también con su contaminación y desigualdad. El hombre de campo era fuertemente atraído a las ciudades. Las jóvenes democracias latinoamericanas, de orígenes fuertemente oligárquicas, sufrían de tanto caudillo, inventos o aventuras democráticas o no tanto, dictaduras, y crisis de manera recurrente. También estaría por venir la gran depresión que duró más de una década, una nueva Guerra Mundial, la Gran Guerra Fría, y a fines del siglo, en la década de los 90 hasta nuestros días, la revolución tecnológica y digital que ha ido cambiando la forma de comunicarnos, de entendernos, y también de relacionarnos. Muchas cosas pueden pasar en 100 años, y también en un año.
En 2016 en el mundo ocurrieron hechos que abiertamente pueden incidir de sobremanera para los próximos años como fue el triunfo de Trumph en Estados Unidos, la salida del Reino Unido de la Comunidad Europea, la crisis de refugiados de Siria en Europa, la condena de la Onu a los nuevos asentamientos israelíes en Palestina, la muerte de Fidel Castro, y la creciente crítica al modelo globalizador desarrollado por el sistema neoliberal. Las consecuencias están en desarrollo o por venir.
Para Chile este 2016 fue un año movido, que se va literalmente sacudiendo la tierra con un terremoto un poco mar afuera de la gran isla de Chiloé (Cabe destacar que sólo a unas horas de sucedido el evento, los chilotes corajudos y alegres estaban haciendo su vida con absoluta normalidad). Este año también fue movido para la política, que de tan movido, hoy nadie puede asegurar un pronóstico de lo que puede pasar en un año más, y cuantos nuevos casos de financiamiento ilegal de la política aparecerán acrecentando así la abstención. No fue tan movido para la economía que con un crecimiento bajo, intentaron dinamizarla con un premio-mensaje para el ministro (de mal gusto y abiertamente violento), que no tuvo ningún efecto real para subir el precio del cobre, o para aumentar la productividad o disminuir la cesantía.
Así las cosas, se viene un 2017 con elecciones presidenciales, parlamentarias, y de consejeros regionales. Un año donde es importante debatir, pensar, reflexionar, decir lo que se piensa o se cree, y donde también se debe mirar más allá de nuestras fronteras físicas, mentales, y espirituales. Espero que sea un mejor año para todos, con esperanza y fe para lo que está por venir, y con mucha paz y sabiduría sin olvidar que el ser humano necesita más humanidad y menos individualismo.