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Valores …

A propósito de las Fiestas Patrias, la celebración de nuestra Independencia, el homenaje a las Glorias del Ejército y considerando el uso y abuso de la expresión “Patria”, por la cual se han generado las acciones bienhechoras más poderosas, pero también por la cual se han cometido las mayores atrocidades, me parece necesario precisar algunas cosas.
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Por Carlos Contreras Martes 22 de Septiembre del 2015

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A propósito de las Fiestas Patrias, la celebración de nuestra Independencia, el homenaje a las Glorias del Ejército y considerando el uso y abuso de la expresión “Patria”, por la cual se han generado las acciones bienhechoras más poderosas, pero también por la cual se han cometido las mayores atrocidades, me parece necesario precisar algunas cosas.
En mi concepto no podemos hablar de Patria sino referida al sustrato humano que la compone. En efecto, puede existir territorio de un país, puede existir un reconocimiento a su Independencia territorial, pero sólo podremos formarnos una opinión de una Patria cuando nos centramos en sus habitantes. Ahora bien, lo que destacamos de las personas, para el análisis que interesa, no es su aspecto físico, sus características externas, o su sola presencia; lo que destacamos de los integrantes de cualquier conjunto humano son sus valores, es decir, aquellas cualidades especiales que son consideradas importantes y que se refieren a características que emanan de las personas: la valentía, la lealtad, la sinceridad, el coraje, la perseverancia son características humanas que se relacionan con la práctica de valores. Así las cosas la valentía de Carrera, la perseverancia de OHiggins, la fortaleza de Rodríguez son manifestaciones de valores que de una u otra manera reflejan al pueblo de Chile o, esperamos que reflejen al pueblo de Chile.
Ahora bien, gracias al beneficio del tiempo la historia y los estudios al respecto nos permiten tener absoluta claridad que nos referimos a personajes históricos con valores, pero no beatos o santos y con el tiempo nos enteramos que nuestros próceres presentaban también debilidades y circunstancias humanas que naturalmente no son despreciables, pues hasta el mayor héroe puede experimentar situaciones de debilidad que no atentan, necesariamente, con sus mejores características o valores.
Frente a esta situación de recordar con alguna claridad a nuestros próceres me parece que si tuviéramos que centrarnos en nuestro pueblo hoy, para determinar las características que lo definen, estaríamos muy lejos de los valores y más cerca de los disvalores. En efecto, el respeto entre nuestros compatriotas se ha perdido; los ánimos de lucro y de ganancia determinan, por sobre lo social, los objetivos de las personas; el ejercicio del poder en cuanto a poder es la orden del día; la envidia, el desprecio, la confrontación son invitados cotidianos en nuestras relaciones diarias. No se trata de demonizar a las personas que hoy tienen la responsabilidad de gobernar o dirigir, desde el Ejecutivo o Legislativo al país, pero de vez en cuando sería bueno encontrar algo más de humildad, franqueza, trabajo y sacrifico en el ejercicio de las labores públicas, pues no se trata de dejar por el suelo el concepto de “errar es humano” entendiendo la falibilidad de los sujetos, pero es necesario que afloren de nuevo y con fuerza las características que parecen dormidas, pero que existen día a día de parte de muchos chilenos que ponen el hombro, el corazón y la cabeza en su trabajo cotidiano… no necesitamos héroes, pero sí que nos recuerden con sus acciones… los valores por los cuales los elegimos.