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¡Vamos Chile! Podemos ganar el partido

Desde hace unos años se ha ido instalando el “Avan-zar sin transar” o posturas como “todo o nada”, reemplazando la ideología noventera de “en la medida de lo posible”. El país se mueve cual péndulo de posiciones extremas a otras relativistas, o de algunas ponderadas a otras marcadas por la impaciencia (muy comprendida en algunos casos). Como toda posición que tiene argumentos o justificaciones, se respeta, se interpreta, se pondera y se termina acogiendo o rechazando. Pero, teniendo la perspectiva frente a los sucesos presentes, perspectiva que no ha estado instalada en muchos actores públicos, y que probablemente en el escrutinio privado de cada uno de los chilenos se la tiene más en cuenta de lo que se cree, hoy se ha instalado un clima de desconfianza, de incredulidad, de vacío, que inmoviliza, que no atrae energías positivas y que ha atraído pesimismo (con un paréntesis que ha sido la Copa América de la que en una semana más ya no se hablará).
[…]

Por Juan Francisco Miranda Jueves 2 de Julio del 2015

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Desde hace unos años se ha ido instalando el “Avan-zar sin transar” o posturas como “todo o nada”, reemplazando la ideología noventera de “en la medida de lo posible”. El país se mueve cual péndulo de posiciones extremas a otras relativistas, o de algunas ponderadas a otras marcadas por la impaciencia (muy comprendida en algunos casos). Como toda posición que tiene argumentos o justificaciones, se respeta, se interpreta, se pondera y se termina acogiendo o rechazando. Pero, teniendo la perspectiva frente a los sucesos presentes, perspectiva que no ha estado instalada en muchos actores públicos, y que probablemente en el escrutinio privado de cada uno de los chilenos se la tiene más en cuenta de lo que se cree, hoy se ha instalado un clima de desconfianza, de incredulidad, de vacío, que inmoviliza, que no atrae energías positivas y que ha atraído pesimismo (con un paréntesis que ha sido la Copa América de la que en una semana más ya no se hablará).
Quienes defienden el avanzar sin transar en muchos casos han olvidado que la estrategia puede ponerse en riesgo sin avances tácticos. Quienes se defienden del avanzar sin gradualidad han olvidado que no hay mejor gradualidad que el imperio del sentido común. Creo que debemos dialogar más, debatir más, informarnos más, y por sobre todo identificar los elementos comunes que son muchos para desde esa base avanzar como país. No tanta consigna ni frase panfletaria, más acciones concretas y menos ruido.
Ya que estamos en onda futbolera, el fútbol siempre ha servido para comprender cómo una comunidad (jugadores) enfrenta un objetivo (ganar un título), y cómo dependiendo del adversario se puede jugar para ganar, empatar o perder. En efecto hay equipos que van por todo (esa mentalidad ganadora creo que siempre es positiva), dejando todo en la cancha y jugando con buenas armas. Hay otros que actúan a la defensiva esperando el espacio para irrumpir la defensa y contragolpear. Hay algunos que son más tácticos, incluso un equipo puede cambiar de juego con el cambio de sólo algunos de sus jugadores. Por cierto los jugadores de un equipo no son sólo los 11 que están en la cancha, sino que están los jugadores de reserva, el entrenador y sus ayudantes, incluso parte del equipo lo constituyen sus familias y amigos.
Si como nación nos fijamos un objetivo, que hay muchos a enfrentar partiendo por más justicia social y menos inequidad, entre todos sus jugadores deberíamos acordar que hay elementos tácticos necesarios a considerar. Desde los necesarios roces para sacar adelante la tarea como son las movilizaciones, hasta los elementos (oportunidades) que no hay que dejar pasar como cuando se avanza en buenos momentos económicos y hay consenso para enfrentar desigualdades. También hay que reconocer las debilidades cuando no se dan las condiciones para atacar y hay que defender para no retroceder (incertidumbre económica y clima de desconfianza). De igual modo hay que reconocer nuestras fortalezas que son muchas en una nación permanentemente golpeada por la adversidad cuando la naturaleza muestra su fuerza.
Ya que todos o casi todos hemos visto fútbol en estos días, mi conclusión es que no sacamos nada con atacar permanentemente y dejar la defensa descubierta o vulnerable, pues de contragolpe nos pueden meter un gol. No sacamos nada con atacar y atacar sin marcar. No sacamos nada con desesperarnos, frustrarnos o desconfiar de nuestros delanteros o defensas. Creo que debemos manejar inteligentemente el partido, moviéndonos del “avanzar sin transar” al “teniendo en cuenta lo posible” y viceversa. Pero para ello no debemos olvidar que jugamos en el mismo equipo. ¡Vamos Chile! Depende de todos ganar el partido.