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Zona Francamente superada

Por Ramón Arriagada Miércoles 14 de Diciembre del 2016

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En los años pasados, nuestra inferioridad económica, era producto de la perpetuación del régimen de Zona Franca como recinto amurallado. Quienes ocupábamos cargos directivos en el comercio de Puerto Natales, buscamos en las autoridades una justificación, del porqué nosotros éramos comerciantes de segunda categoría, respecto de aquellos que gozaban de los beneficios tributarios al interior del recinto amurallado en Punta Arenas.

Siempre sostuvimos en cabildos y reuniones con autoridades, la inexistencia en Ultima Esperanza de leyes de excepción “territoriales” a diferencia de las otras provincias. Desgraciadamente, a la distancia, nuestros argumentos no tuvieron fuerza producto de la falta de convicción de nuestras propias autoridades y asociados.

Puerto Natales siempre fue un mercado marginal para la metrópolis regional. Autoridades timoratas, jamás quisieron moverles el avispero,  a los privilegiados del interior del recinto franco. Hubo una oportunidad, que por falta de visión política de las autoridades concertacionistas -fue inexplicablemente desaprovechada- al  terminar el contrato con la controvertida administradora Parenazon. Debió el Estado haber tomado, como en Iquique, la administración del recinto. Hoy cuando la estructura franca, francamente se cae a pedazos por lo anacrónica de su concepción – desatar el nudo- como lo recomienda la consultoría del Banco Mundial con la actual administración, le puede significar al Estado pagar, hasta las ganas de caminar; sería como una salida honorable para ellos, es la razón tal vez, porque guardan silencio.

“Señores qué vergüenza que clavos fabricáis, el pueblo se da cuenta de cómo lo engañáis”, esa cancioncilla está hecha para la ocasión; pues, a estas alturas y  habiendo partido la idea de colocar en remojo el concepto de Zona Franca, para reemplazarlo por una Zona Económica Especial, difícil tarea será para los defensores del régimen en discusión, encontrar en la población magallánica, aliados. Imposible convencer a los consumidores que el recinto franco actúa como  regulador de precios. Decir que la carne y los neumáticos están en Magallanes más baratos que en la capital de Chile es de mucha ingenuidad

La permanencia del régimen de Zona Franca en estos tiempos con sus privilegios de tributación  para sus usuarios, resulta ser enojosa para los otros contribuyentes comerciales. Férreamente  controlados con las nuevas disposiciones de manejo electrónico de sus negocios, exigen trato igualitario. La Cámara de Comercio de Puerto Natales, presentó en su oportunidad  iniciativas documentadas y fundadas, que permitieran a los comerciantes natalinos, vender por encargo. Sistema muy usado en la relación de la Zona Franca de Iquique, con la extensión de Arica. Las autoridades aduaneras, jamás mostraron voluntad para salvar obstáculos e implementar el sistema.

Hoy el sistema de ventas por encargo si lo practican quienes son usuarios al interior del  recinto franco, establecidos en Natales. Además, los comerciantes de Zona Franca, participan en las licitaciones del sistema de compras públicas, Chile Compra, con ventajas, ya que en el afán de  elegir la propuesta más baja, los compradores públicos, prefieren la que no incluye Iva.

Cuando nuestro desarrollo económico nos sonríe y el turismo se erige como la viga maestra de nuestra actividad económica, pienso lo difícil que fue llegar al actual estado con ocupación plena y creciendo en población. Lo hicimos sin leyes de excepción territoriales. No tuvimos ni Ley Navarino, ni tampoco recinto franco a la vuelta de la esquina. En su momento la solidaridad con nuestra causa, fueron palabras de buena crianza, por eso, cuando hoy se anuncia un mecanismo de excepción que asegura un equilibrado crecimiento económico regional, según los consultores del Banco Mundial, sólo nos queda darles una auspiciosa bienvenida.