Necrológicas
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Hecho fue descubierto en octubre de 2014 en el aeropuerto de dicha ciudad argentina

200 mil pesos pagaba la dueña del club nocturno magallánico por el envío de mujeres desde Mendoza

Por La Prensa Austral Jueves 8 de Diciembre del 2016

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Tres ciudadanos de ese país -dos hermanas y un hombre- fueron juzgados y condenados a 6 años de cárcel, acusados de engañar a tres jovencitas al ofrecerles un trabajo como mozas en el cabaret Tentación de Avenida Colón, en Punta Arenas, cuando el objetivo era la explotación sexual.

En septiembre de 2014, en la ciudad de Mendoza, República de Argentina, las hermanas Silvia y Marta Verónica Carrera y Hugo Guillermo Franco, se acercaron a dos jóvenes en situación de vulnerabilidad en un boliche (discotheque). En esa oportunidad, les ofrecieron a las mujeres trabajar como mozas en un local llamado “Boliche Tentación Night Club”, ubicado en la ciudad de Punta Arenas, Chile, a cambio de una importante suma de dinero. Sin embargo, una vez en el aeropuerto, se enteraron de que en realidad el trabajo consistía en ejercer la prostitución y que no tenían pasaje de regreso.

El 1 de octubre de 2014, a las 10,30 horas, en el Aeropuerto Plumerillo, de la ciudad de Mendoza, el personal de Lan detectó que tres mujeres, al realizar el trámite del “check in”, desconocían su destino. Ante esa situación se aproximó una persona de sexo masculino, el cual se encontraba esperando a un costado del mostrador de la empresa y les entregó un papel, el cual contenía el destino y el domicilio al que se dirigían. Ante tal situación, la policía decide prestar atención a las mujeres, las cuales son observadas desplazándose por el hall del terminal de pasajeros acompañadas del hombre sospechoso. Al momento de realizar el preembarque del vuelo LA931 con destino a Santiago de Chile, se hace ingresar a las tres jóvenes y una de las mujeres que las acompañaba -luego identificada como Marta Verónica Carrera- por separado y se les hace una entrevista, en la cual se mostraron nerviosas y sin datos precisos del viaje. Dos de las víctimas son hermanas. Minutos más tarde llegó al aeropuerto la madre de las jóvenes, quien indicó que desconocía que sus hijas saldrían del país.

Entonces se declaró la alerta policial por un posible caso de trata de personas.

Las tres personas engañaron al trío de jóvenes para sacarlas del país con la excusa de trabajar como mozas en un bar en Punta Arenas, específicamente en un night club de Avenida Colón.

Las dos mujeres y el hombre involucrados en esta red de trata de personas, fueron detenidos, llevados a juicio y condenados el pasado mes de junio a la pena de 6 años de cárcel. Todos ellos se encuentran en prisión.

Antecedentes de la investigación

Con el avance de la investigación se determinó que los acusados serían los responsables de captar, financiar el transporte y hospedar a las víctimas con el fin de explotarlas en el comercio sexual y obtener un beneficio económico.

Con las escuchas telefónicas llevadas adelante se habría comprobado que los acusados captaron a las víctimas mediante el ofrecimiento de una propuesta laboral engañosa, al decirles que iban trabajar en Chile de “mozas”, labor por la que cobrarían $20 mil chilenos. Asimismo en la ciudad de Punta de Arenas, serían recibidas por una mujer llamada Gladys Benites, quien es propietaria del cabaret Tentación.

Las conversaciones telefónicas determinaron que Marta Verónica era la intermediaria entre su jefa -Gladys Benites- y Hugo Franco y Silvana Carrera, a quienes les pagaría 200 mil pesos chilenos por el envío de las mujeres desde Mendoza.

Durante la audiencia de debate declaró una de las víctimas -que en ese momento tenía 18 años- y remarcó que había conocido a Silvana cuando fue junto a su hermana a un boliche (discotheque). La mujer las invitó a tomar un trago y luego les presentó a Franco. Durante la conversación el hombre les ofreció trabajo como mozas porque les dijo que eran “jóvenes y lindas”.

En ese momento la chica dijo que vivía junto a su madre y su hermana pero no tenía trabajo y se dedicaba a estudiar.

“Nunca nos dijeron bien de qué se trataba el trabajo, aunque supuestamente era de mozas”, dijo la chica y agregó que “nos dijeron que nos podíamos quedar una semana o dos y que íbamos a ganar mucha plata”.

Tras intercambiar los números de teléfonos, dos semanas después Franco se comunicó con las jóvenes y se reunieron en el centro de Mendoza para sacar los pasajes a Chile.

“El los compró, pero recién en el aeropuerto nos dijeron que el destino era Punta Arenas”, sostuvo.