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Familia reclama para que se haga peritaje que exculparía al único imputado por la muerte de “Venus Rap”

Por La Prensa Austral Domingo 17 de Abril del 2016

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“Sabemos que la familia de Ana María está sufriendo como nosotros, todo esto está destrozando a las dos familias, pero pedimos que se busque la verdad y no sólo culpar a alguien, mi hijo no lo hizo”.

Esto fue parte de lo señalado por Sara Silva, madre de Edgard Ortega Silva, en compañía de su familia, a El Magallanes.

En tanto, en prisión preventiva, el único imputado por la muerte de la cantante “Venus Rap” respondió preguntas a nuestro medio, entregando una versión de lo ocurrido, que hasta ahora no se había dado a conocer.

Según el círculo más íntimo de Ortega, la noche del 27 de octubre de 2015, cuando la joven Ana María Arancibia fue cobardemente atacada en las inmediaciones del puente de Avenida Frei, el imputado, de 23 años, se encontraba en su hogar, situado en el extremo surponiente de Punta Arenas; cenó, ayudó a su madre con un problema en su teléfono celular y, luego, se quedó chateando con un amigo de Puerto Natales.

De acreditarse dicha versión, imposible sería que él hubiese estado en el sitio del homicidio y prueba irrefutable de aquello sería la información que quedó registrada, con horas y fechas de la conversación que habría sostenido, pero hasta el momento esa diligencia no se ha realizado, pese a que la defensa asegura haberla solicitado.

Desde la prisión

Por medio de su familia, nuestro medio hizo llegar tres preguntas a Edgard, a fin de lograr establecer cómo empezó a gestarse la línea investigativa que llevó a la PDI a vincular al imputado con la víctima.

Mucho se ha especulado sobre una supuesta relación amorosa entre el detenido y víctima, así que le preguntamos derechamente:

– ¿Hubo alguna relación entre usted y Ana María? ¿Cómo se conocían?

– “No hubo ninguna relación, sólo nos conocíamos por carretes y por una gatita que ella me regaló (…) En una ocasión, la visité en su casa y vi su gata preñada, ella me ofreció que cuando nacieran me daba uno. A mí me gustan los animales y me quedé con una, además chateábamos”.

Entre los argumentos de la Fiscalía para pedir la prisión preventiva estuvo la declaración de una mujer, quien aseguró que Edgard le había dicho que se juntaran “donde él había matado a la Venus”, entonces se le consultó:

  ¿Por qué le dijo a su compañera de trabajo que usted tenía que ver con la muerte de la chica?

– “Ese día no íbamos a juntar con mi compañera de trabajo. Yo había consumido, entonces me fui al puente a buscar pruebas para dar con quien la había matado, en mi cabeza veía sombras y escuchaba voces y, en ese momento, la llamé, pero era porque yo me sentía culpable de lo que pasó, por no haber hecho nada para evitar que le pasara eso a mi amiga, no porque yo le hubiese hecho daño”.

Los antecedentes de la investigación dan cuenta que el imputado en un momento fue al puente de Avenida Frei, donde sufrió una caída que le provocó una fractura de tobillo, entonces se le preguntó:

– ¿Qué fue a hacer al lugar del asesinato?

– “Fui a buscar pruebas en el puente, ahí fue donde caí”.

Cabe señalar que el imputado cayó al costado poniente del puente, lugar donde fue encontrada la joven malherida. A juicio de la familia, esto da cuenta de que él no sabe, hasta los días de hoy donde fue el lugar en que la joven fue atacada.

Su familia

Robinson Ortega y Sara Silva son los padres de Edgard, llegaron hace casi 5 años a la zona. El es el menor de tres hermanos; Danitza, la mayor vive en Santiago, mientras que Daniel y su familia residen en Punta Arenas, viajaron a instalarse acá tras lo ocurrido, para apoyar a sus padres.

Son personas sencillas, viven de lo que la huerta que levantaron en su hogar provee y se puede comercializar, se consideran personas muy cristianas y albergan esperanzas de que al final de todo este proceso se acredite que su hijo no fue quien ultimó a la joven y recupere su libertad, para lo cual mantienen cadenas de oración.

Aseguran que la personalidad de su hijo no da para cometer un crimen, lo describen como una persona alegre, cariñoso con sus amigos y que, pese a tener un tema con el consumo de marihuana, nunca tuvo malos tratos con nadie, siendo ésta la primera vez que se le involucra en un hecho de violencia.

“Recuerdo una vez que mi marido tenía que sacrificar un cerdo y, como él no es muy diestro en eso, siempre le pedía ayuda a un vecino que lleva muchos años en esto, pero justo no estaba, así que le pidió a Edgard que lo ayudara. Al rato, cuando yo estaba en la cocina, aparece mi hijo gritándome que nunca más deje a su papá hacer eso, porque hacía sufrir mucho al pobre animal, estaba con pena, le impactó mucho ver eso (…) Es una persona incapaz de hacerle daño a nadie”, recordó la madre.

En tanto, Robinson Ortega, padre del supuesto autor, reclamó sobre el trato que recibió de la policía, asegurando que incluso se sintió presionado para convencer a su hijo de que confesara el hecho, que haciéndolo él podría optar a una pena menor. “Eso me da mucha rabia de verdad, desde el primer momento que llegó la PDI a mi casa, se le abrieron las puertas para que hicieran todo lo que tenían que hacer, se llevaron la ropa de mi hijo y revisaron lo que quisieron y que después me intentaran hacer un lavado de cabeza para convencerlo, me molestó (…) Siento que cuando detuvieron a Edgard ya no buscaron a nadie más, dieron por hecho que era él y sólo se esforzaron en buscar pruebas para inculparlo, y no ver las cosas que dicen lo contrario”, reclamó.

“En su momento los detectives parece que perdieron el horizonte, que ha sido tanta la presión que han tenido, que necesitan culpar a alguien, pero no ven todas las contradicciones que hay en la investigación. El taxista que lo vio primero dijo que no era él, dicen que la persona que tomó a la Venus andaba vestido como rapero, y él no se vestía así, además, ella era una muchacha con carácter, se habría defendido si hubiese sido él, tantas cosas que nosotros vemos tan evidentes y que pareciera que ellos están pasando por alto”, estimó Daniel Ortega, hermano mayor.

La otra verdad

Según el relato de la familia, la noche del 27 de octubre, cerca de las 21 horas, se reunieron a cenar ambos padres y el imputado, poco después de las 22 horas, la madre se fue a ver su telenovela “El Sultán”, que comenzaba a las 22,30 horas, pero antes fue a la habitación de su hijo.

“Quería pedirle que me ayudara a ponerle música a mi celular. Me reclamó que yo nunca aprendía y que lo estaba interrumpiendo porque estaba chateando con un amigo en Puerto Natales, después se quedó en su habitación”, recordó Sara Silva.

Por su parte, el padre asegura que luego de terminar sus tareas diarias, y al ser el primero en levantarse, se fue a acostar, fijándose en un detalle muy cotidiano de su hogar, y era que la caldera de la casa estuviese prendida. “Cada vez que Edgard se iba a acostar, apagaba la calefacción, sino sonaba toda la noche y le molestaba, así era típico que yo me daba cuenta cuando él salía, porque estaba eso prendido, y la mañana del 28, estaba apagada. Además, yo estacionaba mi furgón detrás de su auto, quedaba encerrado, por lo que tenía que hacer tremendo movimiento para salir, y eso tampoco pasó. Mi hijo esa noche se quedó en casa”, aseguró Robinson.

Explican que les parece obvio que si a las 10,30 horas de la noche ellos compartían con su hijo en casa y su amigo chateaba con él en su computadora a la misma hora, resulta imposible que pudiese llegar al lugar del crimen en cuestión de 15 minutos, considerando que tenía que atravesar media ciudad, si es que hubiese sacado el auto, lo que aseguran que no pasó.

“Son esas inconsistencias las que nos tienen con tanta angustia, que por todos lados intentan culpar a mi hermano, pero no han visto lo que no lo culpa, todos esos detalles que hacen ver claramente que él no fue, es por eso que Edgard no ha admitido, no para ocultar nada, sino que porque simplemente él no lo hizo”, concluyó Daniel.

Peritaje ausente

Ante tal relato, El Magallanes intentó hacer seguimiento del computador en el que supuestamente el imputado estuvo conectado a internet a la hora del crimen. En efecto, la defensa ofreció la declaración de la persona con la que Ortega habría estado chateando, no obstante aún no se toma su testimonio.

Además se pudo constatar que, en efecto, a la fecha una prueba tan relevante, que permitiría situar en el espacio tiempo al imputado no se ha realizado, el computador no fue requisado por la policía, dado que dicha diligencia no habría sido solicitada por la Fiscalía.

Consultada la defensa actual de Ortega al respecto, se manifestó que dicha solicitud se hizo a principio de este año, pero que aún no se ejecuta. Desde la Fiscalía, se informó que el fiscal que lleva la causa, Felipe Aguirre, envió un correo electrónico al abogado defensor particular Mario Riquelme, solicitando la entrega de todos los antecedentes que ellos por su cuenta hubiesen reunido, a fin de, en virtud del principio de objetividad, indagar al respecto. Sin embargo, dicho “ofrecimiento” no habría tenido respuesta.

Hechas las consultas, hasta este viernes, no se había periciado dicho aparato computacional.

Una doble tragedia

“Aquí hay dos familias sufriendo, hay dos tragedias (…) Entendemos todo el dolor que los padres de Ana María han pasado, pero nosotros vivimos con mucha angustia también, vemos cómo está nuestro hijo en la cárcel, lo han amenazado, le han pegado, y no se ha podido recuperar de la fractura, está sufriendo, por algo que le están echando encima pero que no cometió. Si tuviésemos la oportunidad, hablaríamos con la familia de Venus, que nos escucharan y que se dieran cuenta que acá las cosas no se han hecho bien, sino que se han hecho para culpar a un inocente”, concluyó la familia de Edgard.

El próximo 22 de abril, el Juzgado de Garantía fijó una audiencia a solicitud de la Fiscalía para debatir la ampliación del plazo de la investigación. Consultados los intervinientes de manera informal, no habrá oposición a la solicitud, a fin de que se acoten las solicitudes que en los próximos días presentará la defensa.