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Acusado de grave atropello afuera de la Barra-K enfrenta ahora juicio por agresión donde mujer perdió un ojo

Por La Prensa Austral Viernes 15 de Julio del 2016

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Frío y breve fue el relato que entregó ayer a los jueces del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal, Alejandro Esteban Hernández Díaz, quien comenzó a ser enjuiciado como autor de lesiones gravísimas, graves y menos graves, como resultado de un violento hecho ocurrido en febrero de 2015 afuera de un local nocturno de Avenida España, cuando una mujer, su pareja y su hija, fueron atacados, a consecuencia de lo cual la madre perdió la visión en uno de sus ojos. El principal acusado permanece en prisión luego de haber protagonizado en marzo pasado un grave atropello en que, en estado de ebriedad, embistió a una joven de 27 años afuera de la discoteca La Barra-K, en calle Pedro Montt.
A 17 meses del ataque callejero, la familia Llaipén deberá enfrentar hoy nuevamente a quienes los habrían atacado la madrugada del 1 de febrero del año pasado afuera del local El Boliche, oportunidad en que, según la acusación del Ministerio Público, Hernández Díaz, Arturo Gallardo Quinán, y su pareja, Elizabeth Gutiérrez García habrían atacado a los denunciantes, la dueña de casa Marilyn Llaipén Naín, a su cónyuge Pedro Llaipén Macías y a la hija de ambos, Jessica Llaipén Llaipén, siendo la primera de ellos la que sacó la peor parte.
A raíz del violento episodio, Marilyn Llaipén resultó con un trauma ocular grave en su ojo derecho, además de una fractura de la órbita ocular, con desprendimiento de tejido en su vista, que la dejó con ceguera casi total en dicho órgano; mientras que su hija resultó con fractura de clavícula.
De acuerdo a lo manifestado en el juicio por el fiscal Oliver Rammsy, los acusados habrían atacado a los afectados, cobrando rol protagónico Hernández Díaz, quien provisto de la hebilla de su cinturón, se lanzó contra las víctimas, sin importar que cayeran al suelo, golpeándolos descontroladamente, colaborando en aquello los otros dos acusados.
Conforme a los antecedentes expuestos, fue el propio padre del acusado quien medió para apaciguar los ánimos, trasladándolos en el vehículo que guiaba al Hospital Clínico, donde las víctimas recibieron atención médica de urgencia.
Hernández Díaz reconoció ante los jueces su participación, indicando que desconoce a quien habría golpeado, y que sólo habría intervenido lanzando hebillazos a todos los que en ese minutos se trenzaban a golpes, sin mediar a quien alcanzaba, asegurando que sólo participó en defensa de sus familiares que participaban en la pelea.
El juicio debería concluir hoy, y se espera que durante esta jornada comparezcan ante los jueces los tres afectados, al igual que los peritos médicos que se referirán a la gravedad de las lesiones y sus secuelas permanentes.
La Fiscalía está pidiendo penas que superan los 7 años de cárcel para cada uno de los acusados, mientras que la abogada Martina Pradenas del Centro de Atención de Víctimas, en representación de la familia afectada, está pretendiendo sanciones de 8 años para cada uno de los imputados.