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Angel Vera Fernández, ex preso político de Dawson “La figura de Aylwin resurgió dentro de elecciones libres donde más del 40% de los chilenos adscribían a la dictadura”

Por Andrea Coñuecar Domingo 24 de Abril del 2016

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“Un político que fue uno de los impulsores del golpe de Estado”. Así resume en una frase Angel Vera Fernández al plantear lo que evoca la figura del ex Presidente Patricio Aylwin Azócar.

Vera, uno de los ex presos políticos del campo de concentración de Isla Dawson, dijo que el deceso del primer Presidente que lideró la Concertación de Partidos por la Democracia trae varios recuerdos de un contexto que -en materia de derechos humanos- no ha variado mayormente hasta el presente.

“Uno de los documentos que desclasificó el gobierno de Estados Unidos hace no mucho tiempo atrás deja claramente establecida la intervención del partido demócratacristiano durante el golpe de Estado y todavía hay información que no se ha revelado respecto al paradero de personas detenidas y desaparecidas. En ese contexto y sin dejar de reconocer que Aylwin fue el primer Presidente de la transición, yo no puedo obviar que él fue quien avaló desde sus primeros momentos un golpe de Estado en Chile que dejó cientos de víctimas, muchas de la cuales aún esperan por información que sigue estando guardada por el Ejército”, afirmó Vera Fernández.

Habiendo sido sometido -como tantos magallánicos- a prisión y tortura política tras el golpe de Estado del ‘73, el líder de la Agrupación de derechos humanos “Orlando Letelier” evaluó al gobierno del fallecido ex Mandatario como una administración gubernamental “que pudo haber hecho mucho más en materia de derechos humanos”.

Retrotrayendo la memoria a lo que implicó el período comprendido entre 1990 a 1994, Angel Vera expresó que la complejidad de retomar el camino democrático, tras 17 años de dictadura, se cimentó sobre una ciudadanía aún atemorizada y que adhería en un porcentaje no menor a los enclaves del gobierno militar.

“Muchos de los que fuimos víctimas directas de la dictadura creemos que –bajo la administración de Aylwin- se pudo haber hecho mucho más en materia de derechos humanos. Sin embargo, si nos ponemos en el contexto de la época post-pinochetista, encontramos a un gobierno electo democráticamente, pero sólo con un porcentaje de apoyo que bordeó el 56% de los votos. No hay que olvidar que Aylwin tuvo en contra a un altísimo porcentaje de chilenos que estaba a favor de la dictadura. Estamos hablando de un 40% de chilenos que se manifestó a favor de la dictadura, manifestando su voto en elecciones libres”, reflexiona el ex preso político magallánico.

“Democracia tutelada”

Para el líder de la Agrupación “Orlando Letelier”, el contexto que marcó la transición democrática que inició el ex Presidente Aylwin implicó gobernar con la vigilancia permanente de los militares y, además, con un Congreso que mantenía intocable la figura de los senadores designados.

“Hay que considerar que, bajo el primer gobierno de la Concertación, los militares hicieron dos intentos por cambiar el rumbo democrático. Ello, con el objetivo de producir temor en la ciudadanía, sin descartar un nuevo golpe de Estado. Por otro lado, la existencia de un parlamento que no era favorable a los cambios, con la presencia de los senadores designados, quienes representaban un tremendo obstáculo para encontrar un camino adecuado que fortaleciera la democracia”, precisó Vera.

Consultado respecto a las posibilidades de que -en dicho contexto- se pudieran establecer reales avances en materia de la construcción democrática, Ángel Vera manifestó que, por lo mismo, el ex Presidente de la transición pudo haber recurrido a la denuncia internacional.

“Aylwin pudo haber recurrido a la opinión pública internacional, para que hubiera mayor conocimiento de lo que efectivamente estaba pasando en Chile y que no se ajustaba a los estándares normales de una democracia. Además, pudo haber tenido una mayor interacción de apoyo hacia las organizaciones de derechos humanos. Si bien en su gobierno se redactó el Informe Rettig, se respiraba una democracia tutelada por los militares”, planteó.

En este punto, Vera planteó que, no habiendo hasta hoy una presión que obligue a los militares a entregar antecedentes sobre el paradero de personas desaparecidas en dictadura, el recuerdo de lo que significó la administración gubernamental de Aylwin –tras su fallecimiento- “rememora cuánto falta aún por conocer”, sentenció.

“Pedir perdón es un gesto, pero no una reparación”

Magda Ruiz Méndez, ex presa política de Magallanes, también se refirió a lo que representa para ella la figura del ex presidente Aylwin, cuyo deceso se produjo a inicios de esta semana, conmocionando a todo el espectro político y generando un marco transversal de gran reconocimiento hacia su figura, que lo reivindican como el primer Presidente del retorno democrática, tras 17 años de dictadura.

“La transición democrática que representó la figura del ex Presidente Aylwin quizás terminó para algunos. Sin embargo, la deuda en temas de derechos humanos -para quienes fuimos víctimas de la cruenta dictadura que lo precedió- persisten hasta hoy. En ese sentido, sus palabras  fueron muy sabias, porque hoy todavía la deuda con las víctimas de los derechos humanos no se ha reparado. Por lo tanto, la justicia en la medida de lo posible ha seguido operando casi como un principio, durante todos los gobiernos post dictadura”, afirmó Ruiz.

Consultada por el reconocimiento que se otorga al ex Presidente Aylwin, en haber pedido perdón a las víctimas de la dictadura, la ex presa política magallánica calificó dicha conducta como un gesto que no se tradujo en una acción efectiva.

“No hay que olvidar que él (refiriéndose a Aylwin) apoyó el golpe de Estado y eso es innegable. Y, si bien sus palabras de perdón fueron un gesto importante y necesario, esa actitud hay que tomarla como lo que fue, simplemente un gesto, pero no una reparación. Y lo que él anunció fue avanzar en la medida de lo posible y lo que era posible, aún no llega, que es la justicia”, afirmó Magda Ruiz.

Refiriéndose al Informe Rettig que fue preparada por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación impulsada por el ex Presidente Patricio Aylwin, para investigar los casos de impunidad bajo la dictadura, Ruiz señaló que dicho trabajo no fue un mérito exclusivo del líder demócrata cristiano, sino de una demanda liderada por una red de organizaciones de derechos humanos.

“Si bien dentro del gobierno de Aylwin se preparó el Informe Rettig, lógicamente ese logro no lo hizo solo, sino empujado por una gran cantidad de personas, entre ellos, destacados expertos en derechos humanos. Sin embargo, más allá de cuantificar a las víctimas, las deudas con quienes fuimos afectadas por la vulneración a los derechos humanos desde el día en que se instauró el golpe de Estado todavía existen”, remarcó.

“Nuestras demandas
siguen vigentes”

Quien también se refirió a la figura del primer Presidente del retorno de la democracia fue el magallánico Francisco Alarcón Barrientos, quien -tras permanecer detenido en diversos centros de tortura- debió exiliarse en Europa por largo tiempo.

“No hay duda que el mandato del ex Presidente Aylwin fue representativo de un período donde había muchas expectativas. Sin embargo, todos los gobiernos de la Concertación podrían haber hecho más en materia de derechos humanos, pero ni siquiera intentaron hacer mucho. Quienes vivimos la prisión política y el exilio, cuando retornamos al país, hicimos centenares de trámites para que se resolvieran algunas de nuestras demandas y hasta el día de hoy estos temas siguen pendientes”, subrayó.